Varios estudiantes. / RC

Los alumnos sabrán si tienen beca y de cuánto antes de empezar el curso

El Consejo de Ministros aprobó este martes una reforma del sistema que adelanta cuatro meses, a marzo, el plazo para la presentación de solicitudes, que se resolverán entre julio y agosto

Alfonso Torices
ALFONSO TORICES Madrid

Casi un millón de estudiantes de secundaria y universidad y sus familias van a poder dejar de contener la respiración durante los primeros meses de todos los cursos. Antes de que se abra el plazo de matrícula y de que en septiembre empiecen las clases, van saber si tendrán una beca que les permita estudiar el Bachillerato, la FP, el grado universitario o el máster al que aspiran y con cuánta ayuda pública concreta contarán para poder costear esos estudios. En otras palabras, por primera vez, sabrán con tiempo suficiente a qué carrera pueden aspirar, qué se puede permitir con seguridad el alumno y su familia.

El Consejo de Ministros, a propuesta de los ministerios de Educación y Universidades, han aprobado este martes una reforma del modelo de becas español que demandan desde hace muchos años las organizaciones de estudiantes, los rectores y los sindicatos docentes. Un sistema de gestión administrativa del proceso que permita a los alumnos saber siempre antes de que comience el curso si van a recibir beca y de qué cuantía. Esto será así desde este mismo año. El nuevo sistema se aplicará ya a las solicitudes de becas para el próximo curso.

Se trata de un cambio fundamental, sobre todo para los estudiantes de familias más modestas y con mayores dificultades económicas. Sabrán, en el caso de los que van iniciar estudios, a qué formación pueden aspirar -de forma especial si su elección requiere el sobrecoste del desplazamiento a otra ciudad- y, en el caso de los de segundo y posteriores cursos, también conocerán con antelación si van a poder continuar o no sus carreras. Tener todos los datos y no tener que entrar a ciegas en la boca del lobo, como ocurría hasta ahora cada año, permitirá a más alumnos cursar la formación que tienen como primera opción (que ahora muchos eluden por temor a no poder pagarla) y evitará miles de abandonos indeseados de los estudios anuales por causas económicas.

986.000 beneficiarios

La reforma que el Gobierno aprobará mañana consistirá en un adelanto de cuatro meses en la apertura del plazo de las solicitudes de becas y en una notificación de la concesión o no de la ayuda durante el verano, cuando en la actualidad el estudiante desconoce esta información hasta que lleva al menos dos y tres meses de clases, hasta noviembre o diciembre.

El plazo de solicitudes de ayudas públicas para todos los niveles de estudios se abrirá el próximo mes, en marzo, cuando hasta ahora se hacía a lo largo de julio. Este adelanto, unido a una mejora y agilización del proceso de recepción por las autoridades educativas de los datos sobre los ingresos familiares, los que indican a qué tipo de ayudas tiene derecho el aspirante, permitirán que entre julio y los primeros días de agosto la mayor parte de los solicitantes de becas españoles reciban la notificación sobre si van a tener la ayuda y en qué cuantía.

Educación calcula que el próximo curso obtendrán beca unos 986.000 estudiantes españoles, unos 200.000 más que hace solo cinco años, gracias al aumento en un 44% de los fondos para becas realizado por los ejecutivos de Pedro Sánchez, que ha revertido los enormes recortes realizados desde 2012 por los gobiernos del PP y ha colocado la inversión y los beneficiarios en un máximo histórico. Los presupuestos del Estado han reservado 2.149 millones de euros para becas en 2022.

Solo un 5 para tener ayuda

Los alumnos de másteres, más de 150.000 entre públicos y privados, están de enhorabuena. El real decreto rebajará el próximo curso la nota que da derecho a las ayudas del 7 actual al 5.

A partir de septiembre se les aplicará el beneficioso cambio del que ya disfrutan desde hace dos años los matriculados en grados y desde este mismo curso los estudiantes de másteres habilitantes, los obligados para ejercer profesiones como abogado.

Con la modificación en tres fases, el Gobierno cumple su compromiso de derogar la parte central de la reforma del sistema de becas que el PP impuso en 2012, y que impidió a muchos estudiantes pobres ir a la universidad, pues para recibir beca, aunque solo fuese para liberarse de la matrícula, además de tener unos ingresos familiares reducidos se exigía un listón académico muy superior al aprobado, de 6,5 a 7 de nota media. La beca, con la criba académica, dejó de ser un derecho únicamente destinado a compensar desigualdades sociales.

Ahora los alumnos de primer curso de los másteres lograrán beca siempre que en los estudios de los que provienen (normalmente un grado) tengan una nota media de 5, y siempre que no superen el umbral de rentas máximo (38.831 euros para una familia de cuatro miembros). En el caso de los de segundo, necesitarán una nota media de 5 en primero y haber superado todas las asignaturas.

La norma, no obstante, permite una excepción. Que la persona se matricule en el máster sin tener el título de grado por faltarle por aprobar una o dos asignaturas o por presentar el trabajo de fin de grado. Tendrán derecho a beca, pero, para que luego no se la retiren, tendrán que tener aprobado por completo el grado antes de finalizar el curso. Para recibir esta ayuda excepcional tienen que tener al menos una nota media de 5 en el grado, nota que se multiplicará por un coeficiente de 1,17 en el caso de los estudios técnicos, dada su mayor exigencia.

Estas mejoras siguen la senda del acuerdo cerrado hace ocho meses entre el Ministerio de Universidades y las autonomías para que, como tarde en el próximo curso, las tasas de los másteres habilitantes se igualen con las de los grados, que a su vez deben bajar hasta las del curso 2011-12, las previas al «tasazo» del PP. La medida supone una reducción del 30% de los precios, algo más de 400 euros de media por matrícula.