Los viticultores piden precios acordes a su labor paisajística

30/07/2018

El sector entiende que el esfuerzo de mantener el paisaje debe compensarse con más ingresos. Cifra en 2,50 euros el precio del kilo de uva cultivada en hoyos, que es más costosa que en hilera

Los viticultores de La Geria creen que el sector del vino en la isla ha experimentado un crecimiento en los últimos años que no ha acabado de traducirse en un reparto equilibrado de la renta entre las bodegas y los productores de la uva.

A su juicio, el precio de la uva ha crecido en la última década y valoran el esfuerzo de las bodegas, sin embargo, estiman que la evolución del precio de la botella de vino se ha incrementado mucho más de lo que ha podido crecer el precio del kilo de uva.

Así, si hace aproximadamente una década, el precio del kilo de uva se pagaba a unos 70 céntimos de euro, y en la actualidad se paga entre 1,70 y 1,80 (estos fueron los precios medios del año pasado, aunque fluctuaron según las bodegas), sin embargo, la botella de vino ha subido mucho más y si hace una década una botella podía costar en torno a 4 o 5 euros, hoy día su coste a pie de bodega es de alrededor de 11 euros o más.

Además, el cultivador y en especial el de la zona de La Geria, que cultiva en los tradicionales hoyos, entiende que la uva producida de esta forma requiere un precio que al menos compense el trabajo que supone mantener vivo el paisaje, de forma que para hacer que las fincas se mantengan, sean rentables y cumplan con la doble labor de ser productivas y embellezcan la isla, el precio medio del kilo debería estar en torno a los 2,50 o 2,70 euros por kilo producido, frente a los 1,70 que ahora se pagan de media.

Para el sector no es lo mismo producir uva en hoyos que hacerlo en paredes, en hilera. El coste de la producción en hoyos es mucho más elevado, no hay posibilidad de mecanizar el trabajo y, además, esta fórmula tradicional de cosechar es la que realmente atrae al turismo y contribuye a mantener el paisaje tradicional de la isla, lo cual considera que de alguna forma debe ser compensado.

El sector agrario entiende que de su trabajo todos se benefician, pero tiene un sobrecoste que no está siendo debidamente compensado.

Además, añaden que las grandes bodegas cada día aumentan la superficie cultivada en propiedad, ya que poco a poco están adquiriendo, para garantizarse una cantidad de uva en cada añada, fincas y suelo para autocultivo. Esta estrategia es legítima. Además, el propio Plan de la Geria, en sus distintos borradores, exige que las industrias tengan suelo cultivable en proporción a los metros cuadrados de superficie industrial.

Sin embargo, en la mayor parte de los casos, y con excepciones, la forma de cultivo que están realizando las bodegas, y en especial las grandes, es en hilera. Así, su coste de producción es más bajo, pueden mecanizar y lograr una mayor rendimiento. Esta fórmula, sin embargo, no engrandece el paisaje, como lo hace la viticultura en hoyos.