Blanca Barredo, inspectora de Salud Pública. / COBER

Canarias «maltrata» la inspección de salud pública: «Solo hay 84 personas»

La media estatal es un inspector por cada 12.500 personas mientras que en las islas hay uno por cada 25.000. «Las cargas de trabajo son inasumibles», lamentan

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

La plantilla de Salud Pública en Canarias reclama más personal y mejores medios porque desde hace años, denuncian, hacen su trabajo en condiciones precarias. «Reivindicamos más inspectores. Desde hace muchos años tenemos una necesidad de medios materiales y también personales, de profesionales para realizar labores de inspección sanitaria importante», la menta una de sus portavoces, la inspectora Blanca Barredo.

A su juicio, se debería recordar que «la salud pública es algo muy importante para toda la ciudadanía porque es el primer eslabón en la cadena para evitar que el sistema sanitario, la asistencia sanitaria, se colapse». Desde Salud Pública, abunda la inspectora, «evitamos enfermedades y que la gente no llegue a la atención primaria. Si descuidamos la prevención no podemos garantizar esa salud pública y es un problema para toda la ciudadanía y para los turistas que llegan a nuestras islas», advierte.

La plantilla de inspectores e inspectoras de Salud Pública en Canarias estuvo en huelga «durante meses» reclamando más personal y mejoras materiales . En Canarias trabaja un inspector por cada 25.000 habitantes, en la península la media es de un inspector por cada 12.500 habitantes. Y en las islas no se suma la población flotante. Y, además, «cuando hay una baja de larga duración o una jubilación no se sustituye», explica el inspector de Salud Pública, Jafet Nonato.

Tras los paros llegaron a un acuerdo con el hoy exgerente del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez. «En algunos aspectos resolvía algunas de las necesidades que teníamos», dice Barredo, pero este acuerdo no se ha materializado, denuncian ahora. Ni siquiera se ha solventado el problema de los traslados, explica Barreda. «Nosotros veníamos utilizando nuestro vehículo particular. Después nos dieron un bono de guagua, pero no podemos hacer nuestro trabajo desplazándonos en transporte público, no es un medio adecuado para llevar las muestras a los laboratorios, hay que mantenerlas a una temperatura determinada y hay un tiempo para llegar», abunda. En estos momentos «no podemos garantizar la salud pública» a la ciudadanía en Canarias, lamenta Jafet Nonato, quien se queja del «maltrato» que sufre Salud Pública.

«Nuestra labor se puede dividir en dos grandes bloques, la seguridad alimentaria, con el control de todos los alimentos para que sean seguros, desde que salen de los mataderos hasta que llegan a supermercados, bares, restaurantes... Y, por otros lado, la sanidad medioambiental, la salubridad de las playas, piscinas... Nos ocupamos de que los alimentos cumplan con la legislación y que sean seguros para el consumo humano y de la calidad de las playas». Durante la pandemia, además, se encargaban del cumplimiento de las medidas anticovid.

Sin contar «con los 16 millones de turistas, las cargas de trabajo son inasumibles y las exigencias de la UE cada vez más control. Es totalmente imposible.... Las playas de momento, escapando, pero a muchos establecimientos no se esta llegando. Hay municipios a los que no se ha ido durante un año y pico», advierte.