Enrojecimiento ocular en verano

28/07/2019

La exposición solar, el cloro, los desinfectantes de las piscinas, el aire acondicionado, los ambientes secos o cargados, el uso abusivo de las lentillas; todos ellos fenómenos típicos del verano, suelen colaborar de forma importante en su aparición, explica la doctora Marina Ocaña, especialista en Oftalmología.

Son múltiples las patologías que pueden ocasionar enrojecimiento de uno o ambos ojos, constituyendo uno de los trastornos oculares más frecuentes a nivel mundial. En la mayoría de los casos no reviste gravedad y se debe a una leve inflamación, aunque en ocasiones puede ser un síntoma de enfermedades más graves. En cualquier caso se trata de una afectación cuya aparición se incrementa en verano.

La exposición solar, el cloro, los desinfectantes de las piscinas, el aire acondicionado, los ambientes secos o cargados, el uso abusivo de las lentillas; todos ellos fenómenos típicos del verano, suelen colaborar de forma importante en su aparición. Otras causas son la fatiga ocular, algún tipo de alergia, las infecciones, la contaminación aérea, la exposición a productos químicos o la sobreexposición a la luz solar.

«Su aspecto puede oscilar entre pequeñas líneas onduladas rosadas o rojizas hasta un tono violáceo difuso que parece envolver toda la esclera, nombre de la zona que popularmente se conoce como el blanco del ojo. El enrojecimiento ocular es producto de la inflamación de los vasos sanguíneos situados en la esclerótica», explica la doctora Marina Ocaña, especialista en Oftalmología de Hospital Perpetuo Socorro. «Entre las enfermedades que con mayor frecuencia acompañan el enrojecimiento ocular se encuentra el ojo seco, que además supone una de las consultas oftalmológicas más habituales. Esta patología produce una alteración de la película lagrimal que daña la superficie ocular con las consiguientes molestias para el ojo», relata la doctora Ocaña.

Dificultades por la mañana

Además del citado enrojecimiento conjuntival, otros síntomas que lo acompañan son la sequedad, dolor, sensación de picor y de arenilla, fatiga ocular, fotosensibilidad, quemazón y dificultad para abrir los ojos por las mañanas o para leer, además de un exceso de lagrimeo para intentar compensar el déficit de película lagrimal.

Su estado suele empeorar en la época estival hasta el punto de que se recomienda una visita a un servicio de Oftalmología, especialmente en los grupos de riesgo, para establecer las pautas necesarias de protección durante el verano.

En estos grupos de riesgo se incluyen personas fumadoras, bebedoras y mayores de 60 años especialmente mujeres, por su deprivación hormonal. Pacientes en tratamiento antidepresivo, con enfermedades digestivas como enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, enfermedades dermatológicas y especialmente pacientes con tratamiento para el glaucoma y portadores de lentes de contacto con más de diez horas de uso, pacientes operados de cataratas y con mucha frecuencia los operados de cirugía refractiva son otros perfiles con mayor predisposición a su padecimiento.

La patología más frecuente en verano, en cualquier caso, es la conjuntivitis, ya sea por causas infecciosas, irritativas, que tienen su origen en el cloro de la piscina, o alérgicas. Los síntomas que señalan su posible aparición los constituyen el ojo rojo, el lagrimeo y la secreción. Son estas señales las que nos alertan de la conveniencia de acudir a un médico especialista en Oftalmología.

Bañarse con lentillas

En verano es bastante usual abusar de las lentes de contacto y además es muy frecuente bañarse con ellas. Sin embargo, esta es una práctica muy peligrosa ya que es posible contraer como consecuencia una infección corneal muy grave, que es la queratitis producida por un microorganismo conocido como Acanthamoeba. En esta patología es más llamativo el dolor que el enrojecimiento.

Precisamente el glaucoma es otra de las causas de ojo rojo más habituales. «El uso constante de colirios para tratar la enfermedad suele producir sequedad y enrojecimiento. En los casos poco frecuentes en los que se produce un ataque agudo de glaucoma de ángulo estrecho una de sus principales señales de alarma es el ojo rojo y dolor por la importante y súbita subida de la presión intraocular», detalla la oftalmóloga de Hospital Perpetuo Socorro.

Esta es justamente una de las principales urgencias oculares que requiere de una pronta consulta médica. Ojo rojo, dolor y pérdida de visión son de hecho las principales señales que alertan de la necesidad de asistencia urgente.

Para concluir, ante el ojo rojo, si no existe dolor, ni pérdida de visión, aunque sigue siendo más que recomendable la visita a un oftalmólogo para determinar su causa y el tratamiento adecuado, no es necesaria la urgencia que indican los otros dos síntomas, concluye la especialista en Oftalmología de Hospital Perpetuo Socorro.