«Si no se hacía lo que Toñi decía, montaba una...»

09/02/2018

Empleados del departamento de Contratación del Ayuntamiento de Telde en el periodo 2003-2006 aseguraron este jueves en sus testificales en el juicio del caso Faycán que era la edil del área, Antonia Torres, la que decidía la empresa a la que se contrataba en contratos menores y en procedimientos negociados.

La que fue jefa de Contratación en aquella etapa, Milagrosa Ramos, ya desvinculada del Ayuntamiento, subrayó este jueves ante el tribunal en la Audiencia Provincial que existía un listado de empresas a las que invitar en los procedimientos negociados (suelen ser tres) y que la decisión de cuáles escogían en cada caso era de la edil Torres, acusada en su día, pero fallecida desde 2010, o de su asesor, Francisco Gordillo, también en el banquillo, aunque ya se conformó con la pena del fiscal, Luis del Río. «Ella nos dijo al principio del mandato que Gordillo era su voz en la concejalía». A preguntas del fiscal, aseguró que «no había criterio» para elegir a qué empresas se invitaba. «Las que dijeran la concejala o Gordillo, nos decían coge ésta y dos más, o estas tres».

Su testimonio apuntala la tesis del fiscal de que una de las fórmulas ideadas por miembros del gobierno de PP y Ciuca para cobrar comisiones ilegales era a través de los procedimientos negociados: se invitaba a un grupo de empresas amigas que sabían que las adjudicaciones estaban amañadas y que, a cambio, les pasaban dinero. ¿Y no le extrañaba que llamaran siempre a las mismas? «Suele pasar, cada vez que cambian los políticos, cambian las empresas, son muy perretosos».

Tanto ella como la entonces asesora jurídica del departamento, María de los Ángeles Román, declararon este jueves a petición de la letrada del funcionario Juan Felipe Martín, también acusado. Era el encargado de tramitar esos negociados y ambas subrayaron que no tenía capacidad para tomar decisión alguna. «Era muy trabajador, y lo que hacía era muy mecánico», dijo Ramos. Y precisó que Gordillo le daba las órdenes directas a él, sin pasar por ella.

Román sí dejó claro que nunca supo que Gordillo pedía comisiones y «mucho menos» que las empresas pagasen. «Jamás, absolutamente nunca, vi que se dijese de antemano a quién se le iba a adjudicar una obra, lo hubiese denunciado». Calificó a Martín de «persona rigurosa».

«Mena no hacía las cédulas»

Álvaro Campanario, letrado de José Luis Mena, exjefe de servicio de Urbanismo, trató de probar que su defendido no incurrió en falsedad documental al firmar la cédula de habitabilidad de la vivienda del asesor Gordillo, en un edificio en Arnao, que se entregó antes que el reconocimiento final de obra. Tanto el exletrado de Patrimonio, Santana, como el auxiliar administrativo de Urbanismo, Javier Sánchez, destacaron que por la sobrecarga de trabajo solía firmarse por orden de. Mena firmó en esa cédula y en las otras 11 del edificio por orden del edil. Y Sánchez negó que Mena redactase ni entregase cédulas. «Son plantillas que tramitamos en cuanto el técnico nos dice que su informe es favorable». Dijo que van en una carpeta distinta a la del reconocimiento y que se llevan a firma por separado. Por una pérgola en esa casa de Gordillo está acusado Emilio Hernández, técnico de Urbanismo, pero ayer Rosa Gutiérrez, empleada de Preconte, testificó que cuando él visitó la obra, en julio de 2005, esa pérgola no estaba y que cuando se vieron en septiembre Hernández le hizo ver que esa pérgola debía quitarse. Por su parte, los ediles Sonsoles Martín y José Suárez, ambos del PP y compañeros del exalcalde Francisco Valido en aquel gobierno, subrayaron que nunca les pidió favorecer a nadie en los contratos de sus áreas. Un exinquilino suyo y un extrabajador de una gestoría declararon que Valido cobraba dinero de tres alquileres en La Higuera Canaria, en efectivo, y por esa gestoría.