Entrevista: Javier Doreste

«Soterrar la Avenida es lo que quieren los que venden coches»

08/09/2019

El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria es el responsable del área de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital. Aborda los retos de este mandato desde una óptica continuista en relación a los que se iniciaron los cuatro años precedentes. Apuesta por una ciudad que «cosa» la zona alta con la baja rompiendo una «fisura histórica» y cree que los problemas de movilidad pasan por una apuesta por la MetroGuagua.

— Podemos fue el único partido del tripartito que perdió representantes en el pleno municipal tras los últimos comicios. ¿Le ha dado tiempo a explicarse los motivos?

— Hubo tres causas principales. El adelanto de las elecciones generales provocó que para frenar a la ultraderecha se votara a la izquierda, y una vez desaparecida la posibilidad de que Vox estuviera en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que era el miedo de los ciudadanos, hubo una jugada muy hábil por parte del PSOE, y es que el voto de izquierda que es de Podemos, que es el más consciente y luchador, se tranquilizó y no se movilizó de cara a las municipales. Por otro lado, nosotros tuvimos problemas de gestión en algún área que imagino que nos pasó factura en algún momento y, por último, cometimos un error de estrategia en toda Canarias que no fue presentarnos unidos en Podemos, sino en distintas candidaturas, y se detectaba una especie de conflicto interno en el partido y eso también influyó.

— ¿Qué consecuencias ha tenido eso para Podemos dentro del tripartito? ¿Ha perdido influencia en el gobierno local?

— Que no tenemos las mismas áreas y hemos perdido tres concejalías. Pero sí que tenemos el respeto mutuo que siempre nos hemos tenido los integrantes del tripartito. Cuando Nueva Canarias tenía menos concejales éramos respetuosos con ellos y ahora ellos se comportan así con nosotros. Hay que agradecer que nosotros continuáramos con un área como el de Urbanismo, que para nosotros es muy importante.

— El comienzo del mandato generó polémica con la subida de sueldos de los concejales. Teniendo en cuenta que Podemos siempre ha hablado de que sus representantes cobrarían el equivalente a tres salarios mínimos interprofesionales, ¿se sintió cómodo con ese escenario?

— No tenemos problema. Porque entre otras cosas los concejales de Podemos donarán la diferencia de los tres salarios mínimos. Cuatro en el caso de la concejal Mercedes Sanz, porque tiene tres hijos, y Belén Hidalgo porque tiene una hija y es madre de familia monomarental. Además, en el primer pleno es en el que hay que fijar los salarios. Fue falso que fuera un pleno de 20 segundos para eso. Ese día empezamos a las 08.00 horas con una reunión de las juntas generales, luego se hizo un pleno, luego dos comisiones de pleno. Por tanto, la visión de que solo se había hecho un pleno de un minuto es ruido mediático.

— ¿Era necesario?

— Lo que era ridículo es que el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria cobrara menos que el de Santa Cruz de Tenerife. No tenía sentido. Otra cosa es nuestra postura de los salarios mínimos.

— Señala que era capital para ustedes mantener Urbanismo. ¿Qué retos quedaron pendientes?

— Desarrollar los proyectos con los que empezamos. Teníamos tres áreas principales de actuación. Atender a los barrios que durante el cardonato quedaron absolutamente desatendidos generando un problema de mantenimiento y de dignidad. También atender el problema de la vivienda, y por eso teníamos la misión de terminar lo de Tamaraceite. Y el tercero revalorizar la ciudad desde el punto de vista paisajístico para que tenga más valores turísticos más allá del sol y la playa. Por eso lanzamos la pasarela Onda Atlántica o el programa de miradores.

«Fue falso que subir el sueldo de los concejales se decidiera en un pleno de 20 segundos»

— Cita los miradores, ¿cerrarán por fin esa histórica brecha entre la ciudad alta y la baja?

— Siempre ha existido esa fisura. Por eso tenemos ese programa de movilidad vertical que se está redactando, con la intención de coser eso sin necesidad de desplazarse en coche y el coste que esto tiene de contaminación. Tenemos 170.000 coches moviéndose en la ciudad. Este plan, que se está desarrollando con la participación de los ciudadanos, pretende en cierta medida copiar lo que se ha hecho en Bilbao para reducir el tráfico interno.

— La ciudad parece estar en un estado de obras indefinido, por ejemplo en los retrasos de Mesa y López...

— Esa obra da la impresión de que los trabajos están paradas porque hay un vallado, pero dentro está la gente trabajando. La gran obra de esa calle ya terminó y se está con los pavimentos. Calculamos que sobre octubre debe estar abierta al tráfico peatonal. Y no es una obra de MetroGuagua, forma parte del plan de zonas abiertas que hemos asumido por la demanda de los negocios.

