Los escolares del colegio José Antonio Ramos disfrutan su primer día

Los comedores de verano abren y siguen siendo «una necesidad»

04/07/2017

A las 13.00 horas, Mari Carmen y Noelia tienen las bandejas del almuerzo preparadas para los niños y niñas inscritos en programa de comedores de verano del colegio Timplista José Antonio Ramos. En un abrir y cerrar de ojos, tres de los pequeños ya se han zampado el plato y quieren repetir. Es que tanto juego abre el apetito.

«Jugamos en el patio al pilla-pilla, hacemos actividades divertidas, baloncesto, fútbol, béisbol...», relataron divertidos Manuela, Nerea y Miguel en el aula del colegio Timplista José Antonio Ramos, antes de salir disparados al patio a jugar. Una veintena de niños de entre 3 y 12 años se lo pasó ayer en grande en su primer día del programa regional de talleres lúdico-educativos con comedor que la Consejería de Educación puso en marcha en 2013.

Los inscritos en este servicio para familias sin recursos llegan a las once de la mañana y tienen dos horas para divertirse antes de pasar al comedor y tomar un suculento almuerzo. «Pueden repetir todo lo que quieran, para esto está», explican las vigilantes del comedor.

«Me lo paso bien porque así no estoy todo el día en casa», expresa Nerea Granado, quien destacó que su clase, sexto de primaria, fue la ganadora del concurso BBVA Valores de Futuro. Lo que más les gusta a estos pequeños para comer son «la pizza, las albóndigas, la tortilla y el san jacobo» pero todos se toman la crema de verduras o el potaje de primero también. «Con queso está más rico», comentan. La mitad del alumnado tiene ganas de que empiecen otra vez las clases y la otra mitad se horroriza al pensarlo. Les queda todo un verano por disfrutar.

La directora del centro, Marisol García, considera fundamental la apertura del comedor para los alumnos con cuota cero, que representan «el 65% de los usuarios del comedor». En julio, 29 escolares se beneficiarán de este servicio y en agosto, otros 31. «El perfil es de familias con situaciones de paro o algunas que por fin encuentran un trabajo pero no es continuo, suelen ser días sueltos», detalló García.

La profesora considera fundamental este plato de comida diario y las horas de juego, que podría complementarse con «salidas a la playa o al cine», ya que en el día a día de estos chicos este tipo de ocio no es habitual. «Es perfeccionar la medida, se podría hacer un encuentro de alumnos de otros colegios con comedor de verano», propuso la directora, quien valora también la contratación de monitores y personal para el comedor.