El acoso escolar puede desencadenar depresiones, violencia o intentos de suicidio. / r. c.

El acoso escolar se recrudece por culpa de las redes sociales

Las pocas denuncias que llegan a los tribunales no prosperan porque los menores de 14 años son inimputables

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

El patio del recreo es un microcosmos en el que se revela la peor cara de la infancia, el acoso escolar. Hace un año, una niña de 13 años se tomó 16 pastillas de diazepam después de un insistente acoso a que le sometían varias compañeras de su instituto de Colmenarejo, en Madrid. Llevaba soportando durante al menos cuatro años el hostigamiento de otras chicas que la vejaban y agredían.

El también llamado 'bullying' puede ser el detonante de depresiones, violencia, consumo de drogas e, incluso, intentos de suicidio. Según el informe PISA de 2018, el 17% de los estudiantes, casi uno de cada cinco, es víctima de este tipo de violencia en alguna ocasión cada mes. Hoy, con motivo de la celebración del Día Internacional contra el Acoso Escolar, los expertos y organizaciones que trabajan en la prevención advierten que las nuevas tecnologías están exacerbando la gravedad de los casos.

Desde el confinamiento, los alumnos han hecho un uso intensivo de las redes sociales, circunstancia que se ha traducido en una rebaja de la edad en la que comienzan a sufrir acoso escolar. Si en mayo de 2019 la edad media del ciberacoso era los 12 años, ya empiezan a verse niños de diez años en las consultas del psicólogo. Para Jaime Rodríguez, psicólogo infantil, los supuestos de acoso se mantiene estables, pero los casos revisten mayor gravedad que antes por culpa de la digitalización de la sociedad. «Los adultos deben estar atentos a ciertas señales, como los cambios de humor y comportamiento de los niños», explica Rodríguez.

La violencia contra las adolescentes también se ha recrudecido. De ello habla de forma elocuente el hecho de que en España hay 900 menores con medidas de protección policial por violencia machista, según denunció recientemente la ministra de Educación, Pilar Alegría. «Si hay un espacio en el que se socializa es la escuela y, por eso, hay que seguir desde las primeras etapas poniendo los mecanismos para eliminar la violencia en general y erradicar la que se ejerce contra las mujeres en particular», adujo Alegría.

Según la Asociación NACE, acrónimo de No al Acoso Escolar, los insultos en las redes, el aumento de la violencia en los videojuegos y la impunidad de los acosadores empeora el pronóstico del fenómeno.

Perjudica los estudios

Uno de los efectos de 'bullying' es la caída del rendimiento académico. Según un reciente informe de la Fundación Alternativas, realizado por Gisela Rusteholz y Mauro Mediavilla, el acoso tiene como resultado la pérdida de entre tres y cinco meses de actividad escolar. Si se perpetúa durante varios años no es raro que el damnificado acabe engrosando las filas del absentismo o el fracaso escolares. A todo se une el deterioro de la salud mental de adolescentes y jóvenes a causa de la pandemia, que no ayuda a pacificar las aulas.

Para Carmen Cabestany, profesora de secundaria y presidente de NACE, es preciso dar visibilidad al problema, por cuanto solo un 15% de las víctimas lo denuncia. Es un drama difícil de atajar: las denuncias judiciales acaban frecuentemente en agua de borrajas pues los acosadores que son menores de 14 años son inimputables.

Cualquier excusa es válida para desatar el acoso: basta un tono de voz peculiar, una tendencia a la introspección, una vestimenta atípica para que se dispare el asedio, si bien el sufrir una discapacidad, sobrepeso, pertenecer al colectivo LGTBI o a una minoría étnica son factores de riesgo. «Al menos un 45% de las personas con un trastornos del espectro autista son víctimas del acoso escolar», asegura Covadonga Martínez, psiquiatra del hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Campaña de sensibilización

Coincidiendo con los actos programados contra la violencia en las clases, el CEU ha lanzado la campaña #Cibervalientes para concienciar sobre el problema. Luis Martínez-Abarca, director de Colegios CEU, apuesta por trabajar en un plan de convivencia que «facilite que los alumnos crezcan en un entorno sano en el que desarrollarse física, psíquica y socialmente».

La campaña #Cibervalientes invita a jóvenes, docentes y padres de los colegios e 'influencers' en redes sociales a que participen en la lucha contra este problema y que publiquen una foto en la que aparezcan cruzando los dedos al frente y formando una cruz en representación del rechazo al acoso y la lucha contra cualquier tipo de agresión en las redes.