La consulta de Juan Toral Sánchez, Médico de Urgencias de Hospital Perpetuo Socorro

«Nunca se debe quitar una garrapata con calor»

02/08/2019

El verano es la temporada en la que se producen más picaduras de garrapatas, especialmente durante el día, que pueden provocar erupción, picor, enrojecimiento e inflamación aunque el principal peligro es la transmisión de enfermedades. Se debe extraer con pinzas y evitar que quede alguna parte incrustada en la piel

— ¿Son más frecuentes las garrapatas en verano?

— El estío coincide con parte de su época de mayor población de estos insectos, que se extiende entre mayo y octubre, temporada en la que se producen más picaduras, especialmente durante el día. Aunque es poco común también puede picar en otra época del año. Además es habitual que se encuentren en el campo y accedan a una persona o animal al sentarse en zonas con vegetación o permanecer en ella, algo que ocurre con frecuencia en verano con el buen tiempo y el aumento del tiempo libre.

— ¿Cuáles son sus principales riesgos?

— El principal peligro es la transmisión de enfermedades. Depende del tipo de garrapata y que se encuentren a su vez infectadas pero las más habituales son la enfermedad de Lyme, la rickettsiosis. Menos frecuentes son la anaplasmosis humana y la babesiosis, y por último la tularemia o la fiebre hemorrágica. No obstante en España, aunque se ha producido algún caso excepcional de esta última, lo cierto es que el riesgo de transmisión de infecciones es bajo. En cualquier caso, el peligro de infección será menor en cuanto más rápido se elimine del cuerpo.

— ¿Qué señales indican que nos han picado?

— Puede provocar erupción, picor, enrojecimiento e incluso inflamación pero no en todos los casos. De hecho al picar y anclarse al cuerpo inocula una sustancia anestésica que hace complicado notarla. Por ello, ante cualquier sospecha lo mejor es revisar la piel, especialmente en zonas de pliegues como las axilas, ombligo, ingles y la región genital sin olvidar el cuero cabelludo y el área posterior de las orejas o nalgas, entre otras.

— ¿Cómo se puede quitar una garrapata?

— En primer lugar debe agarrarse la garrapata cerca de la cabeza o la boca con pinzas sin utilizar los dedos desnudos y ponerles guantes si no tenemos pinzas. El segundo paso es tirar de la garrapata hacia afuera con un movimiento lento y constante evitando aplastar el cuerpo para que no regurgite a nuestro interior aumentando la infección; lo que explica la razón por la que es mejor extraerla con unas pinzas. Debe tenerse mucho cuidado para no dejar la cabeza ni otras partes de la garrapata incrustada en la piel. Si no puedes quitarla entera, acude a un sanitario, que suele ser en cualquier caso la opción más segura para evitar complicaciones y ante cualquier duda ya que no es poco común realizar procedimientos que no son nada recomendables. Por último hay que limpiar bien la zona y las manos con agua y jabón y vigilar posibles síntomas los próximos 7-15 días. En caso de malestar o fiebre debe acudirse a consulta ya que puede ser precisa la prescripción de un antibiótico.

— ¿Cuáles son esos procedimientos no recomendables?

— Nunca se debe intentar incinerar la garrapata con nada caliente, retorcer ni girar la garrapata al quitarla. Tampoco hay que tratar de matar, ahogar ni lubricar a la garrapata con aceite, alcohol, vaselina u otro material similar mientras que la garrapata aún está incrustada en la piel.