A la escuela infantil sin fiebre, sin zapatos y con entrada escalonada

02/06/2020

El Gobierno canario trabaja en un protocolo sobre las condiciones de apertura de los centros para niños y niñas de 0 a 3 años. Hay un borrador diseñado entre Educación e Infancia y en el que ya está trabajando el personal técnico de Sanidad.

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Las Palmas de Gran Canaria

Dotarse de una reserva de mascarillas para el personal, colocar dispensadores de solución alcohólica fuera del alcance de los niños en la entrada a los centros y en cada aula o elegir un espacio donde se pueda aislar a un virtual caso sospechoso de covid-19 son algunas de las tareas que deberán realizar las escuelas infantiles de 0 a 3 años para prepararse para reabrir sus puertas en el archipiélago, según consta en el protocolo para la reapertura de estos centros elaborado por el anterior equipo de la Consejería de Educación sobre el que está trabajando el área de Salud Pública del Gobierno regional.

El documento al que ha tenido acceso CANARIAS7 prevé un amplio y concreto listado de medidas que los centros tendrían que aplicar para garantizar la vuelta a las aulas en condiciones de seguridad frente al covid-19 y que precisaría del compromiso y la implicación de padres y madres.

Así, la primera norma a cumplir es tomarle la temperatura a los niños y niñas cada día antes de llevarlos a las aulas. También el personal de las guarderías deberá cerciorarse de no tener fiebre de manera previa a cada jornada laboral.

El personal y los menores, bajo supervisión, deberán lavarse las manos nada más llegar a las escuelas. De hecho, en la entrada del centro deberá haber un sitio fácilmente accesible donde realizar la higiene de manos con agua, jabón y papel desechable o, en su defecto, solución de base alcohólica de secado rápido, evitando el contacto con los ojos o la ingesta accidental.

La entrada y recogida de los menores se realizará de forma escalonada y tendrá que ser valorada por cada centro con el fin de evitar aglomeraciones.

El borrador del protocolo no fija un límite de menores por grupo, pero sí fija una distancia física de 2 metros entre ellos y recomienda que todas las actividades se desarrollen en las zonas exteriores del centro, estableciendo turnos para que los patios de las escuelas se usen lo máximo posible.

Nadie podrá acceder a los centros calzado. Tanto los educadores como el alumnado deberá usar calcetines antideslizantes. Los zapatos se dejarán en un lugar habilitado fuera del centro o, en su defecto, serán las familias quienes deberán hacerse cargo de los mismos.

Tampoco podrán entrar en los centros los carritos o sillas, mochilas y cualquier objeto ajeno al centro (fiambreras, biberones o botellas de agua) deberá desinfectarse.

Los aseos deberán limpiarse al menos tres veces al día y las superficie de contacto (suelo, mesas, interruptores) dos veces, al igual que los juguetes, cuyo uso compartido se evitará.

El documento, diseñado por el equipo dirigido por la exconsejera María José Guerra, Infancia y que ahora está en manos de Sanidad, señala que, como medida de prevención de contagios, deberá evitarse la mezcla de grupos para que cada uno funcione «como una burbuja aislada de las demás».