Las colisiones, la debacle del cachalote

12/02/2019

El aumento del transporte marítimo entre islas eleva la cifra de los varamientos de grandes animales, según explica Vidal Martín, científico y presidente de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos del Archipiélago Canario. De los 70 animales varados en el periodo de 2000 a 2015, al menos 42 fueron por colisión con barcos

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La mortalidad originada por las colisiones entre embarcaciones de alta velocidad y cetáceos es un problema de conservación global que va en aumento y cada vez preocupa más a los científicos. Según advierte el experto Vidal Martín, presidente de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos del Archipiélago Canario (SECAC), en algunas zonas de especial presencia de cetáceos, como la franja marítima entre Lanzarote y Fuerteventura, declarada Lugar de Interés Comunitario por la Red Natura 2000, y en general en toda Canarias, deberían extremarse las medidas de protección del transporte marítimo para evitar este tipo de accidentes que afectan a la fauna del lugar.

Martín recuerda que el fenómeno empieza a preocupar tanto que la Comisión Ballenera Internacional ha creado un grupo de expertos para su estudio. Tal y como asegura este científico, Canarias soporta una de las densidades de tráfico marítimo más altas del planeta y últimamente hay que añadir la aparición de embarcaciones de alta velocidad que suman más de 1.500.000 kilómetros de recorrido al año, la mayoría de los cuales discurren en zonas de una alta densidad de cetáceos y en áreas marinas protegidas por la UE.

Este desarrollo del tráfico marítimo ha ido paralelo al incremento en el número de cetáceos varados con señales de haber sido arrollados por este tipo de embarcaciones, principalmente en el canal que existe entre Gran Canaria y Tenerife.

«En el caso de los cachalotes, este problema se ha cronificado y de 70 animales aparecidos varados en las Islas Canarias en el periodo 2000-2015, un total de 42 mostraban signos por colisión, afectando especialmente a hembras, crías y animales jóvenes», señala Vidal Marín. «A esto hay que añadir que probablemente llegan a la costa solo una fracción de los ejemplares que resultan arrollados», advierte para pedir que se tome conciencia real.

Un censo publicado en la revista Plos One en 2016 cifró la población de cachalotes de Canarias en 224 ejemplares, poniendo de manifiesto que una pérdida de 2 a 3 animales al año sería suficiente para que la población no se recuperara, debido a la estructura social de esta especie.

También señala que desde hace años la administración, los investigadores y conservacionistas conocen que las colisiones son una amenaza para la conservación del cachalote y otros cetáceos en las islas, quedando aquí incluidos zifios, rorcuales, cachalote enano y pigmeo, calderón tropical y muchos otros. Además, este riesgo no solamente se ciñe a las aguas de Canarias, con Lanzarote como gran referencia, sino para otros archipiélagos de la Macaronesia, ya que el cachalote se mueve entre ambos por amplias franjas del Atlántico Norte.