La opinión del experto

¿Qué es ser viejo?

07/11/2019

Puede haber diferencias abismales entre una persona de 80 años y otra de su misma edad aun siendo miembros de una misma familia, envejecer representa un concepto dinámico que engloba el proceso de pérdidas, mantenido e irreversible, desigual entre personas que se produce a lo largo del tiempo de manera continuada, por lo que en base a tan actual tema estructuramos el artículo de hoy.

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«Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo», afirmó Charles Augustin Sainte-Beuve.

El inicio del envejecimiento se puede situar en el mismo momento en que nacemos, es un proceso multifactorial determinado por la herencia y ambiente.

Aproximadamente a partir de los 30 años, aunque nos parezca extraño, este proceso puede considerarse claramente establecido toda vez que esa edad viene a marcar el límite a partir del cual los procesos catabólicos (deterioro o destrucción) del organismo comienzan a superar de manera lenta pero inexorable a los anabólicos (construcción) en la práctica totalidad de nuestros componentes orgánicos.

«La vejez no la define la edad cronológica como parámetro aislado, en geriatría es más adecuado hablar de envejecimiento»

El ritmo de envejecimiento varia según las especies, pero también en individuos de la misma especie y entre órganos del mismo individuo.

«La vejez no es tan mala cuando se tiene en cuenta la alternativa», comentó Maurice Chevalier.

Ante el creciente envejecimiento de la población, la vulnerabilidad a que nos expone la disminución de los mecanismos de reserva que condiciona el paso de los años explica el auge que esta teniendo en geriatría el concepto de fragilidad o de adulto mayor frágil.

Esta circunstancia es la responsable de que cada vez en mayor medida los mayores puedan «claudicar»(enfermar con tendencia a la cronicidad y discapacidad o morir) ante estímulos nocivos o agresiones de cualquier tipo con una intensidad progresivamente menor, por lo que la respuesta ante cualquier proceso debe ser precoz y adecuada.

Establecer una edad generalizada, como una línea común para todas las personas para adentrarse en la vejez carece de objetividad y sentido práctico.

El corte basado en la edad sólo se justifica en dos situaciones:

La primera es la que establecen las administraciones en relación con la jubilación, lo que representa el final de la actividad laboral de la persona, con frecuencia sin una adecuada y necesaria preparación para esa etapa de la vida. Frecuentemente después de la jubilación puede haber un incremento manifiesto del número de problemas de todo tipo, adaptación a la nueva situación y al nuevo entorno con pérdida de contactos sociales, disminución de la capacidad económica e incluso médicos propiamente dichos.

Pero ni siquiera en este campo las normas son comunes, ya que como es bien conocido, la edad de jubilación varia mucho según los sitios, según los profesionales y las circunstancias.

La segunda razón para establecer la edad como limite corresponde al mundo de la epidemiologia.

Cuando queremos conocer aspectos como la prevalencia o la incidencia de cualquier enfermedad o analizar determinados fenómenos sanitarios del tipo que sean, resulta obligado diseñar un punto de corte que permita establecer comparaciones.

Fuera de estas dos situaciones nunca deberíamos utilizar la edad para nada, ni siquiera a la hora de definir lo que entendemos como paciente geriátrico.

«La vejez no es cuantos años tienes sino cómo te sientes» dijo Gabriel García Márquez.

«Poner una edad como frontera para la entrada en la vejez tiene poco sentido»

El concepto de paciente geriátrico añade a la edad avanzada problemas relativos a la funcionalidad, física, psíquica o social, suele asociarse a la existencia de numerosos problemas crónicos, activos o no, a un consumo elevado de fármacos y por lo general añadido a todo lo anterior, la llegada de un proceso agudo que actúa como elemento desestabilizador. En este contexto es importante asumir que la edad como tal y tomada como un elemento aislado nunca debe ser el factor clave a la hora de tomar decisiones diagnósticas o terapéuticas que afecten a una persona determinada.

Las causas de las pérdidas asociadas al proceso de envejecimiento suelen ser englobadas dentro de dos grandes apartados:

El primero hace alusión a lo que conocemos como envejecimiento intrínseco o primario, serán aquellos cambios o pérdidas que vienen determinadas por el paso del tiempo asociado a la carga genética con la que nacemos, algunos autores se refieren a ello como envejecimiento fisiológico en la medida que se trata de un fenómeno universal e inevitable que ocurre en todos los seres humanos. Un segundo grupo de mecanismos implicados en la causa de estos cambios es el derivado de lo que por contraposición se conoce como envejecimiento extrínseco o secundario, se alude con ello a dos tipos de fenómenos, por una parte a los secundarios a enfermedades o intervenciones quirúrgicas acumuladas por la persona a lo largo de la vida, unas más que otras.

Son circunstancias todas ellas que dejan en mayor o menor medida, determinadas secuelas que van a condicionarnos el como envejecemos y que conllevan obligatoriamente a partir del momento de su aparición, adaptaciones por parte del reto del organismo.

El otro gran condicionante del envejecimiento secundario es el que se deriva del tipo de vida que ha llevado cada persona a lo largo de su historia previa, incluye factores de carácter ambiental como la contaminación a la que se ha estado expuesto a lo largo de la vida y más importante los estilos o hábitos de vida previos.

Cuestiones a tener siempre en cuenta

Vulnerabilidad.

La característica fundamental del proceso de envejecer estriba en la pérdida progresiva de nuestros mecanismos de reserva y defensa lo que lleva asociado de manera indisoluble un aumento paralelo de la vulnerabilidad. Este aumento de la vulnerabilidad nos convierte con el paso de los años en unos seres más frágiles, su detección e intervención médica precoz puede evitar sus efectos negativos e impacto sobre la calidad de vida.

Edad.

Recurrir a la edad sin más como criterio decisorio básico en el mundo de la salud es inadecuado y sienta las bases para establecer todo tipo de discriminación.

Proceso complejo.

El complejo proceso de envejecimiento ocurre de modo aleatorio y en el se van acumulando diferentes factores en el curso del tiempo. Envejecer no es sinónimo de enfermar.

Individuo.

Poner una edad a modo de corte como frontera para la entrada en la vejez tiene poco sentido, en la medida en que la variabilidad individual a la hora de establecer la cadencia y las características con las que va avanzando nuestro declinar es extremadamente amplia y compleja.

Datos Prácticos:

*La característica fundamental del proceso de envejecer estriba en la pérdida progresiva de nuestros mecanismos de reserva y defensa lo que lleva asociado de manera indisoluble un aumento paralelo de la vulnerabilidad.

*Este aumento de la vulnerabilidad nos convierte con el paso de los años en unos seres más frágiles, su detección e intervención médica precoz puede evitar sus efectos negativos e impacto sobre la calidad de vida.

*Recurrir a la edad sin más como criterio decisorio básico en el mundo de la salud es inadecuado y sienta las bases para establecer todo tipo de discriminación.

*El complejo proceso de envejecimiento ocurre de modo aleatorio y en el se van acumulando diferentes factores en el curso del tiempo.

*Envejecer no es sinónimo de enfermar.

*Poner una edad a modo de corte como frontera para la entrada en la vejez tiene poco sentido, en la medida en que la variabilidad individual a la hora de establecer la cadencia y las características con las que va avanzando nuestro declinar es extremadamente amplia y compleja.