Desaparece su abuela con alzheimer del HUC y aparece a ocho kilómetros

Su nieta denuncia que no dejaron acompañarla en su ingreso en el hospital por el protocolo covid y desapareció horas después.

EFE Santa Cruz de Tenerife

Una mujer ha denunciado que el pasado jueves acompañó a su abuela al Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife, y que a pesar de que advirtió que sufre alzheimer no dejaron que fuese acompañada, y ha añadido que el problema es que horas después la mujer desapareció del centro hospitalario.

La mujer abandonó el hospital por sus medios durante la tarde del jueves y apareció en su casa, a unos 8 kilómetros de distancia, ha dicho a Efe este lunes su nieta, quien ha denunciado lo sucedido para que no vuelva a ocurrir.

La familia presentó al día siguiente una reclamación en la que explican que a las 11.41 horas del 24 de febrero entraron con su abuela en el servicio de urgencias y se les negó la posibilidad de acompañarla, por lo que sus familiares permanecieron en la sala de espera y preguntaron con frecuencia por la situación de la abuela.

Carlota Díaz, que este lunes ha vuelto al hospital con su abuela, ha dicho que ahora entra con ella aunque tenga problemas, y ha reconocido que el personal sanitario está superado como consecuencia de la pandemia, y por ello entiende que será preciso contratar más trabajadores.

Fuentes del Hospital Universitario de Canarias han lamentado cualquier incidente y han reconocido que si padece alzheimer debería haber entrado acompañada, por lo que consultarán con los servicios correspondientes para saber qué ha ocurrido.

Las fuentes han explicado que las normas han cambiado desde el pasado viernes, ya que, como han mejorado los indicadores, Tenerife ha bajado de nivel de restricciones, y por ello se ha normalizado el protocolo de acompañamientos.

Según se señala en la denuncia presentada ante el centro hospitalario, a las 14.45 horas fueron informados telefónicamente de que la abuela había sido valorada por el equipo de enfermería y que estaba a la espera de la evaluación médica.

También se indica que los familiares insistieron en que la abuela tenía alzheimer y pidieron acompañarla, pero «nos lo vuelven a negar alegando protocolos».

En el escrito de denuncia se dice que a las 19.08 horas volvieron a contactar con el servicio de urgencias desde la sala de espera y les dieron la misma información que horas antes, y que la paciente debe estar en observación porque no aparece más información en la pantalla.

Hasta las 19.50 horas sigue apareciendo en la pantalla de información de la sala de espera el mensaje «evaluación clínica inicial», por lo que los familiares insisten en que la paciente sufre alzheimer y que a esas horas sin medicación y sin comer no es lo más conveniente, y la respuesta es que «es una zona que no permite visitas», se añade en la denuncia.

A las 19.51 horas en la pantalla de la sala de espera aparece el mensaje «alta» en relación a esta abuela, por lo que la familia va al mostrador pero «no aparece el expediente de la paciente, ni la paciente», por lo que se dirigen a admisiones, donde «consta su informe» y se constata que a las 18.10 horas «se procedió a llamar a la paciente y ante su ausencia se le dio de baja en el servicio».

También se apunta en la denuncia que la nieta recibió una llamada telefónica de un vecino de su abuela anunciando que su abuela está en la puerta de su domicilio, «a unos 8 kilómetros, mojada y preguntando por sus familiares».

Destacan en la denuncia que «esto indica que antes de las 18.10 horas la paciente había abandonado el servicio de urgencias y el recinto hospitalario, y que pese a haber advertido de que padecía alzheimer y tenerlo especificado en el informe, nadie la vigilaba y nadie se había percatado de su ausencia«.

A las 21.43 horas «se va a buscar al domicilio y se reintegra al servicio de urgencias, afortunadamente sin que hubiera consecuencias mayores que pudiéramos lamentar«.

Entienden los familiares que se ha producido una negligencia grave «al permitir que un paciente con esa patología se sustraiga de las instalaciones hospitalarias, sin que nadie se dé cuenta de ello, y más grave aún, habiendo sido advertidos de la necesidad de que fuera acompañada por un familiar«.

Consideran que al negarse la posibilidad de acompañarla tendrían que haber valorado otras opciones para impedir lo que después ocurrió.