Clase de baile para principiantes, ayer, en el parque del Estadio Insular. / Arcadio suárez

Bailar, la cuenta pendiente de la desescalada

Pistas de baile vetadas. Canarias es la única comunidad que no permite el baile social, ni siquiera con mascarillas o en espacios exteriores

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

La mayoría de las comunidades españolas ya han retirado todas sus restricciones de aforos y horarios y únicamente mantienen el uso de la mascarilla en interiores y donde no se pueda mantener la distancia interpersonal. Incluso Valencia se dispone a vivir sus primeras Fallas pospandémicas.

También en Canarias se han suavizado las medidas anticovid y, aunque la s fiestas populares y verbenassiguen prohibidas, las hermandades religiosas se preparan para recuperar las procesiones en la próxima Semana Santa.

Aforos y horarios se extienden y la práctica totalidad de las actividades recuperan cierta normalidad, salvo bailar en discotecas, bares de copas y karaokes, una actividad explícitamente prohibida en el archipiélago en todos los niveles de alerta sanitaria, con o sin mascarillas, en espacios exteriores o interiores, y que ya se permite en el resto de las comunidades.

«Mantener el colectivo ha sido complicado porque el baile ha sido el gran castigado de la pandemia», explica Carlos Hernández, presidente de la Asociación Mojo Swing Canarias, creada en 2015, cuyos miembros se reúnen los lunes para bailar las distintas variantes de la música swing en plazas y parques de la capital grancanaria. Estos bailes se retomaron en octubre de 2021, aunque el panorama pandémico los empujó a plantearse la disolución del colectivo el pasado agosto. «Durante un año y medio la asociación estuvo paralizada. No se podía hacer nada», explica sobre la imposibilidad de realizar sus habituales 'Clandestinos', bailes semanales que tras marzo de 2020 hicieron honor a su nombre, anterior a la crisis sanitaria.

Tras la vacunación de la mayoría de la población y la flexibilización de las restricciones, decidieron continuar con sus encuentros callejeros. «El baile está en un limbo raro. Está prohibido bailar en locales, pero en la calle parece que no». Al menos, esa es la impresión de Hernández. «La policía nos veía y no nos decía nada. De momento la reacción ha sido buena. Cuando la gente te ve bailando con buena música y pasándolo bien, les provocas alegría», cuenta el portavoz del colectivo que tiene sus reglas anticovid: se baila con mascarilla y se usa el gel hidroalcohólico cuando se cambia de pareja, si bien hay quienes prefieren bailar siempre con la misma persona.

«Se plantean paradojas como que pueda haber 50 personas en un restaurante pequeño sin mascarilla gritando, bebiendo y charlando y nos prohíban bailar con mascarillas en espacios cerrados», explica Hernández, que pide que se contemple permitir el baile al menos con mascarilla.

Por su lado, Alejandro Negrín, presidente de la Asociación de Ocio Nocturno de Canarias 'Canarias de Noche', sostiene que en el archipiélago el baile, salvo en las academias, «no está permitido en ningún entorno en general», incluyendo las actividades empresariales y el ámbito asociativo,

Esta prohibición, junto a la limitación horaria, ha impedido la reapertura de discotecas y salas de fiesta, actividades musicales que tenían en la pista de baile su principal elemento diferenciador frente a bares de copas y pubs. «Hay muchas empresas del gremio que no han abierto porque no es viable hacerlo», dice Negrín.

Además, el presidente del colectivo Canarias de Noche afirma que es muy complicado impedir que los clientes bailen. «Aparte del personal del control de acceso, que ya lo teníamos antes de la pandemia, h emos tenido que añadir la figura del controlador de ambiente interior», encargada de advertir con sutileza que no se permite bailar. «Tenemos que tratar que los clientes no se desmadren lo cual resulta muy difícil», reconoce.

Incluso es complicado saber cuándo están incumpliendo la norma. «Si te pones de pie al lado de tu silla moviéndote un poco, ¿estás bailando? Se está haciendo difícil de controlar. La gente está en un punto que da la pandemia por concluida», reconoce el representante del sector del ocio nocturno en la Federación de Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT).

A la espera de la reapertura

Los representantes del sector del ocio nocturno están convencidos de que queda muy poco para que el archipiélago recupere las pistas de baile. «Tenemos la esperanza de que se abran en breve. Es imprescindible, además de volver a tener horarios normales. Es la sensación que tenemos y pedimos que lo hagan lo antes posible», explica el representante de Bares, Cafeterías, Restaurantes y Ocio Nocturno de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT), Antonio Márquez.

Todos los jueves, confiesa el portavoz del ocio nocturno de la FETH, desean que se levante la prohibición de bailar en los locales, algo que no ha sucedido hasta ahora. «Será pronto, por lo que está pasando en el resto de España y en el mundo entero. Entendemos que no podemos ser los últimos en recuperar las pistas de baile», afirma.

Y es que Madrid recuperó las pistas de baile en octubre. El resto de las comunidades fueron abriéndolas paulatinamente. Cataluña las recuperó en febrero, cuando se reabrió el ocio nocturno, cerrado desde diciembre. La única comunidad que mantiene ciertas restricciones al respecto es Cantabria, que permite usarlas con mascarilla.

Así las cosas, el presidente de la Asociación de Ocio Nocturno de Canarias 'Canarias de Noche', Alejandro Negrín, está convencido de que la apertura de las pistas llegará pronto a las islas. «Pactamos con el Gobierno de Canarias en agosto una desescalada progresiva que permitiera restablecer la actividad. En medio llegó la ómicron y frenó el proceso. Esperamos que se produzca de forma total en las próximas semanas», indica Negrín que resalta que muchas comunidades han optado por abrir las pistas de baile empleando dos fórmulas: condicionando el aforo al mantenimiento de la distancia interpersonal o permitiendo el uso de este espacio con mascarilla.