Entrevista a Pino Caballero

Caballero: «El problema no es dar datos, sino creer las noticias falsas»

09/04/2018

La doctora en matemáticas y experta en Ciberseguridad de la ULL explica cómo protegerse y actuar ante casos como el de Facebook, cuya filtración de datos afectó a miles de personas. La formación y la información, dice, son la clave porque hoy no se puede renunciar a las redes

Facebook ha comprometido la privacidad de miles de usuarios ¿en qué nos afecta directamente lo que ha pasado?

— Siempre hemos sabido que Facebook estaba almacenando datos sobre nosotros. Esos datos fueron cedidos con fines académicos a un investigador de Cambridge y este se los da a una consultora que negocia con ellos. Facebook sí había pedido permiso a algunos usuarios que debían descargarse una aplicación académica para un estudio psicológico y se les pagaba por contestar a los test, pero Facebook no solo dio acceso a quienes dieron su permiso sino a la información de todos los contactos de esos 300.000 usuarios que, al final se convirtieron en 50 millones. El problema es que todos esos datos los usaron supuestamente, desde mi punto de vista es verdad, para analizar descubrir, por ejemplo, quiénes eran los indecisos en determinadas votaciones, como la de Donald Trump, y enfocarse en ellos para enviarles fake news [noticias falsas] sobre otros candidatos y ayudarles a decidir. A raíz de esta polémica a Facebook no le ha quedado más remedio que impedir la compartición de contactos que no hayan dado su autorización y ahora las empresas que se dediquen a negociar con los datos tendrán que tener más cuidado porque ahora también sabemos que afectó al referéndum del brexit y hasta a otras 200 elecciones en el mundo.

¿Pero esos datos que entregaba Facebook no debían ser anónimos como en otros estudios?

— Deberían ser anónimos. De hecho, hay una normativa que entra en vigor en mayo que obliga en Europa a que toda la información personal que se utilice esté anonimizada. A partir de ahora se van a proteger mucho más los datos personales. Pero hasta ahora no estaba. Eran datos de Facebook y todo lo que volcamos en Facebook es público, y tenían asociados perfectamente quién era quién, cuáles son sus opiniones, correlacionaron los me gusta y las opiniones... Con toda esa información las herramientas informática actuales son capaces de predecir quien eres, qué orientación política o sexual tienes, qué nivel de inteligencia y a quien vas a votar o si tienes dudas, es decir, si eres un indeciso. Nos conocen mejor que nosotros mismos.

Impresiona porque muchos vuelcan su vida en las redes sociales sin pudor.

— De hecho eso será lo positivo que salga de esto. Espero que ahora todos seamos más conscientes que cuando pones algo en internet, en Twitter, en Google, en cualquier red social, en WhatsApp también, es como si lo publicaras en el periódico. La sensación de que solo lo van a leer tus amigos es falsa totalmente porque tú les estas dando a la empresa voluntariamente tus dato. El producto eres tú. Estás utilizando una aplicación gratuita, pero tienes que saber que te estás vendiendo tú, tus datos.

Quizás lo que no esperábamos es qué se puede hacer con los datos de alguien...

—Toda esta polémica ha surgido porque está la combinación de una cantidad de datos enorme. Facebook también es dueña de WhatsApp y de Instagram. Una sola empresa controla tres de las herramientas más utilizadas. Siempre nombramos Google porque tiene nuestros correos y porque almacena lo que buscamos, pero es que Facebook se ha convertido en un monopolio de datos los cruzan. Ponemos toda nuestra vida porque hoy somos ya más digitales que personas reales.

¿Tiene usted cuenta en Facebook o la ha cerrado?

__Sí tengo. Hay una campaña ahora que, de hecho, uno de los que la inició es un fundador de WhatsApp, que es borra Facebook y que, paradójicamente, la lanzó por Twitter, otra red social. Pretender que nos salgamos de las redes sociales en estos tiempos es una utopía. Yo me resistía a entrar en Facebook pero, entré. Lo que sí es verdad es que nos falta formación. Hay que pensar antes de escribir y de publicar y saber que todo lo que pongas ahí queda ahí para siempre porque la ley del olvido es también una utopía. Yo creo que la clave está en que cuando alguien se sienta a teclear algo antes de darle al enter tiene que pensárselo. Las redes sociales no son malas, lo que pasa es que hay que utilizarlas en positivo, por ejemplo te puedes ayudar a conseguir un trabajo. Estamos en el siglo XXI, no nos queda otra que estar y más que estaremos.

Ya son hasta imprescindibles las de geolocalización. ¿Es peligroso ofrecer tanta información en las redes?

__ Los datos son peligrosos o no dependiendo si los pueden utilizar en contra tuya. Por sí solos esos datos no son peligrosos. Yo recomiendo que subamos al máximo los niveles de privacidad de las aplicaciones y que, por ejemplo, que el móvil tenga acceso a tu ubicación cuando lo necesites. Hay muchas cosas que están en nuestras manos. Igualmente pueden acceder. Hay que proteger la privacidad, pero encontrar el coche por la ubicación es maravilloso, o moverte en una ciudad desconocida.

Pero han manipulado elecciones.

— Eso es lo más grave de todo. Siempre he asumido que me iban a enviar publicidad personalizada y bueno, no me importaba tanto, pero que manipulen las democracias para que los resultados salgan en un sentido o en otro eso sí que no me gusta nada.

¿Se pueden tomar medidas?

— No van a servir para nada si la gente no se forma y no se informa. Las fake news tienen tanto efecto porque la gente comparte sin comprobar que la información es verdadera o falsa. Antes de compartir se debería verificar.

La UE se acaba de negar a legislar sobre las fake news.

— Es difícil legislar sobre eso, pero si no van a legislar espero que hagan campañas de formación e información a la gente. Lo llevo diciendo ya tiempo. La solución es la formación, que la gente se forme, que no se crea las cosas. Todo esto tiene efecto porque hay gente que no está bien formada.