La ballena gris enferma encontrada en Mallorca nada en aguas de Santa Ponça, en Calvià / EFE

La ballena encontrada en Mallorca, vista anoche rumbo a la bahía de Palma

Este viernes no se han producido avistamientos por el momento

I. CORTÉS / AGENCIAS Madrid

Ayer causó verdadera sensación en la costa de Santa Ponça (Calvià, Mallorca). Su imponente aspecto, debido a los ocho metros de longitud y a las entre siete y ocho toneladas que pesa, llevó a muchos curiosos a fotografiarla. Pero la realidad es que a esta ballena gris, procedente del Pacífico, le queda pocas semanas de vida, si no días.

El estado de Wally -es así como la han denominado los científicos-, un ejemplar joven de la especie 'eschrichtius robustus', que tendrá unos dos años de edad, es crítico y se encuentra en fase terminal. Los expertos lo saben porque han seguido su errático periplo por las costas de Italia, el sur de Francia y el levante español. El pasado 4 de abril fue avistada por primera vez en Argelia. Después la localizaron junto a la desembocadura del Ródano y en las aguas de Cataluña. Y aunque en un primer momento la ballena tomó rumbo hacia el Estrecho de Gibraltar, finalmente el ejemplar cambió su ruta a la altura de la costa valenciana y se adentró hacia las aguas de Baleares, primero de Ibiza y luego de Mallorca, muy lejos de donde normalmente habitan estas ballenas, en las costas de Corea y de Estados Unidos.

Los expertos apuntan a que el viaje de Wally habría comenzado en el Pacífico Norte, se perdió en su ruta migratoria y, desorientado, acabó cruzando al Atlántico por algún paso abierto por el deshielo del Ártico, un ejemplo de la fragilidad de los ecosistemas. Pese a su majestuosidad, pocos se percataban estos días de que a Wally se le marca la columna vertebral, lo que indica que lleva semanas tirando de reservas y sin probar bocado.

El ejemplar fue visto por última vez en la noche del jueves, cuando parecía que entraba en la bahía de Palma, según informaron ayer fuentes de la Delegación del Gobierno. Por este motivo, se dio aviso a los navegantes de la zona para que si avistaban al animal lo reportaran. Además, durante la mañana de ayer, aprovechando que un helicóptero de Salvamento hacía ejercicios, se le pidió un rastreo desde el aire por la bahía, pero no se volvió a avistar al animal.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Delegación del Gobierno en Baleares y el Govern coordinaron un dispositivo de seguimiento con el asesoramiento del Palma Aquarium, del Instituto Español de Oceanografía y del Oceanogràfic de Valencia, y bajo la vigilancia de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar). El dispositivo en Calvià se desmontó después de que la ballena se dirigiese hacia las islas Malgrats.

Durante el jueves, los efectivos de Salvamento Marítimo trataron de mantener al animal tranquilo, lejos de los curiosos, mientras se evaluaba la mejor forma de proceder. Los investigadores del Oceanogràfic de Valencia cuentan con el material y los expertos para eutanasiar al animal, pero aplicar esta técnica en el mar con un animal de esta envergadura es algo arriesgado. Por esta razón, desde el Ministerio aclararon que si finalmente el animal varara en la playa, «sería el momento de intervenir para evitarle sufrimiento».