Y después de cuatro años... aún peor

02/05/2019

La Casa de la Condesa, en Jinámar, ve pasar otro mandato entre abandono, basura, vandalismo y desidia. Y ya van tres, desde que en 2011, tras su clausura y desalojo, quedara a merced de asaltos y saqueos. La diferencia es que esta vez el Gobierno canario sí destinó dinero para su rescate. Pero se estancó en los pasillos del consistorio

No hay manera. Sobre la antaño emblemática Casa de la Condesa de Jinámar ha debido de caer una maldición bíblica. Le sobran las promesas, las visitas de políticos, los reportajes periodísticos y las llamadas a las fuerzas policiales. Pero nada. Le han concedido hasta dinero, y tampoco. El Gobierno canario le ha destinado este mandato 300.000 euros, en sucesivas anualidades, a razón de 100.000 al año, para darle el primer empujón a su rescate. ¿Y todo eso para qué? Para nada. Cuatro años después, la casona está peor. Mucho peor. Y lo que se percibe en cuanto uno pone un pie entre sus castigadas paredes es que, para colmo, también le sobra basura, abandono, olvido, desidia, desinterés institucional y político, vandalismo, deterioro y hollín.

El complejo de casas sobre el que pivotó la vida de la finca del Condado de la Vega Grande que durante décadas tiñó de verde este valle hasta que fue plantado de 114 bloques de casas es hoy un almacén de residuos y excrementos. Desde que el Ayuntamiento, entonces gobernado por NC y PSOE, tuvo que clausurarla en 2011 por el riesgo que deparaba el mal estado de su instalación eléctrica, desalojó al personal y la dejó sin uso ni vigilancia, la casa condal entró en franco declive y quedó a merced de ladrones y vándalos, que la han ido ultrajando a su gusto.

La parte que peor estado presenta es la situada más al oeste. Las caballerizas, la cochera y la bodega son hoy un testimonio vivo del peor Telde, aquel que destruye su patrimonio, o ve destruirlo, mientras todos, instituciones y sociedad, miran para otro lado. Hoy cuesta imaginar que durante años estos mismos espacios acogieron las multitudinarias celebraciones del Día de Canarias. El patio al que daban caballerizas, bodega y cochera se llenaba hasta la bandera con un público entregado a las decenas de grupos folclóricos que se turnaban para amenizar aquellas mañanas de fiesta. La antigua cochera había sido dotada de cocinas y aseos y acogía celebraciones, encuentros y talleres. Y la bodega, donde hay tanta basura acumulada que cuesta pisar el pavimento original, albergó jornadas formativas, actos y exposiciones.

Lo que se salva

Las únicas instalaciones que se conservan algo mejor, aunque durante años sufrieron daños, son las que han sido okupadas por un colectivo de la zona, el Thenesor, que ha expandido su sede original y se ha hecho cargo de la entrada y dependencias del edificio principal que dan al este; por un joven del barrio que ha improvisado un gimnasio en las salas contiguas al oratorio; y por un club de fútbol femenino.

Cedida por el Gobierno

La Casa de la Condesa, a la que la Fedac le otorga un alto valor científico patrimonial, data del siglo XIX y ocupa una superficie de 3.000 metros cuadrados que hoy está formada por lo que queda de una vivienda, un palomar, un oratorio, las caballerizas y la cochera. También siguen en pie, a duras penas, la hilera de pequeñas construcciones de los mayordomos de la finca. La situada más al oeste está destrozada y quemada. Perteneció al Condado de la Vega Grande y era el pulmón de una gran finca que fue vendida en 1968 al Estado y después, con las transferencias de competencias, pasó en los 80 a manos del Gobierno canario. Luego esta institución la cedió por unos 50 años al Ayuntamiento.

Nadie asume la responsabilidad en el Ayuntamiento

La única presencia que queda del Ayuntamiento en el complejo de la Casa de la Condesa se halla en lo que, según un trabajo de alumnos del IES Jinámar, fue un granero o antiguo corral. Allí acuden a diario monitores y alumnos de un proyecto de formación y empleo para parados que, por cierto, tienen sus problemas de convivencia con la asociación Thenesor. Y eso que en este mandato hubo momentos para la esperanza, como cuando se anunció la partida del Gobierno canario para iniciar la rehabilitación. Ya va por 300.000 euros, y nada. La edil de Patrimonio, Gloria Cabrera (CC), culpa a Contratación, en manos de Celeste López (NC). Dice que espera por un informe jurídico donde justifique que por saturación no puede tramitar este contrato para así encargárselo a la empresa municipal Fomentas. Y desde Contratación desmienten que haga falta ese informe y subrayan que nunca recibió los pliegos de ese contrato para así poder licitarlo.