Educación revisará el modelo de supervisión docente en el aula

29/08/2019

Los inspectores entran en las clases del profesorado canario desde hace cinco cursos. La Consejería pretende que sea un proceso consensuado con los centros. El Consejo Escolar de Canarias aboga por fomentar la motivación y buenas prácticas y que «no tenga solo una finalidad evaluativa»

La Consejería de Educación revisará el actual modelo de supervisiones al profesorado dentro del aula que la Inspección realiza en la enseñanza obligatoria de las islas –primaria y ESO– desde el curso 2013-14. La medida irritó en su momento a gran parte del profesorado canario, al entender que la administración pretendía fiscalizar y controlar su trabajo. Hoy, cinco años después, las entradas de los inspectores en las clases siguen siendo cuestionadas por una mayoría del colectivo.

«Revisaremos el modelo en coordinación con la Inspección Educativa y queremos que sea un tema consensuado con los centros», señala la directora general de Personal, Marisol Collado, quien destaca que se debería supervisar «el proceso global de educación», no solo entrar en clase para verificar que el docente explica lo que tiene en la programación y tiene todo su papeleo actualizado.

La responsable de Personal, que reivindica el papel de su dirección general para abordar las condiciones laborales y también profesionales del profesorado, destaca que «siempre en coherencia con el marco normativo debe haber una profunda revisión del protocolo de supervisión para acompañar a los centros, y se llegará aula si es necesario, pero siempre y cuando el centro en su conjunto esté participando, porque no puede ser que lo diseñe solo la administración». «Debe ser otro tipo de proceso con un diálogo entre el centro y el supervisor», añade.

Collado hace referencia a la reciente investigación Tareas de gestión docente, un amplio estudio que recoge la percepción del profesorado canario sobre sus tareas burocráticas elaborado por expertos de la Facultad de Ciencias de la Educación de la ULPGC por encargo del Consejo Escolar de Canarias (CEC). En el trabajo, aunque no fueron preguntados explícitamente por ello, la mayoría de docentes se quejó de que el modelo de inspecciones en el aula «bloquea, controla y no estimula». En sus propuestas de mejora, el CEC incidía en que estas entradas de los inspectores e inspectoras en las clases «deben tener como prioridad el fomento de la motivación y las buenas prácticas, no solo una finalidad evaluativa y, mucho menos, que se centren prioritariamente en averiguar si el profesorado se está ajustando en su clase al diseño previo de su enseñanza».

El llamado protocolo de supervisión de la práctica docente se implantó hace cinco cursos e incluyó modificaciones en el año académico 2015-16. Al iniciarlo, la Consejería argumentó que simplemente se estaba ejecutando una de las competencias del cuerpo de inspección, que es supervisar el trabajo de los profesores, comparando lo que se daba en clase con las programaciones previas, y proponer mejoras si es necesario. Cuando se inició no se sabía de antemano qué centros iban a ser elegidos y los inspectores entraban por pareja en las aulas.

En el curso 2015-16 la Consejería empezó a comunicar a qué centros educativos iban a ir los inspectores, pero no a qué cursos ni en qué aulas iban a entrar. Ese año se supervisaron las clases de 126 colegios e institutos de las islas. Los inspectores iban por parejas a los centros y cada uno entraba en tres clases de un mismo grupo acompañado de la dirección o el jefe de estudios.

En 2017 la administración educativa reforzó el protocolo de supervisión de la práctica docente, que llegó a más centros, 140, para «mejorar la calidad educativa asesorando al profesorado, revisando la gestión administrativa y detectando las buenas prácticas».