Juan José Alemán (i), Conrado Domínguez (c) y Elizabeth Hernández (d) en la presentación del programa de prevención de la conducta suicida. / C7

El alza en Canarias de la pandemia silenciosa del suicidio, un grave problema de salud pública

El Gobierno regional presentó ayer un programa para prevenir la conducta suicida. En 2019, se quitaron la vida 197 personas en las islas

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

Las ideas suicidas rondan en las mentes de una parte importante de la población canaria. En concreto, en el 10,8% de las personas de más de 16 años, según la Encuesta de Salud de Canarias de 2015. Estos pensamientos cristalizaron en las 197 personas que se quitaron la vida en 2019 en el archipiélago, la tercera comunidad, junto a La Rioja, con mayor tasa de suicidios, con 9,5 personas fallecidas por cada 100.000 habitantes, solo por detrás de Asturias (12,51) y Galicia (10,82).

Ante la gravedad de esta epidemia silenciosa, el Gobierno regional presentó ayer el primer programa de prevención de las conductas suicidas dentro del Plan de Salud Mental 2019-2023. Una de las medidas incluidas en el documento es una campaña, estrenadas ayer en redes sociales, que anima a jóvenes y adultos a hablar sin tapujos de un tema considerado tabú y a pedir ayuda.

DATOS PREOCUPANTES

  • Riesgo medio Canarias tiene una tasa de suicidios de 9,5 muertes por 100.000 habitantes, la tercera mayor de España

  • Islas capitalinas Gran Canaria, con 89 suicidios, y Tenerife, con 85, concentran el 88% de las víctimas en 2019

  • Jóvenes Ese año se quitaron la vida 20 jóvenes de entre 15 y 30 años. Se teme el impacto de la pandemia en este sector

  • Mayores La mayor prevalencia se da en personas de más de 79 años, con 19 suicidios por 100.000 habitantes

«Este programa es una prioridad por ser el suicidio un problema, no solo sanitario sino social, de un calado trascendental», afirmó el director del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez, en la presentación del proyecto.

Además, los suicidios entre los años 2007 y 2019 presentan «una evolución al alza en Canarias, sobre todo en las islas capitalinas», explicó la directora de programas asistenciales del SCS, Elizabeth Hernández. De hecho, el 88% de los suicidios registrados en Canarias en ese año se cometieron en Gran Canaria y Tenerife.

No existe un perfil claro de quienes deciden acabar con sus vidas, más allá de compartir «un rasgo impulsivo». Sin embargo, sí que se ha detectado que la población masculina es más propensa, con una ratio de cuatro hombres por cada mujer fallecida y, además, preocupa mucho la prevalencia del suicidio en mayores de 79 años, con una tasa de 19 casos por 100.000 habitantes.

En 2019, 20 jóvenes de entre 15 y 29 años se quitaron la vida en las islas y se teme que el impacto de la epidemia afecte a este sector de la población. «Vamos a intentar potenciar la salud mental infanto juvenil», indicó Domínguez que reconoció que los hospitales han detectado un aumento de problemas de salud mental en niños y jóvenes a raíz de la pandemia.

En todo caso, uno de los objetivos del programa es mejorar la captación de datos sobre suicidios y detectar sus detonantes para poder prevenirlos. « Existe una serie de factores causales que tienen que ver con una patología mental -no solo con la depresión-, con el consumo de tóxicos, ya que el alcohol y las drogas pueden ser inductores, además de factores sociales, familiares y económicos», apuntó Hernández. Además, el plan prevé formar a personal sanitario y no sanitario sobre el abordaje del problema, el diseño de protocolos de actuación ante el riesgo suicida y la organización de acciones preventivas junto a las consejerías de Política Social y Educación.

El archipiélago es la tercera comunidad en dotarse de un plan específico para prevenir el suicidio. No en vano, es la causa de la mayoría de las muertes no naturales en Canarias. En las islas, cada dos días se suicida una persona y en España, cada dos horas y media, según indicó Felipe Lagarejo, coordinador del Grupo de Suicidios del Colegio Oficial de Psicología de Tenerife, entidad que denunció ayer que no existen protocolos de actuación o un teléfono específico para abordar el suicidio. No obstante, Cruz Roja en Canarias atendió el año pasado 1.000 llamadas de personas que habían perdido las ganas de vivir. Son estas señales las que se deberían atender para prevenir el fatal desenlace. De hecho, Lagarejo afirma que, por cada suicidio consumado, hay entre 20 y 25 intentos.

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