José Juan Castro, investigador principal del proyecto, y Aridane González, director de investigación de la ULPGC. / Julio Domínguez (ULPGC)

El angelote se refugia en las playas canarias para aparearse y tener a las crías

Un estudio de la ULPGC determina las dos épocas en las que la especie en extinción se acerca a la costa de las islas, entre noviembre y febrero y entre mayo y julio

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

El angelote (Squatina squatina), una especie de tiburón en peligro crítico de extinción se acerca a las costas canarias coincidiendo con la temporada alta del turismo, lo que aumenta su vulnerabilidad.

Un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canarias (ULPGC), el proyecto Acusquat, ha determinado que esta especie se acerca a las costas de las islas en dos épocas al año. Entre noviembre y febrero, para aparearse, y entre mayo y julio, pra tener a las crías. Y lo hacen en playas de la franja suroeste de Gran Canaria, entre Amadores y el Faro de Maspalomas.

Así lo explicó ayer José Juan Castro, investigador principal del proyecto y miembro del grupo de Biodiversidad y Conservación (Biocon) del IU-Ecoaqua.

Aunque la idea era marcar a 24 ejemplares, el proyecto, tanto por las dificultades del mar como por no lograr encontrar ejemplares, solo pudo hacerlo en siete angelotes. Sin embargo, la investigación aclara las épocas en las que esta especie en peligro crítico de extinción se acerca a las costas canarias, lo que ayudará a desarrollar programas de educación y sensibilización.

Marcados los ejemplares, el estudio hizo seguimiento de los receptores acústicos además de utilizar un «innovador» vehículo autónomo de rastreo.

Uno de los problemas para la supervivencia de esta especie es que se acerca a playas de uso turístico como Las Teresitas en Tenerife, Puerto Rico y Amadores en Gran Canaria, Jandía en Fuerteventura o Playa Blanca en Lanzarote. «No hay noticias de ataques de estos tiburones a la población, pero sí algunos accidentes puntuales», reconoció el investigador. En gran parte porque las crías de los angelotes se mantienen en estas playas hasta los 12 o 15 meses y pueden sentirse atacados por los bañistas.

«Es una especie que está en nuestras playas y es un recurso natural, pero se requiere educación y sensibilización», dijo Castro, que al ser preguntado reconoció que, en Amadores, por ejemplo, una de las playas en las que suelen refugiarse los angelotes, no hay carteles que adviertan de su presencia en el agua.

El siguiente paso, explicó Castro, es analizar el comportamiento de los angelotes en aguas profundas. Esa, reconoció, aún es una «fase oscura».

También esperan ampliar el seguimiento a otras especies de tiburones presentes en las costas canarias, como las mantelinas o los chuchos.