Imagen de archivo de Amós García Rojas en su despacho en la dirección general de Salúd Pública de la capital grancanaria. / C7

«Con una cobertura vacunal mundial, la pandemia podría acabar en 2022»

El vacunólogo canario ha sido un faro para muchos en la pandemia. Ahora iluminará al comité de la Organización Mundial de la Salud para Europa Amós García Rojas El epidemiólogo asume el reto de dar voz a España en la OMS

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Desprende bonhomía. Ni la pandemia le ha hecho perder los estribos. Ahora, tras 18 meses de trabajo intenso, el epidemiólogo canario y presidente de la Asociación Española de Vacunología afronta un nuevo reto.

-¿Qué supondrá para España estar presente en el comité de la OMS en Europa?

- Lo primero, recuperar una presencia que hace muchísimos años que no se tenía y, desde esa perspectiva, tomar parte en la reflexión científica sobre lo que deben ser las políticas globales sanitarias, sobre todo en el ámbito regional de Europa, pero también con la visión puesta en otros países y zonas del mundo. Esa reflexión da lugar a debates científicos que se traducen en documentos y recomendaciones que se dan a los distintos países.

LAS FRASES: «Si hay sitios donde las vacunas siguen siendo un sueño, será imposible atajar la epidemia» «No se puede resolver un problema global si cada país le da una respuesta diferente»

-¿Qué le gustaría aportar?

- Me gustaría aportar la experiencia que tenemos en algunos aspectos, sobre todo en el desarrollo de políticas vacunales. En relación con la vacunación contra la covid, España está liderando el ranking mundial de dosis administradas. La experiencia asumida en esa situación se centra en el hecho de que nuestro sistema sanitario, con todos sus inconvenientes, funciona porque tiene unos profesionales que han hecho un ejercicio ejemplar de responsabilidad. Creo que, con todo sus defectos y con sus virtudes, debemos trasladar la idea de que hay que trabajar en un sistema sanitario universal y, en la medida de lo posible, gratuito, con una infraestructura potente en atención primaria, en especialidades y una atención hospitalaria razonablemente potente.

-En la crisis sanitaria ha faltado un criterio de actuación único a nivel nacional, europeo e internacional, ¿cree que a estas alturas se podrá cambiar algo?

- Algunos lo vamos a intentar. Este asunto es fundamental. No podemos resolver un problema común y global y que la respuesta sea diferente en cada país y en las distintas regiones de cada país. Un problema común requiere una respuesta común basada en la evidencia científica, y asumida y refrendada por todos los países con una estructura similar. Estratégicamente puede haber diferencias en las actuaciones, pero el discurso tiene que ser común y las estrategias no deberían distanciarse de un país a otro.

-Estamos en un punto de inflexión con dosis de refuerzo, relajación de las medidas y renovación de los criterios del semáforo. ¿Habría que evaluar la pandemia en base a la ocupación hospitalaria como en Alemania?

-En el nuevo escenario, los niveles que determinan las intervenciones deben estar basados en una herramienta fundamental; en la vacuna. Hay que evaluar eso en el peso de la pandemia, siempre vinculándolo a las incidencias acumuladas a 14 días y lógicamente a la ocupación hospitalaria. Esos elementos configurarán el perfil y la definición de la pandemia. Teniendo en cuenta que la vacuna modula el impacto negativo, hay que darle importancia a la ocupación hospitalaria como elemento escenificador.

-La OMS ha puesto fecha al fin de la pandemia en marzo de 2022. ¿Es usted igual de optimista?

- Sí, ha puesto fecha al fin de la pandemia, pero condicionándolo a la amplitud de la cobertura vacunal. Si hay países donde la presencia de las vacunas sigue siendo un sueño, será imposible. Si las coberturas siguen avanzando con intensidad, de forma continua, clara y solidaria en los países en vías de desarrollo, lo probable es que en el primer semestre del próximo año se acabe.

- Hay un sobrante importante de vacunas. ¿Se aprovecharán?

- Las vacunas se tienen que aprovechar. Son un tesoro y el acceso a ellas es limitado. Primero hay que esforzarse en conseguir que las personas que no se han vacunado lo hagan, y también en administrar la tercera dosis a las personas inmunodeprimidas, teniendo como foco de futuro a los residentes en los centros de mayores. Lógicamente también se destinarán a países en desarrollo. Creo que es bueno. España donó 6 millones de dosis a América Latina.

- ¿Qué le diría al 15.5% de la población mayor de 12 años que no se ha vacunado en Canarias?

- Que reflexionara sobre lo siguiente: Estamos en la crisis sanitaria mas importante a nivel mundial, con más de 4 millones de muertes como consecuencia más dramática. Es una situación complicada y compleja que ha traído mucho dolor y sufrimiento. Para acabar con esta situación solo hay un arma potente; la vacuna. No vacunarse significa no hacer uso de la única herramienta para decirle adiós a este drama. Es una situación compleja que ha generado una grave crisis a nivel mundial.

- ¿Cuál fue para usted el momento más crítico de la epidemia?

- Ha habido muchos. La primera ola fue súper dramática. La llegada de un microorganismo que no conocíamos produjo situaciones de estrés importantes. También cuando empezamos a constatar que pegaba duro, muy duro. La primera ola ocasionó un dolor terrible. Todo el periodo de tiempo en el que hemos convivido con el virus ha sido duro, pero los primeros momentos, con los hospitales llenos y las UCI desbordadas, son para recordar y, en la medida de lo posible, trabajar para que no se repitan.

-¿Y el más gratificante?

- Cuando llegaron las vacunas y se vacunó a doña Araceli en la península y a Doria Anatolia aquí. Fue inolvidable.

- ¿Cree que hemos aprendido algo en esta pandemia?

-Eso espero, aunque a veces lo dudo. Yo era de los que pensaban que nos iba a convertir en mejores personas y no lo veo nada claro. Lo que espero es que hayamos aprendido, al menos, que al sistema sanitario hay que cuidarlo y mimarlo, no recortarlo. Configura una de las patas básicas del estado del bienestar junto a la educación y los servicios sociales. Cuando estalló la pandemia no estaba en su mayor potencia por los recortes de 2008. Hay que fortalecerlo.

- A tenor de los insultos y amenazas que usted ha recibido parece que no hemos mejorado.

- Es lógico. Es una situación que genera tensión y desconcierto. En una situación difícil, hay que aplicar la capacidad de razonar y no solo eso; también alma y corazón. Lo que no sirve nunca es dar respuestas caracterizadas por la irracionalidad. Cuando no se respeta a la persona que tienes delante, mal asunto. El insulto solo demuestra la frustración por no tener un argumento.

- Tiene 66 años y en los próximos tres años estará en la OMS. No le dejan jubilarse. ¿Tiene algún plan en este sentido?

- En principio no. Ahí están los Rolling Stones dando conciertos.