Un avión de la compañía Cathay Pacific despega del aeropuerto de Hong Kong. / reuters

Diecisiete horas en las nubes

La compañía Cathay Pacific pretende culminar la ruta aérea de pasajeros más larga del mundo, de Nueva York a Hong Kong, para evitar atravesar el cielo ruso

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

Es aconsejable que los pasajeros que hagan el vuelo Nueva York-Hong Kong con la compañía aeronáutica Cathay Pacific se lleven una buena novela, porque tendrán tiempo para leer... Para leer, escribir, comer y dormir, porque 17 horas dan para mucho. Es la duración estimada del viaje, que se prolongará más allá de lo razonable por eso de evitar el espacio aéreo ruso. El aparato, en vez de sobrevolar el Ártico, cruzará el Atlántico, Europa y Asia Central. Toda una odisea que demandará de los tripulantes y pasajeros precauciones para sortear el síndrome de la clase turista, ese trastorno que puede acarrear una trombosis venosa a causa de permanecer tanto tiempo inmóvil.

El que ya se anuncia como el vuelo comercial más largo de la historia –son muchos los que se disputan este título– se llevará a cabo en una fecha aún por determinar del presente mes de abril. La nueva trayectoria supone un desplazamiento de 9.000 millas náuticas, una distancia que equivale a 16.668 kilómetros, según informó la compañía hongkonesa.

Todo un récord en cuanto a distancia recorrida, pero no en lo que atañe al tiempo invertido. Si la ruta escogida no tiene parangón, no ocurre lo mismo con las horas de navegación. La empresa aeronáutica Singapore Airlines emplea 18 horas para culminar la distancia que separa a la ciudad-estado asiática de Nueva York, tiempo en el que se recorren 15.343 kilómetros.

Lo curioso en este empeño de titanes es que Cathay Pacific no ha aclarado las razones por las que se prefiere eludir el espacio aéreo ruso. Se supone que la guerra ha sido determinante en el diseño del nuevo itinerario, pero no hay constancia clara de ello. Son numerosas las aerolíneas que han optado por cancelar sus conexiones con Rusia o evitan su espacio aéreo desde el inicio de la invasión de Ucrania. En este sentido, Moscú puso un cerrojo en su cielo a varios países europeos y a todos los vuelos vinculados a Reino Unido.

Ruta transatlántica

La compañía hongkonesa anda metida en trámites para obtener un permiso de vuelo para esta ruta que marca un hito en la navegación comercial. La aerolínea se decanta a priori por la opción transatlántica en vez de la transpacífica, a la vista de los fuertes vientos existentes en el océano Pacífico en esta época de año.

Por estas fechas, los vuelos desde EE UU y otros ocho países a Hong Kong están vetados por la pandemia de coronavirus. No obstante, se podrán retomar sus conexiones a partir del 1 de abril gracias a la relajación de las medidas anticovid.

Hace dos años, Qantas Airways hizo que sus pilotos hicieran de cobayas humanos al ejecutar la ruta Nueva York-Sídney, una empresa en la que el avión iba a estar surcando el cielo por espacio de 20 horas. La compañía estudió entonces la actividad cerebral de los tripulantes y su capacidad para mantener el estado de alerta en una travesía digna de Ulises.