El sacerdote Juan Carlos Arencibia pregonará las fiestas del Cristo

«Daré un mensaje de esperanza»

11/09/2017

La ciudad asistirá este lunes al inicio de las fiestas del Cristo de Telde, su encuentro anual con una de las imágenes que más devoción suscita en Gran Canaria. El punto de arranque será el pregón que pronunciará el sacerdote Juan Carlos Arencibia. Avanza que dará «un mensaje de esperanza», como el de Cristo.

El viernes estuvo en la basílica mariana de Teror, a donde acudió a concelebrar, como otros tantos sacerdotes de la isla, la eucaristía que festeja el día grande de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria. Y este lunes vendrá hasta Telde, hasta otra basílica, la de San Juan, solo que el motivo de su visita no será dar misa, sino cumplir «con inmensa gratitud» y «mucho sentimiento de responsabilidad» con el sí que le dio al párroco de San Juan, José María Cabrera, a su invitación para que pronunciase el pregón de la fiesta religiosa local en honor del Cristo del Altar Mayor.

Arencibia esperará a que termine la misa de las 19.30 horas de este lunes para pregonar «un mensaje de esperanza, como el que nos transmite el Señor con su crucifixión, un mensaje de salvación tras haber dado su vida por todos nosotros», apunta. Pero también aprovechará para dar algunos apuntes de historia. Nada raro en un sacerdote que es además doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad de Roma y que es profesor del Instituto Superior de Teología de Canarias y director espiritual del Seminario Diocesano.

Aparte de las características que hacen singular al Cristo de Telde, «por la especial devoción que se le profesa, más allá de las fronteras de la isla, por una tradición de fe hacia esta imagen que viene desde el siglo XVI, en fin...», Arencibia, que hoy ejerce de párroco de San José Artesano en Lomo Blanco, en la capital, confiesa que para él tiene una «significación especial» por el mero hecho de representar en sí ese momento crucial en el que Jesús, en un «acto de amor muy grande», da su vida por los hombres.

Le sorprende que sea una fiesta eminentemente religiosa, pero no desdeña al resto, a las que se acompañan de actos populares, porque con ellos «el cristiano busca celebrar su fe en la calle, con alegría». Y es alegría y vida lo que cree que transmite Jesús.