La catedrática ‘top’ de la ULPGC

03/07/2017

La catedrática de la ULPGC Beatriz González López-Valcárcel, un referente en el país y fuera de él en economía de la salud, fue incluida hace una semana en el Top 100 de Mujeres Líderes en España dentro del área de expertas y pensadores. Y se alegra, afirma, porque es «una buena noticia» para la Universidad grancanaria.

/ Las Palmas de Gran Canaria

Beatriz González López-Valcárcel habla de la necesidad de gravar las bebidas con azúcar añadido para poner coto a la «epidemia» de obesidad infantil, de tener un sistema «digno» de dependencia que garantice una buena atención al final de la vida, de que la sanidad vuelva a ser universal en España, de un giro radical en el sistema fiscal para que el capital, las grandes empresas y sociedades paguen más... Bromea si se le pregunta cómo ha llegado su nombre hasta el top de mujeres líderes en España: «Yo inluencer en mi casa y poco más».

Pero méritos tiene de sobra: acumula investigaciones de alcance internacional, ha asesorado a gobiernos de varios países, da clases «a mucha gente» e imparte conferencias en congresos y cursos de posgrado a sanitarios por todo el mundo. «De alguna manera espero influenciar así a las personas que toman las decisiones del sistema», dice.

No sabe cómo llegó a ese top 100, pero se alegra «sobre todo» por la ULPGC, porque siempre es bueno que «salgan noticias positivas» de una universidad en la que trabaja desde sus inicios. «Cuando llegué no había facultad ni nada, estábamos Jerónimo Saavedra, Antonio Marrero y yo y los tres buscamos profesores, local...», recuerda. Lo de su inclusión en la lista se lo comunicaron hace un mes y no pudo acudir a la gala del fin de semana pasado porque estaba en Zaragoza, otro lugar tachado en su cargada pizarra con tareas, viajes y conferencias. Esta semana vuela a Boston.

La catedrática de Métodos Cuantitativos en Economía y Gestión de la Universidad de La ULPGC preside la Sociedad Española de Salud Púbica y Administración Sanitaria (Sespas), que aglutina doce sociedades científicas federadas –economía de la salud, epidemiología, juristas, enfermería comunitaria...– y enfoca «desde todas las perspectivas y todos los ángulos científicos un objetivo común, la salud». «Tenemos claro que nuestro papel no es ahorrar, sino hacer las cosas bien para tener salud», añade. Sespas está formada por 4.000 personas y hace posicionamientos públicos en temas como vacunas, fijación de precios de medicamentos o se integra en el movimiento que exige la derogación del decreto del Gobierno del PP de 2012 que dejó sin atención sanitaria a inmigrantes. «Queremos vivir en una sociedad decente, no en una que deja morir en la calle a personas solo por no tener papeles», dice. Porque defiende el papel activista del científico. «Siempre hay mejoras en la salud cuando la sociedad es más igualitaria y más justa. Lo que dice que a un país le va bien es el nivel de renta y su distribución y en España estamos tendiendo a una cada vez más desigual». El lema de Sespas, incide, es «ciencia, conciencia y acción». Y lo explica: «Queremos saber y tener toda la evidencia, queremos cambiar el mundo y hacerlo, tenemos una abogacía por la salud».

López-Valcárcel tiene ahora el foco puesto en los impuestos sobre productos antisaludables, investigación que ha cerrado tras cuatro años de trabajo. «Creemos que son muy efectivos para reducir su consumo; en España es espectacular la cantidad de bebidas azucaradas que toman los niños y una gran parte de la epidemia de obesidad se debe a esto. Si se logra reducir el consumo serviría para atajar un problema que tiene un gradiente social y contribuiríamos a disminuir las desigualdades», afirma. Cataluña acaba de imponer la tasa y en Canarias «se habló y se dejó de hablar misteriosamente».

Otro aspecto trascendente es la sostenibilidad del sistema de dependencia en un país, España, que tiene la segunda mayor esperanza de vida pero «la calidad de vida no es tan buena». «Lo cierto es que cada vez hay más gente mayor, de la cuarta edad, y no tenemos el sistema preparado ni en infraestructuras, con un gran déficit en camas sociosanitarias y hospitales de crónicos, ni tampoco en capacidad de coordinación e integración de toda la red sanitaria, primaria con especializada y con servicios sociosanitarios, de tal manera que cuando un paciente estuviera ingresado ya se estuviera planificando el alta, a dónde va a ir, buscando el recurso... Aquí se intenta, pero el problema es que no hay, la vejez en soledad es problema». Palabra de una catedrática top.