Neptuno recobra su majestuosidad

21/04/2017

La escultura de Neptuno recobró ayer su majestuosidad sobre el puntón de Melenara. Más de seis años después de que un temporal de mar le arrancara el brazo y el tridente, volvió a recuperarlos tras una complicada y minuciosa intervención que se extendió a lo largo de varias horas.

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El mar en calma y apenas una brisa. El día amaneció ayer perfecto para llevar a cabo la difícil operación de arreglar el Neptuno, que ya tuvo que posponerse en marzo porque las condiciones meteorológicas no eran las más idóneas. Una grúa de más de 60 metros comenzó a instalarse en el muelle a las ocho de la mañana para que el encargado de los trabajos, Antonio Higinio, pudiera llegar desde el aire hasta la escultura de Luis Arencibia.

La primera intervención fue cortar lo que quedaba de brazo adherido al cuerpo, para trasladarlo a tierra y unirlo a la parte que perdió tras un temporal de mar en noviembre de 2010. La estructura se reforzó con barras de acero inoxidable en su interior que fueron soldadas al bronce.

El proceso más delicado arrancó después del mediodía. La grúa volvió a llevar el brazo ya completo hasta la estatua para comenzar el proceso de soldadura. Otra barra de hierro dentro de los hombros dio más solidez a la figura. Lo último fue la colocación del tridente, que luce ahora una barra nueva de acero inoxidable marino de casi cinco metros de largo anclado a la base. También se reforzaron los pies de la escultura. A las 17.15 horas el trabajo concluyó y el atardecer cogió a Neptuno en su máximo esplendor. Un foco directo le iluminará por la noche.