Las otras armas de la Policía

28/05/2017

Cristina Quevedo y Carmelo Trujillo son policías nacionales y, como agentes que son, portan el arma reglamentaria. Sin embargo, las armas que ellos enseñan en los colegios no disparan, sino que son las que permitirán a los alumnos hacer un uso seguro de las redes sociales o detectar y saber actuar ante el acoso escolar.

En su despacho en la Comisaría de la Policía Nacional de Telde disponen de un calendario a la vista. Y, por más que uno se fije, no tiene una casilla vacía. Su agenda lleva meses repleta. Los colegios e institutos reclaman su presencia. Entre lo que les demandan, que orienten a sus alumnos a la hora de enfrentarse al acoso escolar, a una cada vez más tempranera violencia de género o al uso de las redes sociales o de Internet. Solo en este curso van a estar en 38 centros, entre colegios, IES y unidades de FP.

Y hay veces en que la efectividad de la charla es casi instantánea. Cristina cuenta casos en los que en el transcurso de la propia sesión perciben cómo la chica, por ejemplo, cambia de actitud respecto a su pareja una vez que le han explicado que el control que le hace o los celos que ella ve normales en realidad no lo son.

Pertenecen a la Brigada Local de Participación Ciudadana, y su manual de acción lo conforma el Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros y sus Entornos. «¿Qué es lo que más preocupa? Por ejemplo, el uso seguro de Internet y el acoso escolar», informa Carmelo. «Hacemos supuestos prácticos en los que les hacemos ver que aunque ellos creen que controlan la información que dan en la red, al final pasan más datos personales de lo que piensan y facilitan así el grooming» (el acoso de un adulto a un menor por medio de Internet o redes).

Es el centro el que les pide la temática de la charla, una o varias a lo largo del curso, y se da en sesiones de una hora. En función de la edad o del curso del que se trate, la charla versará sobre el acoso escolar (5º y 6º de primaria y 1º de ESO), Internet (4º, 5º y 6º de primaria y 1º y 2º de ESO), drogadicción (1º, 2º, 3º y 4º de la ESO), violencia de género (4º ESO y 1º y 2º de Bachillerato o FP) y acceso a la vida policial (los mismos cursos que el anterior).

Si hay algo que les satisface es la rapidez con la que empatizan con ellos. Es otro de los objetivos del programa, que los alumnos perciban a los policías como una mano amiga y no como un instrumento represor. «Hay niños que se sinceran y nos cuentan sus cosas al acabar la charla porque o no sabían que tenían un problema o sentían miedo», apunta Cristina. Pero también son agentes de la ley y les advierten de que hay acciones con consecuencias judiciales, y graves.