Empeñados en seguir al conejo blanco

25/08/2019

La Madriguera se estrena en pleno centro de Arrecife como una librería dedicada a la compraventa de ejemplares de todo tipo, con Alexis de la Cruz y Yurima Hernández como sus impulsores

Apenas lleva un mes en servicio, en la céntrica Antonio Porliers y Sopranis de Arrecife, junto a la Plazuela; y ya es para muchos uno de las referencias en positivo en materia cultural de lo que va transcurrido de verano. Obedece a que La Madriguera ha venido a rellenar un hueco que de últimas sufría el territorio lanzaroteño, que no era otro que la ausencia de un negocio especializado estrictamente en compra-venta de libros. Su presencia es fruto del empeño de Alexis de la Cruz por conjugar su amor por la lectura con el valor de lanzarse a la aventura de convertirse en librero, con respaldo de su compañera, Yurima Hernández.

La nueva aventura comercial la sustenta su impulsor en una motor crucial, «intento cumplir un sueño», después de una dilatada trayectoria profesional en labores ligadas a la hostelería. Confía Alexis de la Cruz en que el nuevo y singular negocio pueda perdurar. «Podemos encontrar libros descatalogados a bajo precio, curiosidades y rarezas», describe, dando la razón a quienes consideran que en Lanzarote pueden tener perfecta cabida negocios de este tipo, muy asentados en grandes y medianas capitales. En caso particular de La Madriguera, su impulsor ha intentado trasladar a la tienda sus experiencias como «lector de toda la vida», siendo por ello un buen asiduo de negocios de Madrid, Gran Canaria y Tenerife.

La elección de la marca vino casi rodada por la estructura del local donde se asienta La Madriguera, con suelo ajedrezado y otros elementos muy propios de Alicia en el país de las maravillas. «Se puso casi solo el nombre», comenta Alexis, «teníamos otros nombres pensados, pero me alegro de haberlos descartado». En buena medida porque la elección está permitiendo tener senda personal en redes sociales (Facebook, Instagram), con etiquetas personales vinculadas a la popular narración de Carroll.

En el establecimiento hay reunidos al menos un millar de títulos, como poco, colocados con orden y concierto, principalmente por sus temáticas. Y en más de un caso, con elementos diferenciadores, caso del diván sobre el que reposan los textos relacionados con la psicología o el espacio vinculado a los viajes donde se contienen guías y publicaciones en otros idiomas, que las hay.

Los libros tienen procedencias muy variopintas. Algunos son comprados, pero no faltan los llegados mediante donaciones. «Mucha gente me dona, gente muy lectora, que hace mudanza o que se va de vacaciones», concreta Alexis cuando le toca ordenar el origen de los textos. Y de muchas categorías, salvo volúmenes de enciclopedias, al existir la conciencia de que este material está destinado al ostracismo, a causa de la competencia que supone la Wikipedia.

En la tienda hay joyas, caso de primeras ediciones de Neruda, Cela o Alonso Quesada. Está expuesto el material en una estantería colocado en un punto estratégico, ideada para ir acogiendo novedades valiosas y textos de postín. Además, no faltan los libros forrados donde el título es una sorpresa, fruto de la iniciativa emprendida al poco de abrir para captar la atención de los primeros visitantes del negocio. Para ganar en atractivo, si cabe, incluso hay vinilos musicales de antaño.

La oferta, por de pronto, parece que está suscitando buen interés. «Tengo ya bastantes clientes habituales», que pasan con frecuencia en busca de los últimos tesoros compilados, dice Alexis mientras atiende a una joven interesada en ceder material recibido de un pariente cercano.