La cuesta de septiembre conduce al colegio

04/09/2017

El inicio de septiembre pone punto y final a las vacaciones de los escolares y un gasto económico importante para las familias, que ya están centradas en el inicio del curso. Es una cuesta financiera que hasta puede suponer el desembolso prácticamente de un sueldo entero. De media, se gasta unos 500 euros por estudiante.

Las librerías, grandes superficies o tiendas de uniformes se llenan este mes de madres –muy pocos padres– acompañadas de sus hijos en busca de los útiles escolares para la vuelta al cole, que en Canarias comienza a partir del próximo día 11 para primaria, y el 13 para los alumnos de secundaria.

Algunos lo viven con la ilusión de empezar un nuevo curso y reencontrarse con sus amigos, otros con la pereza de volver a los infames madrugones, pero, en cualquier caso, con un gusanillo en el estómago. Los adultos, en cambio, se enfrentan sobre todo a la cuesta económica en la que se convierte septiembre.

La media de gasto que se desembolsa por escolar se sitúa en torno a los 500 euros, según la presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), Leticia Cardenal, entre la ropa, el calzado y los libros de texto. Una cantidad que aumenta en función de si el centro es público, privado o concertado, y que para muchos significa el sueldo del mes. De ahí que las familias planifiquen el gasto y realicen sus compras de manera escalonada para ahorrar, dos claves que aconseja la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Pocos son los que esperan a última hora para comprar todo el material escolar y a sabiendas de que no se beneficiarán de las becas préstamo para libros que ofrece el Gobierno canario, que exige un umbral de renta de alrededor de 6.000 euros. «Siendo mileurista ya lo superas, pero con dos niños el sueldo no llega», explica una madre.

Los libros son la partida más cara, sobre todo los de infantil que, además, tienen el inconveniente de contar con muchos cuadernos que no se pueden reutilizar. Le siguen los uniformes, que cuestan de media 150 euros y que varía de invierno a verano, sin olvidar que un cambio de logo obliga a una nueva compra.

Los giros de legislación en educación y la política de cambios de las editoriales son otros dos frentes que hacen un flaco favor a la economía familiar.