— Muchos de esos retrasos están relacionados a que la gran parte de las obras las está ejecutando Tecyr, una empresa que parece tener problemas para cumplir con los plazos. ¿Por qué está encadenado el Ayuntamiento en esa situación?

— El problema que tenemos es la Ley de Contratos. Que te obliga a adjudicar la obra a la empresa que oferta más bajo. Es verdad que metemos calidades en los pliegos que se ven obligados a cumplir y eso, a veces, también les retrasa a los adjudicatarios porque ante esas exigencias su posible margen se ve recortado. Pero hemos ido actuando. Negociando con alguna empresa que veíamos que se estaba quedando atascada y han liberado obras como Luis Morote, que se liberarán dentro de poco.

— ¿No hay más margen de maniobra?

— Estamos atados. Es una perversión del sistema. Antes podíamos contratar a través de Geursa, lo que nos agilizaba muchísimo los trámites, pero la nueva Ley de Contratos nos impide hacerlo a través de la empresa municipal. Nos obliga a ir a la plataforma del Estado, a una mesa de contratación que es mucho más lento. La única arma que tenemos es no pagar. Por ejemplo lo hicimos en la calle Galicia, en la que todo el mundo puso el grito en el cielo, pero la repavimentación se ha hecho a coste cero. Se obligó a la empresa en función del pliego a que cumpliera.

«Soterrar la Avenida es lo que quieren los que venden coches»

— La MetroGuagua no depende de su concejalía, pero algo tendrá que decir sobre las obras y la sensación de indefinición que arrastra...

— Lo más complejo para nosotros es la ampliación de la Avenida Marítima, que ya tenemos los permisos de costas de aquí y estamos esperando por los de Madrid, para el tramo que va del cementerio de Vegueta hasta el mercado. Para generar ese carril y que no choque con el tráfico normal. La Avenida Marítima es otra barrera que tiene la ciudad, ese tráfico, y si vamos poco a poco desplazándolo podremos ganar a esa barrera.

— Abre un melón interesante con la Avenida Marítima. ¿Soterramiento sí o no? ¿Qué soluciones hay?

— El soterramiento es la alternativa que dan siempre los fabricantes y los vendedores de coches. Pero es enterrar el atasco y eso lo sabe todo el mundo. Mientras más carreteras haces más coches hay...

— Sus socios del gobierno local en Nueva Canarias, por ejemplo, vendieron el soterramiento en campaña...

— Perfecto. Pero seguimos diciendo que un kilómetro de soterramiento equivale a unos 35 millones de euros. Haciendo los dos carriles. La ampliación de la Avenida Marítima en el tramo de MetroGuagua vale entre 35 y 50 millones y entendemos que es más fácil dar ese tipo de soluciones. Si que entendemos que hay dar una solución, y habrá que soterrar, la entrada de Julio Luengo en Torre Las Palmas. Ya hay proyectos, presentados en su momento, y estamos esperando que la nueva Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias se ponga en marcha.

— ¿De dónde saldrá la financiación para todos esos proyectos?

— Deben venir del Estado porque son obras del Plan de Carreteras. La Avenida Marítima no hay que soterrarla toda. Se puede hacer en una parte, en Belén María, para liberar La Isleta; Torre Las Palmas y luego actuar la plaza de América. También está pactado que se actúe en la autovía que viene de Arucas, pero el gobierno de Pablo Rodríguez y Coalición Canaria, que era de ATI, pasó olímpicamente de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Presentó los proyectos pero no ejecutó absolutamente nada. El nudo del Lomo Los Frailes, el de la Universidad en Lomo Blanco y el de la conexión con la carretera de Teror. Y por eso estamos esperando que se termine de asentar el Gobierno autónomico para reunirnos con el consejero de Obras Públicas. Y la necesidad de entregar la GC-110 a la ciudad para coser la unión entre Vegueta y Triana, y hacerla peatonal.

— Los partidos que gobiernan en el Gobierno de Canarias son los mismos que lo hacen el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ¿agilizará eso las cosas?

— Espero que sí porque, además, son proyectos del tripartito. No son proyectos de Podemos. Son proyectos de la ciudad asumidos por todos los partidos del gobierno y con toda la participación de los técnicos. Esperamos desatascarlos ahora. Siempre teniendo en cuenta que si empezamos a hacer obras en Julio Luengo vamos a sufrir unos momentos de atasco bastante duros en esta ciudad. A ver por dónde desviamos el tráfico durante esas obras. Porque la gente te pide que soterres y tú tienes que decirle que sí, pero hay que asumir con paciencia lo que viene durante estos tiempos.