¿Por qué se estropean tan pronto los electrodomésticos?

El precio de las reparaciones y la falta de piezas de respuesto hace que la mitad de los consumidores prefieran comprar un nuevo aparato antes que arreglarlo

CARMEN BARREIRO

¿La batería del móvil se apaga sin motivo aparente? ¿La lavadora que has comprado hace un par de años falla y la pieza es demasiado cara? ¿El mando de la tele ya no funciona y no encuentras otro? Que los aparatos domésticos no duran como antes no es una leyenda urbana. Es una realidad. La llamada obsolescencia programada –que no es otra cosa que acortar la vida útil de los aparatos por diferentes cauces– afecta a la mayoría de los electrodomésticos que usamos en nuestro día a día. Tanto es así que la Comisión Europea obligará a todos los fabricantes a tener repuestos de los aparatos (bombillas, refrigeradores, televisores, lavadoras y lavavajillas) hasta diez años después de su venta. La medida, que entrará en vigor en 2021, pretende alargar al máximo la fecha de caducidad de los electrodomésticos para evitar así la generación de más desechos.

La decisión del organismo europeo no termina de convencer a las agrupaciones de consumidores, que reclaman una «mayor implicación» por parte de las instituciones. Para el presidente de la Fundación Energía e Innovación Sostenible Sin Obsolescencia Programada (Feniss) existen fórmulas «más eficaces» para prolongar la vida de los electrodomésticos que garantizar el recambio de piezas durante un periodo concreto de tiempo. «Solo con alargar la ley de garantía de los productos de dos a cinco años se ahorrarían en el continente europeo un total de 64.000 millones de toneladas en materias primas y 42.000 en residuos», enumera Benito Muros.

Una opinión que también comparte Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). «El mercado actual no se centra en la durabilidad, sino en incitar al consumidor a adelantar su próxima compra. La realidad revela que adquirimos productos que duran menos que el dispositivo al que sustituyen, con el consiguiente impacto sobre nuestra economía y el medio ambiente», resume.

Móviles e impresoras

Los móviles concentran el grueso de las denuncias por ‘averías prematuras’ (28%), es decir las que se producen en los tres años siguientes a la compra del teléfono. La más común es la batería, aunque el sistema operativo también es percibido «frecuentemente» como causa de obsolescencia programada entre los usuarios. Impresoras (10%) y aspiradores (9%) completan el podium de los aparatos domésticos que más se estropean antes de tiempo, según un estudio realizado por la OCU. En el caso de las primeras, las incidencias suelen estar relacionadas con problemas en los cabezales de impresión –asociados a los modelos de inyección de tinta–, mientras que las averías de los aspiradores son de motor y en el caso de los de tipo robot, también de batería.

Este tipo de desperfectos aparecen por norma general entre el año y los tres años posteriores a la compra del aparato. «En muchos casos, justo después de pasar la garantía, lo que desincentiva su reparación por el coste que supone», denuncia García. De hecho, el precio del arreglo hace que cuatro de cada diez usuarios prefieran comprar un nuevo electrodoméstico antes que reparar el antiguo. La lectura es sencilla. No les sale a cuenta. Si el aparato tiene más de ocho años, los consumidores ni se molestan en ir al taller a pedir presupuesto. Directamente, compran otro. «Y si el aparato es más moderno pero su reparación es cara –en torno al 30% de lo que costó– tampoco se repara», añade el portavoz de la OCU.

Más que por falta de piezas de repuesto –que también–, el principal motivo por el que no arreglamos los aparatos domésticos es el precio de las reparaciones. «El problema es que la mano de obra es cara porque compramos el electrodoméstico a precio de coste de allí –China, principalmente– y lo arreglamos a precio de coste de aquí. Se debería obligar a que la reparación no superase en ningún caso el 20% del valor del producto nuevo», señala Muros. Los datos del estudio elaborado por la OCU son muy reveladores en este sentido. Casi la mitad de los consumidores (45%) a los que se les estropeó la lavadora en los últimos cinco años (50%) decidió comprar otra porque el arreglo no les compensaba económicamente. Lo mismo ocurre con el frigorífico o el lavavajillas.

Frigorífico

La vida media de una nevera es de 13 años. Un truco para que dure más es tener las juntas y el serpentín del condensador siempre limpios y adecuar la temperatura a los cambios de estación

Lavavajillas

Suelen durar unos 13 años, aunque si cuenta con panel electrónico puede que se estropee antes. Es importante mantener el filtro limpio.

Lavadora

10 años, ni un día más. Es habitual que se fabriquen para durar 2.500 lavados. Las piezas de repuesto, cuando las encontramos, suelen ser muy caras.

Microondas

Los de antes duraban «años y años». Los de ahora, 9 como máximo, explican en la Fundación Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia programada (Feniss).

Horno

Es el electrodoméstico con mayor vida útil al durar una media de 15 años.

Móvil

La batería de los modelos de gama alta puede durar hasta 5 años. En el caso de los más económicos, olvídese, no pasa de 2, por no hablar de la caducidad del sistema operativo.