Imagen del colegio en Talavera. / colegio Hijas de María Nuestra Señora

Confirman ocho años de cárcel a un cura por abusos sexuales

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha desestimado el recurso presentado por el sacerdote y ha duplicado la indemnización que deberá pagar a la víctima

J.M.L.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCLM) ha desestimado el recurso presentado por el sacerdote José Luis Galán que fue condenado el pasado verano a 8 años y 6 meses de prisión por la Audiencia Provincial de Toledo por un delito continuado de abusos sexuales con acceso carnal a una menor de la que era «director espiritual».

La sentencia también estima el recurso de apelación presentado por la víctima, que había solicitado el incremento de la indemnización acordada por la Audiencia Provincial de Toledo. De esta forma, el cura deberá indemnizarla con 100.000 euros por daños morales cuando en la primera sentencia sólo se establecía el pago de 50.000. El TSJCLM entiende que «la declaración de la víctima sobre los abusos sexuales ocurridos durante varios años fue suficientemente corroborada en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Toledo, descartando el móvil espurio, la falta de credibilidad y la falsedad en el testimonio de la mujer», que era lo que alegaba el cura a quien también se le impuso la pena de inhabilitación para cualquier profesión relacionada con menores.

En este sentido, el TSJCLM fundamenta la veracidad de la versión de la víctima en varios aspectos que se pudieron analizar durante el juicio tales como el testimonio del padre de la menor, la falta de credibilidad en el testimonio de la madre con la que el sacerdote mantuvo una relación sentimental o el testimonio de la médico psiquiatra que trató a la víctima.

Director espiritual

José Luis Galán, que ahora podrá recurrir ante el Tribunal Supremo, fue «director espiritual» de la menor entre 2011 y 2014 cuando ésta estudiaba en el colegio Hijas de María Nuestra Señora de Talavera de la Reina (Toledo). La menor, que en 2011 tenía 16 años, acudía dos veces por semana a su despacho y allí era sometida a abusos sexuales.

Fue la madre de la menor quien aconsejó a su hija recibir el apoyo espiritual de Galán ya que se estaba divorciando de su marido. El motivo no era otro que la madre estaba manteniendo una relación sentimental con el cura que la hija desconocía. En alguna de estas sesiones de «apoyo espiritual» incluso Galán llegó a someterla a exorcismos con autorización de la madre. El deterioro psicológico que sufrió la adolescente fue tal que empezó a padecer anorexia nerviosa e intentó suicidarse en varias ocasiones. Finalmente, la víctima optó por denunciar los hechos ante la Justicia y por escribir una carta al Papa relatando todo lo ocurrido.