Sorbos musicales en La Geria

10/06/2018

La despedida de Sonidos Líquidos 2018 congregó a unos 2.500 asistentes, que gozaron de un espectáculo distinto a lo previsto, al fallar Vive La Fête, teniendo que cerrar Novedades Carminha

Tiene en su debe Sonidos Líquidos su propia estructura organizativa. La ubicación tan exclusiva del concierto final hace que no más de 3.000 espectadores puedan disfrutar del gran espectáculo que se brinda. No da la cosa para mucho más, porque no cabe la opción práctica de concentrar a un mayor aforo, por más que en teoría se pueda llegar a 5.000 asistentes. Casi sin importar el elenco de protagonistas sobre el escenario, casi desde la primera edición y con evolución en los últimos años, los llenos fueron norma habitual, si bien es cierto que en buena medida por el tirón de los cabezas de cartel (Vetusta Morla-2015-; Supersubmarina y Fuel Fandango, en dos fechas -2016-; Love of Lesbian -2017-).

Para el cierre de 2018, Malvasía Volcánica Weekend, celebrado en la tarde-noche de ayer en el ese gran espacio que ofrece bodegas La Geria, con unos 2.500 incondicionales, se tiró por la organización del regusto de los años previos, forzando a muchos repetidores a dar un voto de confianza casi a ciegas por la calidad de la cita. El cartel, no cabe esconderlo, fue menos contundente a priori de lo que los asiduos al festival habrían esperado. No obstante, también cabe apreciar, a fe de ser justos, que la concurrencia se las supo ingeniar para bailar, comer, beber y disfrutar. No obstante, quizás a sabiendas de que hay en todo proceso evolutivo periodos de transición. Porque a esto tuvo regusto el cierre de Sonidos Líquidos 2018, que precisa de cambios.

Durante la tarde y hasta bien entrada la noche se pudo disfrutar de actividad acorde a la esperada, con Kardomillo, Texxcoco y The Fratellis, junto a Eva Olvido para algún entretiempo y Eli Paperboy Reed Meets High & Mighty Brass Band. Todos ellos estaban en el programa, al igual que Vive La Fête, banda belga que dio al espantada con el argumento de que les habían robado la documentación para volar hasta Lanzarote a uno de sus integrantes. Como remedio de urgencia, la organización tuvo los suficientes reflejos como para colocar de cierre a Novedades Carminha, banda que primeramente iba a actuar durante la puesta solar. Además, se contó con Arístides Moreno, una de las sorpresas de la cita; así como con La Nueva Tralla Canalla. Y de colofón, Alejandro Acosta pinchando con su estilo singular.

En el aspecto ambiental, este año se acentuaron las medidas destinadas a evitar el estacionamiento en la zona, para cuidar del espacio. Además, se evitó el uso del plástico, salvo los tapones de las botellas de agua, que se fueron recogiendo de manera periódica, para un uso benéfico. Los vasos, a un euro y con opción de retorno, de policarbonato; y las pajitas, de papel. Y para evitar las colillas, ceniceros especiales, con un incentivo curioso, lograr juntarlas en saquitos individuales, con el objeto de hacer un recuento para dar una ayuda al colectivo Vientos del Noreste, grupo especializado en el cuidado y la protección de aves.

A destacar, por otro lado, el aperitivo nocturno del viernes de Sonidos Líquidos 2018, con acceso libre, en el aparcamiento de El Almacén. Con La Nave y los argentinos Él mató a un Policía Motorizado, el público alternó, cantó y bailó, disfrutando de lo lindo. A favor jugó la presentación en sociedad del nuevo espacio en la Plazuela de un negocio que antes operaba en Canalejas a pocos metros del espacio y la apertura de dos nuevas muestras artísticas en el CIC El Almacén (Onironauta, de Juan Muñoz, y Pro Indiviso, de las creadoras Rosalía Díe e Isabelle Mathieu).