La consulta de Dr. Gustavo Coloma Valverde. Especialista en Neurocirugía de Hospital Perpetuo Socorro

«Una musculatura fuerte ayuda a prevenir las hernias de disco»

11/05/2019

La hernia discal aparece cuando se produce la salida del material gelatinoso de dentro de los discos intervertebrales. Aunque no siempre es prevenible, existen algunos factores de riesgo controlables como los sobresfuerzos, la obesidad, que genera presión adicional en los discos, y el sedentarismo, que debilita los músculos.

¿Cuándo se produce una hernia de disco?

— La columna vertebral está formada por una serie de huesos a lo largo de la espalda llamados vértebras. Entre las mismas existen una especie de almohadillas que se denominan discos. Estos discos tienen una parte central gelatinosa (núcleo pulposo) y una zona periférica que lo rodea llamada anillo fibroso que permite que el disco mantenga su forma y soporte las tensiones, impidiendo además el roce entre los cuerpos vertebrales y la compresión de las raíces nerviosas. La hernia discal aparece cuando se produce la salida del material gelatinoso de dentro de los discos intervertebrales a través de una zona debilitada del anillo fibroso que lo recubre.

—¿Cuáles son sus causas?

— Entre sus causas se encuentran las posiciones incorrectas en las que se fuerza la columna vertebral y/o desde la que se levanta peso haciendo especial esfuerzo con la espalda, los esfuerzos repetitivos y los traumatismos. También puede deberse a enfermedades congénitas o ser fruto del envejecimiento, con un progresivo desgaste de los discos, que pierden flexibilidad y se hacen más propensos a una pérdida de la parte central gelatinosa.

— ¿Cómo se diagnostica?

— El diagnóstico de las hernias de disco tanto cervicales como lumbares es clínico, mediante los síntomas y signos detectados en el paciente y radiológico, siendo la resonancia magnética el estudio por imagen de elección para su correcto diagnóstico.

— ¿Es posible prevenirla?

— Aunque no siempre es posible prevenirlo sí existen algunos factores de riesgo que es posible evitar como los sobresfuerzos; una mala higiene corporal; el tabaquismo; la obesidad, que genera presión adicional en los discos; y el sedentarismo, que debilita los músculos. Por ello debe abandonarse el hábito tabáquico, mantener una mecánica corporal correcta que impida las malas posturas, tener un peso adecuado y realizar ejercicio de forma regular. Una musculatura fuerte es fundamental para evitar estas hernias ya que colabora a sostener la columna vertebral y que se encuentre estable.

— ¿En qué consiste su tratamiento?

— El tratamiento prescrito ante una hernia discal en principio es conservador y se basa en reposo en la fase aguda, analgésicos antiinflamatorios, esteroides (dexametasona) y rehabilitación. Estas pautas suelen establecerse durante aproximadamente seis semanas, tiempo en el que generalmente desaparece el dolor. Posteriormente se puede prescribir rehabilitación, habitualmente acuática, con el objetivo de fortalecer la musculatura para evitar nuevos episodios. En una minoría de los casos tras este período se mantienen los síntomas es momento de plantearse una intervención quirúrgica, siendo la microcirugía la técnica de elección, aunque existen otros procedimientos como la endoscopia. Los resultados de la cirugía de hernia de disco arrojan una mejoría entre el 80-90% de los pacientes, según estudios estadísticos realizados a nivel mundial.