Acumulación de esta alga invasora en la playa de La Puntilla, en el barrio marinero de San Cristóbal de la capital grancanaria. / RICARDO HAROUN

Vigilantes ante la expansión en Canarias de la nueva alga invasora

Investigadores de la ULPGC han identificado la especie 'Rugulopteryx okamurae' en la costa de Gran Canaria, entre San Cristóbal y Melenara

C.D.A. las palmas de gran canaria.

Un manto tupido de algas parduzcas y malolientes cubre varios puntos de la costa de San Cristóbal, en la capital grancanaria, desde, al menos, el pasado junio. Ahora, investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (IU-ECOAQUA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han descubierto que se trata de 'Rugulopteryx okamurae', un alga invasora que está acabando con la pesca artesanal en el estrecho de Gibraltar y cubriendo las playas de esta parte del Mediterráneo.

«Que tengamos constancia, es la primera vez que se citan en aguas de Canarias. Quizá esté en más zonas», sostiene el catedrático Ricardo Haroun, director en funciones del IU-ECOAQUA, que confiesa su preocupación por la aparición de una especie que está alterando la biodiversidad marina en las costas de Málaga, Cádiz y Ceuta desde el año 2015. «También ha aparecido no hace mucho en Azores y recientemente en Madeira. Existía la probabilidad que que apareciera en Canarias y así ha sido», lamenta el especialista que recuerda que en las costas andaluzas se han retirado 10.000 toneladas de estas algas que afectan el litoral desde el punto vista paisajístico y pesquero.

Los investigadores se percataron de la presencia de una acumulación de algas en la zona de la playa de La Puntilla y del Muelle de San Cristóbal, en la capital grancanaria. «Con la marea baja, empezamos a ver que aquellas algas no eran autóctonas. Las cogimos y las analizamos cuando nos dimos cuenta de que se estaba formando una biomasa grande», explica el investigador que ha detectado la presencia del alga entre San Cristóbal y Melenara.

Según Haroun, esta alga constituye un riesgo desde el punto de vista ambiental al sustituir a especies nativas. «El efecto ecológico lo desconocemos. Si sirve de refugio a animales, el efecto no será tan malo. Si no es consumida, genera biomasa o desprende sustancias nocivas, puede ser un problema», afirma el científico.

«La especie ya está adaptada a las aguas canarias»

Los investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (IU-ECOAQUA) han detectado la presencia del alga de origen asiático en algunos puntos de la costa de Gran Canaria comprendidos entre San Cristóbal y Telde, pero no descartan que pueda estar presente en otras zonas de Canarias, sobre todo en las inmediaciones del Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

«La especie ya está adaptada a las aguas de Canarias, por ello ha llegado y ocupa charcos intermareales y también está por debajo del nivel del mar en algunas zonas», reconoce el director en funciones de IU-ECOAQUA, Ricardo Haroun, que pide medios para estudiar la expansión y el efecto de la especie invasora sobre el ecosistema canario.

«Hay que estar vigilantes. No nos podemos dejar ir», advierte Haroun, que recuerda que la proliferación del alga en las costas andaluzas ha causado problemas en las playas e incluso ha impedido a los pescadores usar sus redes.

De momento, pese a que han rastreado la costa de Fuerteventura y Lanzarote, solo se ha detectado el alga en Gran Canaria, pero el científico no descarta que pueda haber llegado a otras islas. «Se sabe que entra a través de los puertos y coloniza las zonas de roca, avanzando cada vez más», dice el catedrático de la ULPGC.