Condenado por dar un martillazo y apuñalar a un amigo en Tamaraceite

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a Roberto Mazorra Espinosa a cuatro años y seis meses de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa, al estimar que dio un martillazo y apuñaló en varias ocasiones a un amigo en su casa de Tamaraceite.

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

El tribunal estimó las atenuantes de confesión y reparación del daño interesadas por la defensa de Mazorra, que tendrá que indemnizar en concepto de responsabilidad civil a la víctima en la cantidad de 9.879 euros por las lesiones producidas.

El fallo declaró probado que a las 20.15 horas del 29 de marzo de 2019, el acusado –nacido en Cuba– se personó en la vivienda de la víctima –que era paisano suyo– en la Calle Fotógrafo Fachico Rojas Fariña, del barrio capitalino de Tamaraceite.

Mazorra acudió a este domicilio, según narra la sentencia, «con el ánimo de acabar con la vida» de su compatriota y «le golpeó con un martillo que portaba, sin llegar a darle en la cabeza porque el golpe pudo ser esquivado por la persona agredida al defenderse con los brazos». Como quiera que la víctima logró hacerse con el martillo del acusado, «éste sacó de su pantalón un cuchillo» y aprovechando que su objetivo cayó al suelo, «le asestó dos puñaladas en el costado».

Otras tantas cuchilladas que iban dirigidas al abdomen pudieron ser repelidas por el agredido «quien se protegió con los brazos, donde impactó varias veces el cuchillo» provocándole lesiones de defensa.

Como consecuencia de la agresión, el acusado ocasionó a la víctima lesiones consistentes en policontusiones, una herida inciso contusa de dos centímetros a nivel de 7º y 8º arcos costales a nivel posteri-axilar, una herida inciso contusa menor a un centímetro en un lateral y heridas inciso contusas en la parrilla costal izquierda. Dichas lesiones tardaron en curar siete días impeditivos y dejaron secuelas de perjuicio estético de carácter leve.

Según narró Mazorra en la vista oral, ya había tenido con el denunciante «varias disputas y controversias, pero nada más» hasta que detalló que le dijo «que me iba a pegar una paliza y a exiliar de la isla» porque le había reclamado unas herramientas que le dejó a préstamo días atrás. Por este motivo, le anunció que iba a ir a su casa a buscar la maquinaria con el objetivo de que «me devolviera las herramientas, negociar, hablar antes que todo», añadió, aunque finalmente su proceder derivó en un ataque con un martillo y un cuchillo.

Pero no fue así y ahora el Tribunal presidido por la magistrada Pilar Parejo –que también fue la ponente– ha considerado condenarle por un delito de homicidio en grado de tentativa, aunque con una pena menor a los nueve años de prisión que interesaba de inicio el Ministerio Fiscal.