Casa Perico apaga los fogones tras 32 años como referente gastronómico

14/07/2018

Pedro Cruz quiere cerrar etapa. A sus casi 79 años cree que ya toca descansar. El próximo 29 de julio cerrará las puertas del local que puso a Melenara en el mapa de la restauración de la isla

Casa Perico abre a la una del mediodía, pero ya desde las diez de la mañana de este viernes la actividad era frenética en el número 9 de la calle Luis Morote. La noche del jueves su propietario y alma mater, Pedro Cruz Socorro, más conocido como Perico, había anunciado por facebook que ha decidido cerrar otra etapa en su vida y que el próximo 29 de julio, domingo, apagará los fogones tras 32 años como referente gastronómico en Gran Canaria. Hay pesar, pero el tiempo apremia. Como cada día, a la una toca abrir y han de tener todo a punto para atender a los comensales, muchos de ellos una clientela muy fiel.

«Llevaba meses barajando cerrar», confiesa Perico. «En los últimos cuatro años el negocio me ha dado pérdidas y las estaba asumiendo con mis recursos, pero ha llegado un momento en que no puedo más». Cuenta que hace 10 días estaba en su casa de Valsequillo, dándole vueltas a la cabeza, y al día siguiente llegó al local y le dijo a su hija. «Creo que tu madre me ha dicho que es hora de cerrar». Su mujer falleció hace ya cuatro años y fue con ella con la que abrió este negocio en 1986, después de que su hijo mayor decidiera cerrar el bar que Perico le había montado en este mismo local apenas tres años antes.

Se planteó bajar el telón hace 9 años, cuando se jubiló, pero si lo hacía entonces, dejaba a sus empleados sin posibilidad de liquidación. Así que decidió seguir. «Lo que pasa es que he seguido demasiado. Siendo sinceros, he aguantado gracias a que tenía recursos». Con todo, su mayor preocupación ahora ha sido llegar a un acuerdo justo con sus trabajadores. Uno de ellos lleva 26 años con él. Y otra 22. Cuenta que consensuó con ellos y con un sindicato abonarles la liquidación en un año, en dos plazos. Pero pidió introducir una cláusula. «Como voy a venderlo todo, si vendo y puedo pagar, liquido sobre la marcha, que es mi intención; prefiero quedarme sin dinero y que mañana los que han trabajado aquí me recuerden como a un buen jefe».

Ahora tendrá que indemnizar a 10 trabajadores que atienden un restaurante con capacidad para 140 comensales. Pero llegó a tener para 300. «Y el local, que ocupa 340 metros cuadrados, se llenaba». Fue en los gloriosos años 90. La plantilla la formaban 27 empleados. Fue Casa Perico quien puso a la playa de Melenara en el mapa gastronómico de Gran Canaria. Era referente en Telde, en la isla y fuera de ella. A su mesa se han sentado ministros como José Blanco o Celestino Corbacho, artistas como Carmen Sevilla, Lola Flores, su hija Rosario, Sergio Dalma o David DeMaría, presidentes del gobierno canario, desde Saavedra a Román Rodríguez o Paulino Rivero, o escultores como Agustín Ibarrola.

Sin embargo, desde hace cuatro años entró en pérdidas. Ha tenido que cerrar dos de los comedores. ¿Por qué? Perico lo tiene claro. «La gente quiere terrazas, copas y cigarros, y yo eso no lo puedo dar aquí». Y aunque tiene una clientela fija, muy fiel, y también ofrece menú, «un negocio como este no se puede mantener vendiendo menús». Además, Perico aporta otra clave. La competencia de los locales que han abierto dando fachada a la misma playa, en el mismo paseo o en su entorno, que sí tienen terraza. «No quise coger ninguno, nunca he querido salir de aquí, y no creo que haya sido un error, sino que las etapas, como todo, se acaban». Casa Perico abrió el camino para hacer de Melenara un destino gastronómico. Hoy son varios los locales que se han hecho un nombre en la isla.

A sus casi 79 años cree que ya le llegó la hora de descansar tras una vida laboral muy intensa. No en vano, en 2008 el Gobierno central le otorgó la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo. Aún no sabe qué hará. Por lo pronto, se irá a vivir de alquiler. Así podrá mudarse a donde quiera.