«¿Estáis despiertos? Es que ha habido un derrumbe en el Medusa»

El pánico se apoderó de los asistentes tras caer varias estructuras en una noche en la que critican que hubo desinformación

A. CERVELLERA / C. PASTOR

Caras de decepción, pena, tristeza... En las instalaciones del festival Medusa reina durante el día de hoy el silencio pese a la presencia de miles de jóvenes, que se han visto obligados a abandonar el recinto tras una noche caótica con fuertes vientos que han terminado con la vida un joven y han herido a más de una quincena. «Empezó a soplar el viento y todo fue a peor», explica Carlos, que tuvo que ayudar a unas chicas heridas.

«Estaba en el escenario principal cuando todo ocurrió», destaca este joven madrileño, que afirma que las fuertes rachas de viento aparecieron en cuestión de minutos. «Vi a una chica en el suelo con el pie herido y fui a ayudarle junto al personal de seguridad. Luego llegó otra joven herida y también le ayudamos», comenta.

Desde primera hora de la mañana los asistentes han comenzado a recoger sus pertenencias después de una noche en la que reinó el silencio una vez se confirmó que parte de la estructura de uno de los escenarios se había caído por las fuertes rachas de viento. Los asistentes enseñan vídeos de los momentos más crudos de la jornada, cuando las fuertes rachas se llevaron por delante lonas y parte de las tiendas.

Los amigos de Carlos, que esperan en la terraza de un bar a tener noticias de la organización, indican que estaban en el camping por la noche y subrayan que una vez ocurrió el accidente el personal trasladó a las miles de personas a esa zona. «Fue un caos y nosotros estábamos preocupados por nuestro amigo, que estaba en el escenario principal», insisten.

«Nosotros estábamos en otro de los escenarios y de repente la luz se apagó», relatan otros vecinos de Teruel, que cuentan que durante varias horas no se sabía exactamente qué había pasado. Estas personas ponen en duda las medidas de seguridad y consideran que el dispositivo no estaba preparado para una situación así.

Alejandro Herrero, Sergio Soriano y Alfredo Fangos explican que ellos vinieron a Cullera días antes de que empezase de forma oficial y que en las jornadas previas aun se veían muchos operarios realizando montajes de estructuras y otros trabajos.

Mario Toda y Víctor Blanco, dos jovenes de Cantabria que estaban presentes en el festival, consideran que la organización del mismo «ha dejado mucho que desear». «Hay gente que se ha quedado tirada porque no tiene forma de volver a sus casas», avisan Toda y Blanco, que insisten en que «no ha habido apenas información en ningún momento y el personal no sabía que responder cuando les preguntábamos». Por ello, han hecho cola para dejar una reclamación escrita a las puertas del evento.

Andrés Santiago estaba en primera fila cuando un cartel grande comenzó a caerse en el concierto de Steve Aoki y vio como gente tuvo que cogerlo antes de que hiciese daño a alguien. Deja claro que no solo se despredió una parte del decorado del escenario principal sino también otros elementos de diferentes zonas que incluso eran más pesados.

«Nos han evacuado y nos hemos quedado en la calle»

«¿Estáis despiertos? Es que ha habido un derrumbe en el Medusa, nos han evacuado y nos hemos quedado en la calle». Este es el mensaje que muchos de los jóvenes que estaban en el festival Medusa han remitido por WhatsApp a sus padres minutos después de producirse la tragedia en el esperado certamen de verano de Cullera.

De inmediato y sin saber realmente lo que había sucedido, los padres de chavales residentes en municipios cercanos, como Tavernes de la Valldigna, se han montado en sus coches para ir a recoger a sus hijos.

Durante la madrugada la carretera del Brosquil (discurre para la N-332 entre Cullera y Tavernes) se ha convertido en un hervidero de coches, que iban y venían del recinto del festival, y de jóvenes asustados que han optado por regresar andando a sus casas y alumbrándose con linternas, quienes tenían.

Y es que el caos vivido en esas horas ha dejado sin taxis a aquellos que lo tenían reservado para la vuelta a casa.