La camellita adoptada por una cabra

14/03/2018

La naturaleza es bien agradecida, y sino que se lo pregunten a Tinguatón, una camellita de apenas un mes y medio que se quedó huérfana de su madre nada más nacer, y de inmediato fue adoptada por una cabrita, que desde entonces la amamanta a todas horas y no se separa de ella. Ni siquiera cuando ésta sale a pastar.

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Tinguatón, como así han decidido bautizar los nietos de un ganadero de Uga (Yaiza), a la joven guelfa nacida hace apenas mes y medio, ha tenido, al fin y al cabo, mucha suerte. Su madre murió a los pocos días de nacer por complicaciones tras el parto y la camellita quedó huérfana.

«Lo normal en estos casos es criarla a base de biberones de leche de cabra», explica Francisco Fabelo, el veterinario que colaboró en el complicado alumbramiento de la guelfita, «pero su dueño, Marcelo Machín de León, optó por probar con una machorra que acababa de ser madre, y nada más juntarlas saltó la chispa del cariño. La camellita se aferró a las ubres de la cabrita y desde entonces no se separan la una de la otra», relata.

Para la ingenua camellita, esta joven cabra, madre primeriza que dio a luz hace un par de meses, ella es su auténtica mamá; y la cabra, a su vez, ha asumido su rol de manera sorprendente, hasta el punto de que llevan desde que nació sin separarse, ni a sol ni a sombra, incluso, cuando la cabrita sale a primera hora de la mañana a pastar con el resto del ganado. Ella la sigue a todas partes.

Así lo explica Marcelo Machín de León, uno de los históricos empresarios camelleros de Uga, que cuenta con 175 cabezas de este preciado animal en la isla y en Tenerife.

El padre de Marcelo también fue empresario camellero muy conocido en la isla (Servando Machín de León) y también se dedicó a la cría de otro tipo de ganado, como las cabras, una profesión que heredó el propio Marcelo, que también cuenta con corrales de cabras en la localidad sureña de Playa Quemada (Yaiza), donde actualmente cría en torno a unas 800 cabezas.

Para Marcelo, la unión maternal entre la cabrita y la camella es un hecho singular, que no se había dado antes y demuestra como la naturaleza es sabia y resuelve los problemas de forma sencilla y amistosa, sin grandes complicaciones, y con muchas dosis de cariño.

Hace años, en este periódico ya nos habíamos hecho eco de otro gesto de cariño ocurrido en una granja de Tinajo entre una joven cabrita que adoptó a unos perritos recién nacidos, los cuales también se quedaron huérfanos cuando su mamá les trajo al mundo y ella los amamantó y crió desde el principio, nada más nacer. Sin embargo, parece que es la primera vez, al menos que se sepa, que una cabrita adopta a una camella y que entre ambas haya surgido ese vínculo de unión tan tierno y cariñoso.

Ahora las fotos de esta simpática pareja circulan en el chat de alguna guardería de Arrecife para regocijo y disfrute de padres y, en especial, de chinijos.