Si se fija bien cuando transite por cualquier paisaje, protegido o no, y clava la mirada en el terreno, descubrirá un mar de microresiduos que habitualmente le habrán pasado desapercibidos. Los hay a miles, desde pequeños cristales a trozos de plástico o metal. En las desembocaduras de los barrancos, los de Telde también, existen a manos llenas. ¿Se ha preguntado qué habría pasado si una, o dos, de las miles de personas que pasaron por ahí a lo largo de los años se hubieran agachado a recoger al menos los que veía a su paso? Esa pregunta se la ha hecho el ecologista y profesor jubilado José Manuel Espiño y ya se la ha respondido: estaría limpio. Y, además, generaría conciencia.

Dado que lo tiene claro, ha decidido abanderar un proyecto en el que, por lo pronto, quiere implicar a las instituciones y a los centros educativos de Telde para que irradien con el ejemplo al resto de la sociedad. Lo llama Cuando lo pequeño no se considera basura. Y su propósito: que todos sean, a ratos, algún día, cuando puedan, activistas por el medio ambiente. «Solo hace falta un poquito de voluntad, dejar de pensar en que las soluciones a los problemas no están de nuestra mano; el cambio, en este caso, la limpieza de nuestro entorno, ha de empezar por cada uno de nosotros».

Espiño ya se ha aplicado a la tarea

Solo en los arenales entre Tufia y Ojos de Garza ha retirado 14 bolsas de minúsculos y pequeños residuos, sobre todo plásticos, vidrios, rafia, corchos, restos metálicos y de cerámica de sanitarios, y maderas de invernadero. Por lo pronto, varios centros educativos se han querido sumar a su red de activismo medioambiental, dos de ellos, el Lyceo Francés y el IES El Calero, este mismo curso, aunque esté acabando.

Guantes y bolsas

Los alumnos harán las veces de voluntarios. Los organizará en grupos y actuarán en tramos acotados y definidos, siempre dentro de espacios naturales protegidos de Telde. Estos dos centros intervendrán en concreto en la punta de Ojos de Garza. Bastará con que lleven cuatro bolsas de basura por grupo para la separación selectiva, guantes y un protector solar y gorra. Y otra cosa. Deberán respetar el territorio y evitar pisar la flora y la fauna.

Espiño se dirigirá primero al centro, donde les explicará el espacio en el que actuarán y sus valores naturales y culturales. Y después se desplazarán al lugar, donde ejecutarán la actividad, para la que calcula dos horas y media. Les planteará, además, hacer una hoja informativa sobre el espacio (flora, fauna, geología o etnografía), así que, aparte de limpiar, aprenden también algo más de la naturaleza local.

Y otro frente

Aparte de retirar microresiduos, este proyecto insta a que cada uno no se quede impasible ante los focos de vertidos voluminosos y los comunique a las instituciones para que actúen.