Beneficios pulmonares de dejar de fumar

13/01/2019

Los fumadores que abandonan el tabaco tienen beneficios para su salud desde casi el primer momento de dejarlo. A los veinte minutos se reduce el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial, explica la doctora María José Domínguez, especialista en Neumología del Hospital Perpetuo Socorro.

El 50% de las personas que fuma de forma regular morirá a causa del tabaco, según los datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC). De hecho, el tabaco es responsable de aproximadamente el 30% de las muertes por cáncer, del 20% de las producidas por enfermedades cardiovasculares, y del 80% de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Asimismo, cada año en España se estima que mueren más de 50.000 personas a causa del tabaco, 1.500 de ellas fumadores pasivos. Además, apunta el Ministerio de Sanidad, el tabaco es la primera causa de muerte evitable y prematura. En Canarias, se calcula que el tabaquismo causa unas siete muertes al día.

Respecto a géneros, la mayoría de las muertes relacionadas con el tabaco ocurre en hombres, aunque en las mujeres se está produciendo un incremento anual promedio del 7% mientras se reduce la tasa masculina.

Con estos datos, no es extraño que cada vez sean más las personas que desean abandonar el tabaco. Y para ello, asesoramiento y la medicación duplican la probabilidad de desterrar esta adicción, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de evitar la vuelta a la misma.

Y para ello, nada mejor que conocer los múltiples beneficios que pueden obtenerse con ello desde casi el primer momento a nivel pulmonar.

Irritación del tejido pulmonar

«Cuando fumamos la inhalación de las más de 200 sustancias químicas que contiene un cigarro provocan inflamación e irritación en el tejido pulmonar. Esta circunstancia complica la limpieza que de forma natural llevan a cabo los pulmones de mucosidad y del polvo y gérmenes que se inhala diariamente mediante la respiración hasta tal punto que con el tiempo aumenta el espesor de esta mucosidad pudiendo aparecer síntomas como tos, flemas y obstrucción bronquial. Todo ello supone factores de riesgo añadidos para que se produzcan infecciones respiratorias agudas o crónicas», explica la doctora María José Domínguez, especialista en Neumología de Hospital Perpetuo Socorro.

El riesgo será mayor o menor no es siempre el mismo, dependerá asimismo de las características de cada persona y el número de cigarrillos que se consuman. «Si la inflamación pulmonar ha llegado hasta el punto de que se produzcan lesiones estructurales pulmonares (enfisema), pérdida de elasticidad y de intercambio de oxígeno, habrá un daño imposible de recuperar. No obstante, sí, puede pararse este proceso en lugar de seguir agravando lo si se sigue fumando», asegura la neumóloga.

Hasta diez años más de vida

De hecho, y según la OMS, y de forma general ya que cada caso tiene sus peculiaridades, las personas de cualquier edad con problemas de salud relacionados con el hábito tabáquico pueden ganar hasta diez años de vida abandonando el tabaco si lo hacen a los 30 años, nueve si se deja a los 40 años, seis a los 50 y tres a partir de los 60 años. Asimismo, si se han producido eventos cardiovasculares como un infarto de miocardio el peligro de sufrir otro se reduce en un 50% si se deja de fumar.

En caso de no haberse producido lesiones pulmonares irreversibles ni verse afectados por otras patologías, el proceso inflamatorio en la mayoría de los casos, al no estar expuesto ya a sustancias irritantes, puede revertirse a corto plazo, e incluso el exceso de mucosidad. Esta circunstancia desemboca en una mejor capacidad pulmonar, se respira mejor aunque curiosamente durante las primeras semanas tras dejar de fumar suele aparecer una tos persistente. Pese a que esta tos puede resultar contradictoria lo cierto es que se trata de una buena señal, que implica que el pulmón ha reactivado su proceso de limpieza y comienzan a expulsar las secreciones acumuladas.

De cualquier forma, lo cierto es que existen beneficios al abandonar el tabaco desde casi el primer momento. De hecho, y como señala la OMS, a los veinte minutos se reduce el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial y a las doce horas el nivel de monóxido de carbono en sangre disminuye hasta valores normales, lo que facilita la práctica deportiva y la realización de esfuerzos físicos de cualquier índole sin asfixiarse tanto como ocurría anteriormente.

Plazos de mejora

Entre las dos y las 12 semanas tras el abandono del hábito tabáquico la circulación sanguínea y la función pulmonar mejoran. En el plazo comprendido desde el primer y el noveno mes la tos va desapareciendo, así como la dificultad para respirar para concluir el año sin fumar con la mitad del riesgo de padecer una cardiopatía coronaria que en un fumador.

Asimismo, dejar de fumar disminuye el riesgo de muchas enfermedades relacionadas con el tabaquismo, tanto activo como pasivo. «Hay que destacar la afectación sobre todo en los niños fumadores pasivos, que padecen más procesos respiratorios de los normales», expone la neumóloga.

A más largo plazo y de cara a enfermedades de mayor entidad como el cáncer de pulmón, su riesgo disminuye cada año sin fumar, reduciéndose a la mitad del de un fumador a los diez años. También disminuye el de cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga y páncreas. Por todo ello es importante dejar de fumar lo antes posible para prevenir y minimizar el potencial riesgo de cualquier patología que afecte a los pulmones con los devastadores resultados que para la salud integral y calidad de vida de la persona ocasionan, concluye la especialista en Neumología de Hospital Perpetuo Socorro.