Ni la mitad de los docentes votó para elegir a sus representantes

10/12/2018

El STEC vence claramente en la provincia de Las Palmas y Anpe en Santa Cruz. Insucan se mantiene en la tercera plaza; Comisiones Obreras retrocede y UGT y Cobas desaparecen del mapa sindical. El sindicalismo más conservador va ganando protagonismo.

Queda poco del entusiasmo y de la enorme movilización de aquellas primeras elecciones sindicales en la docencia no universitaria de la segunda mitad de los años ochenta. Habían estado precedidas por momentos de gran tensión, como la lucha contra las oposiciones, antes de las transferencias educativas, o la huelga a favor de la jornada continua, ya en el curso 1987/88, siendo consejero de Educación del Gobierno de Canarias el exrector lagunero Enrique Fernández Caldas. El mismo que dimitiría poco después, antes de finalizar aquella legislatura autonómica, tras la aprobación por el Parlamento de Canarias de la Ley de Reordenación Universitaria (LRU) que posibilitaba la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Entonces, en las elecciones sindicales docentes celebradas a finales del año 1987, se produjo una masiva participación y el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias (STEC) -muy presente en aquellos conflictos, pero también implicado en iniciativas como las primeras Escuelas de Verano, de enorme dinamismo e implicación, y en la defensa de la escuela canaria, en la transición y los primeros pasos de la democracia- se convirtió en hegemónico en las dos juntas provinciales, la de Las Palmas y la de Santa Cruz de Tenerife, situación que mantuvo hasta mitad de los noventa.

Luego distintos factores, entre ellos la salida de muchos de sus cuadros dirigentes que pasaron a ser cargos relevantes en la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias entre 1993 y 1999, así como distintas escisiones, le fueron debilitando. Y se fue conformando un panorama sindical mucho más variado en opciones con representación y, en algunas ocasiones, enormemente fragmentado.

A finales del pasado siglo, en 1998, CC OO llegó a colocarse como primera fuerza sindical en las islas orientales, mientras que en las occidentales lo hacía EA Canarias, escisión del STEC y que fue el sindicato más radical en su oposición a la realización de las tutorías de tarde en Secundaria, una decisión del departamento educativo que apoyaban las Ampas. El STEC, que mantuvo una posición más flexible y dialogante en aquel conflicto, perdió entonces el 45% de los votos con relación a la convocatoria anterior.

Más tarde sería Anpe quien se colocaría a la cabeza de las preferencias del profesorado en Santa Cruz de Tenerife, liderazgo que sigue manteniendo de forma rotunda. Cabe preguntarse si tiene alguna correlación con la mayor o menor presencia en el ámbito político del voto de izquierdas y de derechas entre las dos circunscripciones canarias. Y, asimismo, sería muy útil analizar qué comportamiento se está produciendo por franjas de edad, tanto respecto a la participación como al apoyo a las distintas organizaciones sindicales.

En el período más reciente, desde 2006, se repite el triunfo del sindicato nacionalista en Las Palmas y el de Anpe en Santa Cruz de Tenerife. Y en el camino ha desaparecido EA-Canarias, que ya no concurrió en 2014. Y, en estos comicios de 2018, se quedan sin representación UGT y Cobas, sindicato este último que en 2014 presentó una plancha con una significativa presencia de dirigentes de Podemos, algunos venidos de la propia EA-C, que obtuvo tres actas en Las Palmas.

CCOO, a la baja

En el caso de Comisiones Obreras, se observa un progresivo declinar en su representatividad entre los docentes no universitarios de las Islas. Peor le va al otro gran sindicato estatal, la UGT, siempre débil en Canarias en el sector de enseñanza. En esta ocasión, no ha conseguido ni un solo delegado.

Resulta por otra parte muy llamativa la enorme solidez que ha mostrado Insucan, que se mantiene en la tercera plaza en las dos juntas de personal y que confirma -es un sindicato que defiende fundamentalmente los intereses de interinos y sustitutos-, que existe aún una elevada precariedad e inestabilidad en las plantillas docentes de la Comunidad canaria.