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James Sturcke
6.000 euros por una botella vacía para falsificar

6.000 euros por una botella vacía para falsificar

G. Elejabeitia

Sábado, 6 de noviembre 2021, 23:50

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El mercado de los vinos de lujo se presta a una picaresca solo comparable a la que se da en el mundo del arte, hasta el punto de que se pueden llegar a pagar 6.000 euros por una botella vacía de un vino mítico para ser rellenada con vinos más corrientes y vendida a compradores con mucha billetera y poco olfato. El mayor escándalo hasta la fecha lo protagonizó hace una década el indonesio Rudy Kurniawan.

Tras labrarse una reputación en el mundillo con pujas que contribuyeron a elevar los precios de vinos históricos a niveles nunca vistos, se dedicó a vender su propia colección hasta amasar 36 millones de dólares en un año. Pero aquellas botellas viejas de Borgoña y Burdeos resultaron ser burdas falsificaciones.

Fue el bodeguero Laurent Ponsot el que descubrió la trama, al enterarse de que Kurniawan iba a subastar en Nueva York algunas añadas de los 40 y 50 de su prestigioso dominio. El coleccionista indonesio había logrado engañar a un buen puñado de millonarios estadounidenses, pero no al vigneron borgoñón.

Su Clos-Saint-Denis no se empezó a elaborar hasta... ¡1982! Ponsot logró retirar las botellas de la puja y desenadenó una investigación que acabaría con la entrada en prisión de Kurniawan.

Medidas más sofisticadas

La rocambolesca historia quedó reflejada en el documental de 2016 'Sour Grapes' y ha servido para que el sector del vino de lujo desarrolle medidas cada vez más sofisticadas para luchar contra las falsificaciones. El propio Ponsot creó una botella antifraude, fabricada en un molde único y que contiene un sensor de temperatura, un microchip que registra cualquier manipulación o un cierre de polímero que solo se fabrica en un lugar del planeta.

Las etiquetas de las grandes casas se han hecho cada vez más complejas, hasta emular los mecanismos del papel moneda. Peter Sisseck se resiste a revelar qué sistemas de seguridad utiliza en Pingus, pero ya cuenta con 15 maneras distintas de reconocer una botella auténtica.

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