Borrar
La imagen está tomada a las diez de la mañana. A las 12.00 ya no habrá ninguna sombra, asegura el director del Santa Catalina, Fran de la Torre. COBER

Cinco años de lucha por lograr un patio con sombra

Infraestructuras educativas ·

En 2019 el colegio Santa Catalina, en la capital grancanaria, pidió a Educación un refugio para el sol. Hoy el procedimiento sigue «en espera»

Luisa del Rosario

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 29 de abril 2024, 02:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

El mal estado general de las infraestructuras educativas es un hecho reconocido por el propio consejero de Educación, Poli Suárez, en sede parlamentaria. Allí ha hablado de espacios «tan obsoletos que lo mejor sería tirarlos» o de «condiciones lamentables». La ejecución del Plan de infraestructuras educativas de Canarias 2018-2025 a penas llega al 20%. Los centros de secundaria son responsabilidad de Educación, pero la limpieza y mantenimiento de los colegios públicos corresponde a los ayuntamientos. Y muchos, como ha dicho la Audiencia de Cuentas, no dedican las partidas necesarias para «mantener» estos espacios. «Los ayuntamientos no han contado con un plan, protocolo o manual, para llevar a cabo la conservación y mantenimiento de las infraestructuras de los centros públicos de educación infantil, primaria y especial», señala la institución, que en su último informe recoge que la edad media de estas infraestructuras es de 41 años. Esta falta de mantenimiento desemboca en que muchas veces las obras necesarias sean de mayor calado, con lo que finalmente lo asume la Consejería.

Grietas, deficiente accesibilidad por las barreras arquitectónicas, lamas que se estropean y no se reponen, falta de pintura, y patios sin sombra es el día a día al que se enfrentan los equipos directivos rellenando partes de registro destinado a las administraciones porque, si son nuevas dotaciones le corresponde a Educación.

Expedientes «en espera»

«En espera», es la situación en la que se encuentran la mayor parte de las peticiones de los centros. Lo sabe bien Fran de la Torre, director del colegio Santa Catalina, en la capital grancanaria.

Desde que ocupó el cargo, en 2019, solicitó crear una zona de sombra para el patio. «La temperatura el pasado viernes era de 35º», afirma, «los patios así son insufribles. Cuando llega la hora del recreo está todo recalentado» y esto añade, afecta después a las clases porque el alumnado «rompe más la disciplina y físicamente están agotados».

Precisamente crear zonas de sombra y renaturalizar los patios es una de las cuestiones que la Consejería de Educación cree necesarias, máxime cuando el pasado mes de octubre decidió, por primera vez en las islas, suspender las clases por una ola de calor. «Para nosotros lograr sombra en el patio es muy importante», abunda De la Torre. Pero llevan cinco años sin que llegue la obra.

Entrada principal del colegio donde han pedido poner una rampa.
Entrada principal del colegio donde han pedido poner una rampa. Cober

«En espera» también está la reposición del muro que da a la calle Lucas Fernández. «Es muy antiguo» y a cada momento hay que pedirle al Ayuntamiento que lo repare», dice De la Torre. Finalmente se han dado cuenta de que hay que «cambiar el muro completo», pero tampoco hay fecha para esa obra. También aguardan por una rampa de acceso al colegio por la puerta principal. Fueron unos técnicos a ver las posibilidades y al final revisaron lo pilares del edificio y se dieron cuenta de que necesitaban reparación. Esto también está «en espera».

A veces no solo es lo que se demora una petición sino el conflicto que se produce entre administraciones por ver quién tiene que hacer qué. Pasó en el Santa Catalina cuando pidieron la reposición de las porterías. «Hay que iniciar un procedimiento que se llama de enajenación», explica de la Torre. Una treintena de pupitres está en la segunda planta del centro en ese proceso. «Llevan un año», dice el director del centro.

«Los colegios de Las Palmas de Gran Canaria son muy antiguos, necesitan un remozado», afirma De la Torre. Y el Ayuntamiento no tiene suficiente personal, explica. «Empezaron a pintar las aulas, que llevaban mas de 10 años sin pintar», y «pintaron la segunda, llegaron a la primera y se fueron» porque había una reparación «más urgente», lamenta.

Las canchas del patio también necesitan un mantenimiento que no están teniendo. «Mi visión general es que la realidad de los centros educativos son infraestructuras muy antiguas que requieren mucho mantenimiento y tanto unos como otros van ahogados», dice De La Torre en referencia a los ayuntamientos y a la Consejería.

La Asociaciones de Madres y Padres del Alumnado (AMPA) del centro también muestra su preocupación por el estado del mismo. Su presidente, Antares Pérez, señala que los muros del colegio «se desconchan continuamente» por falta de un mantenimiento de más calado. «Hay persianas que no se pueden abrir o que no se pueden cerrar, el patio tiene abolladuras...», también la zona de la cubierta de una azotea que no se usa. «Está absolutamente abandonado», se queja. A su juicio, es el «agujero negro de la zona», lo que achaca a que acoge alumnado de 37 nacionalidades. «El pasado verano iban a hacer arreglos en medio centenar de colegios en Las Palmas de Gran Canaria y aunque estaban centros relativamente nuevos el nuestro no», critica.

De la Torre también apunta a que el sistema va «muy lento». Hay reparaciones que sí se hacen relativamente rápido, como cuando se estropean los baños, porque implica «falta de higiene», pero otras duran años en el estado «en espera», como la sombra para el patio en el que cada día salen al recreo 250 niños y niñas.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios