Entrevista con Rafael Robaina Romero

29/04/2019

Catedrático de Biología y Doctor en Ciencias del Mar, el rector de la ULPGC llegó al cargo en el año 2016. Desde entonces, trabaja en un programa que ya confiesa haber cumplido en un 70%. Coincidiendo con el 30 aniversario, Robaina analiza el estado de la educación en España, las necesidades de la institución y el panorama actual del conocimiento.

— ¿Dónde estaba Rafael Robaina en el año 1989?

— Estaba finiquitando mi trabajo de Doctorado y preparando el post Doctorado que haría más tarde en California.

— Se cumplen 30 años de la fundación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ¿qué cambio supuso para la sociedad grancanaria aquel año 1989?

— En general, una nueva irrupción no exenta de tensión. Siempre cuando ha habido una iniciativa de esta naturaleza en el archipiélago se ha generado cierta tensión política. Ese fue el clima, básicamente, que se vivía antes de la oportunidad, o no, de crear o más bien generar porque los centros ya existían, una nueva universidad. En ese momento parecía que se trataba de un agravio contra la otra universidad y nadie pensó que pudiera tener los beneficios que finalmente ha tenido. De hecho, hasta los detractores más acérrimos de la idea al final han reconocido que se equivocaron y que, lo que parecía que iba a disminuir a la mitad el número de estudiantes, ha terminado multiplicándolo por dos. De hecho se pasó de entre los doce y quince mil alumnos de ese momento en La Laguna a los picos de hasta cincuenta mil inscritos.

— ¿Qué retos tiene por delante la Universidad en este momento?

— La Universidad tiene los retos que nos habíamos planteado para este periodo de legislatura en el que estoy yo al frente. Fundamentalmente, tenemos que consolidar las plantillas, posibilitando la renovación de las mismas y que está, evidentemente, condicionada por una oferta de titulaciones más adaptada a las necesidades sociales. Es decir, no podemos planificar una plantilla sin tener conciencia de los títulos que vamos a impartir. Estos dos aspectos ya los hemos acometido y estamos en el camino pero, también, tiene la necesaria organización de la oferta de titulaciones de aprendizaje para toda la vida que es nuestro Centro de Formación Permanente. Y, como no, la internacionalización que se está produciendo, abriendo un frente norteafricano, por una condición de cercanía y por convertir la situación africana en, realmente, geoestratégica. Por último, y esto sí que creo que lo estamos cumpliendo más a rajatabla, es la mayor comunicación de nuestra actividad, la divulgación científica, en definitiva, lo bueno que se hace en la Universidad y que la gente comprenda así los cambios que se están produciendo en el mundo.

— ¿Y desde la óptica estudiantil?

— En ese apartado es ineludible ya la responsabilidad de la Universidad en la mejora de la empleabilidad. Parece que este tema siempre ha sido un tabú, en el sentido de que la academia sentía de alguna manera que no era su problema directo pero sí que lo es, de hecho nosotros hemos creado un Vicerrectorado al respecto.

— ¿Qué análisis realiza de la situación actual por la que atraviesa la educación superior en España?

— El análisis es evidente: falta una nueva Ley de Universidades y un compromiso de los poderes públicos con lo público. Creo que el mejor ejercicio que se puede hacer ahora es darle el peso que merece la educación superior pública, apoyando decididamente desde los gobiernos, con un cambio de ley que va a traer una flexibilización de los modos de funcionamiento que permita a las universidades públicas ser más competitivas. A partir de aquí, me atrevo a decir, que van a mejorar el resto de ámbitos de la educación porque la propia Universidad demandará que esto se haga así.

— Ya ha cumplido dos años como rector de la ULPGC. ¿Qué balance hace de esta andadura?

— Positivo en tanto que vinimos a transformar y, a día de hoy, el 70% del programa electoral está cumplido, en el sentido de que hemos puesto en marcha la mayoría de las medidas y aún nos quedan dos años por delante para analizar y ajustar los efectos de todo aquello que hemos realizado. También tengo que decir que las reuniones en este tiempo han sido muy frecuentes y las decisiones muy consensuadas, lo que facilita muchísimo el papel que hemos venido desempeñando.

— ¿Qué novedades le gustaría introducir en la manera y en las capacidades de la financiación que tiene ahora mismo la ULPGC?

— Existen tres modelos de financiación, a mí el que me gustaría es el de la excelencia, por el que te pagan lo que necesites, con tal de que seas excelente. Desafortunadamente, en Canarias hay otras necesidades y esto no nos lo podemos permitir. En el polo opuesto estaría el modelo totalmente privado, es decir, las administraciones nos darían una cantidad y ya el resto habría que buscarlo internamente. Y, por último, el que se está aplicando en la mayor parte de las universidades, que es un modelo fundamentado en objetivos, tanto alcanzados como estratégicos, pero asegurando siempre una ayuda base estructural que garanticen los gastos de funcionamiento. Éste es el que estamos demandando y discutiendo con el Gobierno de Canarias, puesto que tenemos algunas diferencias, pero sería el ideal al menos en nuestras condiciones. Además, el resultado no tiene por qué ser necesariamente más caro para la sociedad canaria pero sí con unos criterios objetivos que nos permitan planificar y, sobre todo, que tengamos una dotación plurianual. Hay que tener en cuenta que no es efectivo, dadas las limitaciones administrativas que tenemos, las aportaciones económicas para gastar en el mismo año y que no llegamos a procesar.

— ¿Qué le pediría a las distintas Administraciones?

— Que crean no solo en la Universidad como instrumento docente, sino como la herramienta para formar los cuadros sociales básicos: médicos, arquitectas, ingenieras... pero, también, y en particular en Canarias, las dos universidades son instrumentos de crecimiento y desarrollo económico, que aquí se produce conocimiento y que ese conocimiento se puede transformar en economía. Esto puede venir de la mano de fomentar el emprendimiento, sobre todo a nivel post doctoral, o incluso incentivar al tejido productivo canario, a través de iniciativas como los doctorados industriales, a que participen más del conocimiento que se genera en las universidades. Las empresas que están triunfando, las que más plusvalía generan, son las que están fundamentadas en el conocimiento.

— En 2029, cuando se cumplan 40 años de la fundación de la ULPG, ¿que análisis le gustaría poder hacer?

— El análisis es que pudiéramos haber logrado el milagro tan hablado y tan difícil de hacerlo real que es el del cambio y diversificación económica de las isla. Que la Universidad haya podido contribuir, junto a los poderes públicos, a generar otros segmentos donde la economía canaria pueda ser competitiva. Esto sería hacer realidad nuestro cometido.

— ¿Cuál cree que es el momento culminante en estos 30 años de andadura de esta universidad?

— Hemos pasado etapas. En un primer término, cuando se crea la Universidad, durante el rectorado de Francisco Rubio Royo en el se hicieron los edificios, los campus y hubo mucha inversión. En la etapa de Manuel Lobo Cabrera se dotó de infraestructura a esos edificio. En el periodo de José Regidor García se fundaron los programas y se dio paso al espacio europeo. Y, a nosotros, nos ha tocado llenarla de gente. Han sido cuatro equipos de rectorados en los que cada uno ha tenido su cometido.

— ¿Considera que en estos momentos la ULPGC ya cuenta con el reconocimiento social por el que tanta gente ha luchado?

— Yo creo que, en esencia, sí. Últimamente nos han venido a importunar algunos ranking y medidas de las universidades extraordinariamente injustas porque no es real. La gente tiene que estar contenta con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria porque cumple su función y, además, es una buena universidad. Hay que ver más las universidades de fuera y comparar más con esto. De hecho, hemos acudido a examinarnos a otros ranking y hemos quedado muy bien, con mayor fiabilidad y credibilidad, así como con indicadores que nos favorecen. Es decir, a nosotros no nos va a beneficiar en absoluto un indicador que mida cuántas personas de otras comunidades deciden estudiar en la ULPGC, cuando somos una isla. Pero, en definitiva, aquí se forma, y se forma, bien a la gente.

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25 años ligado a la vida profesional universitaria

Carrera. Rafael Robaina es Catedrático de Biología y Doctor en Ciencias del Mar. Ha desempeñado diferentes cargos en el seno de la ULPGC. Entre otros, ha sido director de Acceso del Vicerrectorado de Estudiantes (1998-2003), Director del Departamento de Biología (2009-2012) y Vicerrector de Títulos y Doctorado (2012-2016). Tomó posesión como Rector el 12 de enero de 2017.

Profesor. Ha crecido como docente e investigador, madurando al mismo tiempo que lo hacía la propia universidad, participando y colaborando activamente. Han pasado por sus aulas muchos estudiantes, que le dieron la oportunidad de transmitirles conocimientos, capacidades y valores.

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