Además de catorce playas, en las fajanas se han formado varias pequeñas calas y charcones. / GERARDO OJEDA-COBER

Así son las catorce nuevas playas creadas por el volcán de La Palma

El delta lávico situado más al norte alberga cuatro calas y el del sur, otras diez. Tienen entre 30 y 220 metros de longitud

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

La última erupción volcánica transformó el litoral de La Palma. Las coladas, al llegar a la costa, se adentraron en el mar creando dos fajanas en Tazacorte y dando a luz un nuevo territorio de 48 hectáreas.

Los científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han contabilizado en la nueva costa palmera catorce playas de entre 30 y 220 metros de longitud repartidas en los dos deltas lávicos, detalla la oceanógrafa María José Sánchez, del grupo de investigación Geogar (Geología Aplicada y Regional), que ha realizado la primera cartografía de alta resolución que muestra los cambios ocurridos en los fondos marinos de las nuevas fajanas de La Palma y estudia la caracterización de los sedimentos que las conforman.

Este territorio ganado al mar, el más joven de Europa, ya luce una cicatriz de 1,7 kilómetros; se trata una pista abierta sobre las coladas para la instalación de una tubería de riego.

Pese a que la maquinaria pesada ya transita sobre los deltas, sus playas solo están al alcance de los científicos, autorizados a entrar en la zona de exclusión marítima que se extiende a 200 metros desde el frente de los deltas lávicos y a 450 metros en la zona entre los deltas norte y sur.

Maquinaria pesada transitando por la pista abierta sobre la fajana sur. / gerardo ojeda-Cober servicios audiovisuales

La fajana cercana a la playa del Perdido es la más reducida. Ocupa unas cuatro hectáreas, tiene una anchura máxima de 340 metros en paralelo a la costa y se adentró en el mar hasta 200 metros. En este delta, situado más al norte, la lava apenas avanzó sobre el fondo marino, pero se crearon cuatro playas, indica Sánchez. «Hay una muy bonita en la esquina sur del delta norte. La encontramos llena de gaviotas», explica la investigadora.

La otra fajana, situada más al sur, cerca de la playa de Los Guirres, es mucho mayor. Ocupa un total de 43,4 hectáreas. En superficie, el delta tiene una anchura máxima de 1,3 kilómetros, en paralelo a la costa original, y adentró el borde litoral a una distancia de hasta 600 metros del acantilado primigenio.

En ella surgieron diez playas creadas con el material despedido en el violento choque térmico de la lava, a unos 1.000 grados, y el mar, a unos 22 grados. «La colada llega al mar muy fracturada. Está formada por material escoriáceo y derrubios, rocas grandes y pequeñas arrastradas por las coladas. Con el contraste de la temperatura, se fractura más», indica la científica integrante del grupo de investigación Geogar del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (Iocag) de la ULPGC.

Este material suelto tras estallar en mil pedazos en el encuentro del mar y la lava es el que se va depositando en el frente de la fajana. Allí, entre los canales lávicos, se crearon oquedades donde se fue acumulando el material removido y pequeño formando las nuevas playas, algunas encajadas y otras abiertas.

Imagen de la orilla de una playa tomada desde un dron. / gerardo ojeda-cober

«Los compañeros comentan que las playas tienen mucha pendiente en la orilla y el suelo está formado por sedimento muy suelto. Pisas y te hundes. No es arena, sino un material más grueso y suelto, tipo grava», señala la oceanógrafa que aún no ha tenido ocasión de desembarcar en ellas, aunque sí las ha visto a cierta distancia.

Las playas más pequeñas se sitúan en el interior de las fajanas, mientras que las mayores se han creado en los bordes de los deltas, cambiando la configuración de las preexistentes, como ocurrió en la playa de Los Guirres.

Imagen de una pequeña playa situadas junto a un charcón. / gerardo ojeda-cober

Más allá de embarcarse en el reconocimiento de la morfología del nuevo borde costero y en la caracterización de sus sedimentos analizando las muestras tomadas en las playas, el grupo Geogar está estudiando la transformación de la plataforma insular y los fondos marinos situados entre el Puerto de Tazacorte y el Faro de Punta de Lava, en La Bombilla. Su propósito, además de identificar la presencia de ceniza y materiales en los fondos, es saber «cómo ha discurrido la lava por debajo del mar», relata la oceanógrafa.

