Los portavoces de Bildu, Unidas Podemos y ERC explican el acuerdo con el PSOE. / ep

El Congreso aprueba investigar la pederastia en la Iglesia con el único rechazo de Vox

El PP secunda la iniciativa de crear una comisión liderada por el Defensor del Pueblo

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

La Iglesia católica deberá someterse al escrutinio del Defensor del Pueblo, institución que investigará la pederastia clerical. Será la entidad dirigida por Ángel Gabilondo la que lidere las indagaciones de expertos sobre el asunto. Al mismo tiempo, la jerarquía católica y representantes de las órdenes religiosas no podrán eludir declarar, mientras que las víctimas que lo deseen podrán comparecer en el Congreso de los Diputados para dar publicidad a su testimonio. La iniciativa salió adelante en el Congreso de los Diputados con el voto favorable de casi todos los grupos parlamentarios, salvo Vox, única fuerza que votó en contra al considerar que el asunto debe abstraerse de la esfera política para ser abordada por los jueces.

Por 286 votos síes, 51 noes y dos abstenciones de UPN, la propuesta no de ley del PSOE y el PNV obtuvo el plácet del pleno de la Cámara baja. El PP se salió del guión escrito por el mandato de Pablo Casado y secundó la iniciativa, a pesar de que los populares son partidarios de que se investiguen todas las agresiones sexuales contra la infancia, y no solo las perpetradas por el clero.

Podemos, ERC y EH Bildu se sumaron al acuerdo, y aseguraron que el PSOE ha aceptado que la comisión tenga poderes para obligar a los obispos a comparecer. Las fuerzas a la izquierda del PSOE argumentaron que los socialistas se han avenido a crear algo parecido a una comisión de la verdad. «Hoy para nosotros es un día importante en la lucha contra la impunidad porque finalmente habrá luz y taquígrafos, no habrá una comisión opaca porque el Congreso tendrá protagonismo y no será un mero parche», aseveró el presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens. La portavoz de Bildu, Bel Pozueta , se congratuló de que se vaya a «abrir el camino para la reparación, algo que han demandado todas las víctimas».

Según la versión de UP, el Gobierno de coalición alumbrará un marco legal para evitar que la Iglesia católica pueden zafarse de los requerimientos de la comisión.

«La verdad más rigurosa»

Sin embargo, los socialistas rehúsan que se hable de «comisión de la verdad». La exvicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dijo que lo negociado con Unidas Podemos se limita a que puedan comparecer ante la Comisión de Justicia del Congreso portavoces de las asociaciones, pero no víctimas a título personal, cuyo testimonio será escuchado por los expertos. «La verdad más rigurosa será la que acaben dictando los tribunales mediante sentencias», sentenció Calvo.

Los partidos que apuestan por dotar de facultades especiales a la comisión pretenden que el organismo elabore sus conclusiones en un plazo menor a un año y que las recomendaciones sean presentadas después por Ángel Gabilondo en la Cámara baja. En cualquier caso, si se apuesta por conceder poderes ejecutivos a la comisión, será necesario aprobar un marco legislativo 'ad hoc'. UP dijo que la cuestión se aclarará la semana que viene, pero Calvo adujo que la propuesta votada no puede cambiar ley orgánica ya en vigor que regula las funciones del Defensor del Pueblo.

Al PNV le sorprendió el «principio de acuerdo» alcanzado por UP, ERC y EH Bildu con el PSOE. Su portavoz, Aitor Esteban, expresó su extrañeza por no haber sido consultado.

Pese a haber votado a favor de la iniciativa, Macarena Montesinos, del PP, mostró su desagrado por el rechazo de su propuesta, en el sentido de que se indaguen las agresiones sexuales infantiles acontecidas en el ámbito intrafamiliar, deportivo y escolar.

Vox arguye que el Defensor del Pueblo es un órgano inadecuado para estudiar el problema por cuanto sus competencias se ciñen a la fiscalización de la Administración pública. El diputado de la formación ultraderechista José María Sánchez argumentó que la cuestión, relativa a «una cuestión de la mayor gravedad moral», debe dirimirse caso por caso en los tribunales. Sánchez confió en que el informe encargado por la Conferencia Episcopal a un despacho de abogados «repare íntegramente a las víctimas».

Cardenal Omella

El mismo día que el Congreso decidía crear la comisión contra la pederastia clerical, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se reunía con el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Juan José Omella, para abordar la cuestión. «Es positivo que la Iglesia colabore en la investigación de los abusos. Es bueno para las víctimas, para la sociedad en su conjunto y para la propia Iglesia católica», dijo el ministro a través de un comunicado.

La Conferencia Episcopal dará mañana su versión sobre el asunto. En cualquier caso, la jerarquía católica, que dice que colaborará con las instituciones, ha apostado por encargar al despacho de abogados Cremades & Calvo Sotelo una auditoría externa para esclarecer el escándalo. El propio episcopado no es ajeno a tensiones internas y criterios discrepantes sobre la oportunidad de someterse al escrutinio. No en balde, algunas voces hablan de «causa general» contra la Iglesia.

Manuel Barbero, de Mans Petites, aseguró que la comisión «se aleja un montón de la comisión de la verdad» que pedía la asociación. «Nosotros teníamos un planteamiento mucho más ambicioso, solicitábamos un órgano similar al creado en Australia, Alemania y Francia. Estoy enfadado e indignado», planteó. Barbero, padre de un hijo que fue víctima de abusos sexuales en en el colegio Maristas de Les Corts, irá al Parlamento si le convocan a declarar, como hablará también con el despacho de abogados contratado por la Iglesia. El hijo de Barbero «permanece encerrado en su habitación» nueve años después del trauma. Su agresor fue condenado a 21 años de prisión, pero permanece en libertad a la espera de que se pronuncie el Tribunal Supremo.

«Es un hito histórico», dijo eufórica Ana Cuevas, madre de 'Asier', el menor que sufrió abusos en el colegio Gaztelueta, del Opus Dei, en Bilbao. «Es un inicio. Espero que por fin la Iglesia colabore. Pedimos verdad, justicia, reparación y acompañamiento a las víctimas», afirma Cuevas, quien aplaude que sea el Defensor del Pueblo el que se encargue de las investigaciones.