«Izam tiene igual derecho a estar en el colegio que el resto de niños»

19/09/2019

Una madre se moviliza para que su hijo, con un trastorno del espectro autista, pueda permanecer en el centro escolar después del comedor el mismo tiempo que los demás escolares. Educación dice que no existe personal para atender al alumnado con necesidades especiales fuera del horario lectivo

Izam tiene seis años, está escolarizado en un centro público en Santa Cruz de Tenerife, el CEIP Alfonso Spínola, en un aula enclave para niños con necesidades educativas especiales. Tiene acogida temprana y acude al comedor escolar, pero a la una y media de la tarde, justo cuando el resto de escolares entra a comer, él tiene que abandonar el centro. Desde que comenzó el curso hace semana y media su madre, Raquel Fumero, está reclamando a la Consejería de Educación que el niño pueda permanecer en el centro, igual que los demás, hasta que ella acabe su jornada laboral y lo pueda recoger, en torno a las tres de la tarde. Hasta ayer no había recibido respuesta oficial alguna.

El horario de comedor en el CEIP Alfonso Spínola se extiende dos horas y media, desde la una y media hasta las cuatro de la tarde, un tiempo en el que los niños que van acabando de comer, en dos turnos, pueden permanecer en el centro bajo la vigilancia de auxiliares de comedor, personal contratado por la Consejería de Educación. Izam, que padece un trastorno del espectro autista (TEA), y los otros tres alumnos del aula enclave almuerzan antes, separados del resto de escolares, y justo cuando los otros entran al comedor ellos salen del colegio, una «doble discriminación» que Raquel Fumero pide que se corrija. «Solo reclamo igualdad y personal especializado en ese tramo horario», afirma.

Raquel denuncia que la Consejería de Educación está «desvinculando las aulas enclave del resto del servicio público de educación» y lo dice porque el director general de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa, Gregorio Cabrera, justificó que no haya auxiliares para atender a los niños con necesidades educativas especiales en el horario de comedor (y patio), porque «esa figura no existe y hay que crearla» y además, dice la madre de Izam, entran las «implicaciones económicas» que conlleva contratar a ese personal a las que aludió Cabrera esta semana en una entrevista radiofónica. «¿Por qué el resto de niños sí cuentan con personal que los atienda desde que salen de clase hasta las cuatro de la tarde?», se pregunta Raquel, que asegura sentir «rabia», «indignación» y «vergüenza ajena» con las declaraciones de Cabrera y le lanza una sencilla pregunta: «¿Están o no están las aulas enclave en los presupuestos de la comunidad autónoma?».

Raquel, que está «totalmente respaldada» por la dirección y el AMPA del colegio, se ha dirigido a la Consejería por escrito en varias ocasiones sin que hasta ahora haya recibido respuesta. Desde Educación, aseguraban ayer que «se van a arbitrar medidas» pero que «aún no se había establecido cómo».

Raquel quiere que la Consejería ponga en práctica «un modelo de educación verdaderamente inclusivo, más allá de palabras vacías que cuando llega la hora no se materializan» y apunta algo más en todo este argumento: que Izam pueda permanecer en el colegio hasta las tres de la tarde a ella sencillamente le permite conciliar trabajo y familia.

«¿Estoy pidiendo algo extraordinario? No, solo pido igualdad, pido tiempo igual que el resto de familias para poder cumplir con mi trabajo y poder recoger a mi hijo del colegio... y que no se discrimine a mi hijo», dice indignada porque solo pide «poder trabajar». Hasta ahora puede estar en su casa a las dos menos cuarto, cuando Izam llega en guagua del colegio, pero en unas semanas el ritmo de trabajo aumentará –es coordinadora de formación un centro colaborador con el Servicio Canario de Empleo (SCE) y docente acreditada– y ya no podrá abandonar su puesto de trabajo antes de las tres.

Dificil solución

La Consejería de Educación asegura que «no está dando la espalda» al caso de Izam, pero avisa de que «la solución no es cosa de un día». Quieren conocer de primera mano el tema –Raquel Fumero, la madre, ha presentado escritos en la Inspección y en la Dirección Territorial de Educación– y contactarán con ella estos días. El Diputado del Común y el Defensor del Pueblo se han interesado por el caso y se han pueseto en contacto con Educación, pero no han recibido respuesta.

Además del apoyo de la dirección y AMPA del CEIP Alfonso Spínola, Raquel Fumero cuenta con el apoyo de asociaciones como Apanate o Plena inclusión, que la está asesorando jurícamente.