Relieve submarino

Desde que la primera colada llegó al océano el 28 de septiembre de 2021 y hasta casi el final de la erupción, el delta lávico del sur se alimentó de cinco coladas que fluyeron por los cañones submarinos de esta zona alcanzando, al menos, los 180 metros de profundidad, detalla Sánchez. «La batimetría que tenemos tiene ese alcance. Nos faltaría tener datos de zonas más profundas», aclara Sánchez, quien no descarta que la investigación se amplíe para cartografíar cotas inferiores en el marco del proyecto Mesvol (monitorización, evaluación y seguimiento multidisciplinar de la erupción volcánica de La Palma) del Ministerio de Ciencia e Innovación prolongado hasta final de año.

Imagen donde se aprecia el curso de la lava. / gerardo ojeda-cober

Lo que sí se sabe es que la colada más amplia del delta sur, ubicada en la zona central, alcanzó un espesor de unos 40 metros y una anchura máxima de 250 metros en su parte más cercana al frente de la fajana, que va estrechándose y perdiendo espesor a medida que avanzaba a zonas más profundas. «Hay otras cuatro coladas más pequeñas; una al norte de la central y tres al sur. Están formadas en distintos eventos. Tienen distintos espesores y formas. Unas son lavas cordadas (de aspecto más fluido y almohadillada) y otras escoriáceas», apunta la investigadora.

Sánchez calcula que unos 3 millones de metros cúbicos de material lávico se extendieron bajo el mar ocupando unas 27 hectáreas alrededor de las fajanas, a tenor del mapa batimétrico en alta resolución realizado durante el pasado mes de mayo por el grupo Geogar y la empresa Elittoral, con ayuda de la compañía palmera Acuipalma. Los datos obtenidos de esta cartografía aún se están analizando.

Información disponible

La investigación sobre el nuevo relieve submarino, explica la oceanógrafa, será útil para actualizar los mapas de navegación, ya que en algunos puntos de la costa la profundidad se ha reducido a la mitad. Además, los estudios servirán para saber cómo afectará la nueva configuración de la costa a las playas preexistentes, si se reducirá el aporte de sedimentos o no.

La información recabada sobre el nuevo litoral de Tazacorte ya está a disposición de la ciudadanía a través del visor web de Grafcan, que ha incluido en el apartado dedicado a la erupción de La Palma la cartografía batimétrica elaborada por el grupo Geogar.

Imagen de la pista construida en la fajana sur. / gerardo ojeda

Una brecha de 1,7 kilómetros abierta sobre el territorio virgen

La tierra ganada al mar por las coladas del volcán palmero en la costa de Tazacorte ya está atravesada por una pista. Se trata de una vía usada en las obras de instalación de una tubería de riego que llevará agua a los agricultores de las zonas de El Remo y Las Hoyas y cuya construcción ha provocado un conflicto administrativo entre el Cabildo de La Palma y la Demarcación de Costas.

La obra, promovida por el Consejo Insular de Aguas, se está realizando por la vía de emergencia, acogiéndose al Real Decreto Ley 20/2021, por el que se adoptan medidas urgentes para la reconstrucción económica y social de La Palma.

Sin embargo, la Demarcación de Costas ha abierto un expediente sancionador para intentar paralizar las obras, según confirmaron fuentes de la Delegación del Gobierno.

Paradójicamente, también Costas tiene abierto otro proceso administrativo para la concesión de una autorización de las obras para permitir ese uso dentro del espacio de dominio público, precisaron las mismas fuentes.

Lo cierto es que, más allá del embrollo administrativo, las obras, dotadas de un presupuesto de 5,5 millones de euros, transcurren a buen ritmo y prevén la instalación de una tubería con una longitud de 9 kilómetros, de los que 1.700 metros transcurren sobre la fajana.

La conducción tiene como objetivo transportar 1.500 metros cúbicos de agua por hora que se emplearán en el riego de 400 hectáreas de plataneras.

Hace unas semanas, el consejero de Aguas del Cabildo de La Palma, Carlos Cabrera, aseguraba que los informes técnicos y jurídicos avalan esta actuación de «urgente necesidad» y pedía el respaldo del Estado.