La opinión del experto

Insomnio, edad y demencia

16/04/2018

«Las quejas sobre la calidad y duración del sueño en adultos mayores son extremadamente frecuentes en el día a día de cualquier consulta y en ocasiones de difícil manejo».

Pocas alteraciones como los trastornos del sueño generan tantas quejas por su impacto sobre la salud mental y calidad de vida de las personas con deterioro cognitivo o demencia establecida como de sus familiares y cuidadores, por lo que en base a tan importante tema estructuramos el artículo de hoy.

Las modificaciones fisiológicas que se van produciendo al envejecer en el ritmo circadiano del sueño se contraponen con frecuencia al deseo de la persona mayor de continuar durmiendo como lo hacia cuando era más joven, deseo que no se modifica con la edad.

Aunque las características fisiológicas del sueño en el mayor son su menor calidad y cantidad hay que tener presente que en recientes investigaciones se ha puesto de manifiesto que en más del 80% de pacientes de edad avanzada con alteraciones del sueño estas estaban relacionadas con ansiedad, depresión o demencia.

En ocasiones, el insomnio, aunque sea persistente y molesto se considera como «propio de la edad» lo que genera un innecesario retraso para recibir el necesario tratamiento, que puede ser farmacológico o no.

Un elemento importante que se modifica con la edad es el tiempo de sueño eficiente, que es la relación entre el tiempo que el paciente permanece en la cama y el que realmente duerme.

Los estudios neurofisiológicos que se realizan en personas mayores demuestran un aumento del número y duración de los despertares durante la noche.

También un aumento de la duración de la fase I, una diminución del número de los husos del sueño, también conocido como ritmo sigma, son ondas sinusoidales características de la segunda fase del sueño sin movimientos oculares rápidos.

Hay una disminución del sueño lento profundo y también del estadio latente del sueño paradójico.

«Una correcta orientación terapéutica permitirá mejorar sustancialmente el insomnio»

Estas modificaciones se acompañan de una percepción subjetiva de alteración de la vivencia del sueño con características negativas.

Por otra parte recientes estudios sobre las diversas patologías primarias del sueño como el trastorno por apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas demuestran que estas son notablemente más frecuentes a partir de la sexta década de la vida y ya a partir de la cuarta década encontramos la disminución del estadio IV del sueño.

Al considerarse los estadios del sueño III y IV sueño profundo con mayor capacidad reparadora que suele estar disminuida en los adultos mayores, por lo se benefician menos de los mismos, al ser su sueño más superficial.

La cantidad del sueño en fase REM se mantiene bastante estable con la edad pero no así el tiempo de latencia de aparición de la misma, que disminuye alrededor de un 20%.

El ritmo circadiano suele alterarse en el sentido de avanzarse el sueño nocturno y también el despertar, hecho que no se modifica significativamente, aunque la persona trate de acostarse más tarde para evitar un despertar que considera precoz.

Existen una serie de aspectos relevantes para conformar una completa y útil historia del sueño, entre los que debemos destacar:

-Acontecimientos precipitantes, si existen.

-Horario del ritmo del sueño, vigilia actual y anterior.

-Alteraciones recurrentes del sueño como pesadillas o piernas inquietas.

-Tratamiento actual y los que ha realizado para el insomnio.

-Estilo de vida, ejercicio, ingestión de sustancias excitantes en la noche, hobbies.

-Factores que lo mejoran o empeoran.

-Conductas asociadas, rituales antes de acostarse, hiperactividad física, mental o emocional.

Es importante tener presente que la persona que padece insomnio puede ignorar muchos aspectos de interés por lo que la información familiar en relevante.

En algunos casos la grabación del ronquido del paciente puede resultar de gran utilidad, principalmente cuando la información del familiar no es posible o es inexacta.

Los estudios de laboratorios del sueño que con más frecuencia se realizan en determinados pacientes son la polisomnografia del sueño o el registro video gráfico sobre todo cuando se trata de diagnosticar un trastorno primario del sueño.

La latencia del sueño REM puede encontrarse en cuadros psiquiátricos diversos como la depresión, alcoholismo, demencias y síndromes de abstinencia entre otros.

Sin lugar a dudas los trastornos del sueño asociados a las demencias son como el paradigma de los trastornos del sueño en el adulto mayor.

Las múltiples causas de insomnio o hipersomnia nos obligan a realizar una evaluación minuciosa y disponer de la información de un cuidador que conoce bien al paciente, sus hábitos en el contexto de la enfermedad y su entorno.

Las demandas de atención por insomnio que realizan las familias de los pacientes con demencia suelen tener carácter urgente, a pesar de que su prevalencia no es mucho más alta que la de otras alteraciones no cognitivas.

La precisa evaluación del paciente con demencia y su cuidador son de gran importancia para determinar la conducta a seguir.

La presencia de varias enfermedades en estos pacientes conlleva a la frecuente polifarmacia por lo que hay que tener en cuenta el posible efecto adverso de alguno de estos fármacos en la presentación del insomnio.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de insomnio en pacientes con demencia?

Síntomas de ansiedad, trastorno afectivo asociado como la depresión, alteraciones visuales nocturnas, alucinaciones, errores de identificación del lugar, «querer dormir en mi casa», ideas delirantes vividas con miedo, dolor, incontinencia y desorientación temporal.

Para un tratamiento eficaz lo fundamental es un diagnóstico adecuado de la causa del insomnio.

Una correcta orientación terapéutica del trastorno de base que lo genera permitirá mejorar sustancialmente el insomnio.

Un recomendación básica es evitar la simplificación típica, insomnio implica prescripción de un hipnótico.

Es importante considerar las medidas No farmacológicas que están igualmente indicadas tanto si se emplean fármacos como si no.

¿Cuáles son las medidas no farmacológicas para una adecuada higiene del sueño?

-Regulación de los horarios.

-Ambiente silencioso y con una temperatura ambiental agradable.

-Posición fisiológica del cuerpo.

-Ropa y colchón adecuados.

-Utilizar el dormitorio solo para dormir.

-Iluminación de muy baja intensidad.

Datos prácticos

Con la edad se modifican algunos parámetros del sueño como la duración y profundidad del mismo.

Es muy frecuente que los mayores que padecen ansiedad padezcan trastornos del sueño.

En los pacientes deprimidos el despertar precoz es frecuente como un síntoma más.

Dos quejas habituales son el insomnio y la hipersomnia diurna, el adecuado aporte de datos es importante, debe ser como una historia dentro de la historia clínica del paciente.

Para obtener información de calidad son muy útiles los datos suministrados por un familiar o cuidador, de ser posible el que duerme al lado del paciente.

Muchas veces es sorprendente la infravaloración por el familiar de la frecuencia e intensidad del insomnio por simple hábito de convivencia.