Turcón rechaza la tangencial y anuncia protestas

09/10/2019

El colectivo advierte del impacto económico, paisajístico y social de lo que en realidad será una autovía de tres carriles por sentido

Los ecologistas de Gran Canaria ya se han vuelto a poner en guardia. No les ha gustado nada saber que Gobierno canario y Cabildo se han puesto de acuerdo para darle un nuevo empujón a una carretera, la tangencial, que estaba hibernando y que ellos entienden que tendrá un «impacto brutal» sobre el paisaje y la vida de Telde. El colectivo Turcón, uno de los que más batalla dio cuando se dibujó en el planeamiento, en la primera década de este siglo, insiste en su rechazo al proyecto y anuncia que empezará a mover ficha para informar a los ciudadanos. Así lo apunta su presidente, Honorio Galindo, que ya avanza incluso que, de seguir adelante, habrá movilizaciones populares.

El trazado de esta carretera contará con 10 kilómetros de longitud y discurrirá casi en paralelo a la GC-1, por lo que se convertirá, de hecho, en una vía alternativa a la actual autovía. Conectará la circunvalación a la capital, la GC-3, a la altura de El Sabinal, con El Goro, y lo hará atravesando mediante viaductos y túneles Marzagán, los volcanes de Jinámar, Caserones, La Herradura, San José de las Longueras, la parte alta de Los Llanos, Ejido, Lomo Cementerio y Cruz de Jerez. La previsión que recoge el planeamiento es que en El Goro se conecte con la llamada variante aeroportuaria, que será la vía que se trazará para desviar la GC-1 hacia el interior a la altura del centro logístico de Hiperdino con la intención de dejar hueco para la construcción de la tercera pista del aeropuerto.

Gilberto Martel, ecologista y uno de los principales activistas hace 15 años contra la tangencial, advierte del «impacto medioambiental, económico y social de lo que en realidad es una autovía de tres carriles por sentido». Dicho de otro modo, es otra GC-1 más hacia el interior.

Martel se pregunta por qué vuelven a poner sobre la mesa este proyecto cuando ya se contemplaban otras alternativas más sostenibles, como la implantación de un carril BUS VAO en la GC-1 que solo pudiera ser usado por el transporte colectivo o por vehículos de alta ocupación (tres pasajeros o más) o el fomento de vías de servicio entre barrios y centros comerciales que impidan el uso de la GC-1 para trayectos cortos, que es, a su juicio, una de las claves para que se sature tanto. En su momento se creó incluso una plataforma popular contra la tangencial que presentó 5.000 alegaciones contra el plan urbanístico que le dio cobertura. Los ecos de su rechazo llegaron al Parlamento europeo, a donde viajó una delegación de afectados. Y el Ayuntamiento de Telde también votó en contra de su trazado.