Gráfico hecho a partir de la última batimetría del volcán de Enmedio realizada en el marco del proyecto Vulcana. / J.M. MENDOZA/ IEO-Csic

La ciencia revela el perfil del volcán de Enmedio, el coloso situado entre Gran Canaria y Tenerife

El proyecto Vulcana obtiene el primer modelo en tres dimensiones del cráter submarino de 470 metros y detecta indicios de actividad hidrotermal

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

En cada incursión de los investigadores del proyecto Vulcanología Canaria Submarina (Vulcana), del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se descubre un nuevo aspecto del volcán de Enmedio, un cráter submarino situado justo entre Gran Canaria y Tenerife en una zona que registra cierta actividad sísmica.

En la última campaña científica de Vulcana, a bordo del 'Ángeles Alvariño', se ha realizado una nueva batimetría que ha permitido conocer con precisión la morfología del volcán y reproducirlo en tres dimensiones con la máxima resolución, explica Eugenio Fraile, oceanógrafo y líder de este proyecto de investigación que lleva diez años estudiando los volcanes y las fuentes hidrotermales submarinas del archipiélago.

En esta última expedición, realizada entre el 14 de febrero y el 3 de marzo pasado, los investigadores han contado con nuevos instrumentos de medición y toma de muestras capaces de llegar a unos 2.100 metros de profundidad, donde se sitúa la base de ña montaña submarina de 470 metros de altura, cuyo pico se sitúa a 1.630 de la superficie del mar. «Es un volcán típico, el que dibujaría un niño; una montaña muy triangular. Su cráter está partido, con deslizamientos hacia las pendientes norte y sur. Además, tiene una terraza en su lateral oeste que se encuentra a 1.900 metros de profundidad y dos conos secundarios a 500 metros al suroeste del edificio principal», explica Fraile sobre el aspecto del volcán definido con precisión gracias a la nueva sonda multihaz del 'Ángeles Alvariño' que ha permitido aumentar la resolución del modelo digital en 3D del volcán, con píxeles que representan cuadrículas de 15x15 metros.

Además, en esta incursión se han tomado muestras a cotas nunca alcanzadas. «Por fin hemos contado con instrumentos que puedan bajar a 2.100 metros y ha podido ser medido con instrumentación fisicoquímica», subraya Fraile, que resalta que el principal problema que presenta el estudio del volcán de Enmedio es disponer de herramientas y sensores capaces de aguantar la presión que produce la columna de agua. «Hemos usado sensores químicos que pueden llegar hasta los 6.000 metros de profundidad», apunta.

El interés en medir estos parámetros en la base del volcán es averiguar «si tiene algún tipo de actividad hidrotermal». Un proceso del que han hallado indicios y que podrá constatarse en las campañas científicas previstas para 2023. « Hemos encontrado anomalías de temperatura en las proximidades del volcán con una elevación de hasta 0,6 grados centígrados. Eso es un indicativo de que puede tener actividad hidrotermal. Hay que corroborarlo con el análisis químico de las muestras para identificar el contenido de nutrientes, metales pesados y de dióxido de carbono que podría estar emitiendo», precisa el científico que aclara que, el hecho de mantener cierta actividad hidrotermal no significa que el volcán esté activo. «Es un proceso normal que se da en los volcanes. En Lanzarote, Timanfaya sigue en un proceso de desgasificación y el volcán submarino Tagoro, en El Hierro, sigue emitiendo gases y calor. El volcán de La Palma podría estar desgasificando durante décadas», aclara el investigador principal de Vulcana, un proyecto multidisciplinar que en los últimos diez años ha realizado 30 campañas oceanográficas.

El reto de la próxima campaña de Vulcana respecto al volcán de Enmedio será explorar la parte alta del cráter con el vehículo submarino no tripulado Liropus 2000. «Por primera vez podremos enseñar a la sociedad imágenes del volcán. Será un hito», dice Fraile.

Además, queda mucho por descubrir del volcán submarino, como su edad geológica. «Es difícil de determinar a partir de datos geofísicos. Posiblemente sea del cuaternario, de los dos últimos millones de años», sostiene el geólogo Juan Tomás Vázquez, quien espera el resultado del análisis de unas rocas tomadas hace cinco años para datar este edificio que podría haberse construido en varias erupciones.

Por su lado, el microbiólogo Jesús Arrieta también trabaja en el análisis de las muestras obtenidas y espera hallar señales del tapete microbiano nutrido por los gases y materiales reducidos que pudiera desprender. «Veremos realmente si está liberando materiales al medio», afirma.

Las conclusiones de la investigación se prevén publicar en una revista científica de alto impacto.

Equipo multidisciplinar

Alrededor de 150 investigadores de todas las ramas de la oceanografía –física, química, biología y geología marina– participan en Vulcana.

Este proyecto de investigación, promovido y financiado por el Instituto Español de Oceanografía y el Centro Superior de Investigaciones Científicas, «está abierto a otras instituciones que colaboran con nosotros como las dos universidades canarias además de otros organismos públicos de investigación como el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el Instituto Geográfico Nacional (IGN) o la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET)», señala Fraile.