261.000 firmas con mucho ruido

15/09/2018

Marcos Lechet entregará en el Congreso el miércoles la esperanza de miles de personas que le apoyan en su batalla para lograr que los sordos con implantes cocleares puedan oír con dignidad.

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blanca e. oliver / telde

Una lucha en solitario de seis años tatúa huellas en el alma. A veces hiere. A veces satisface. Y siempre deja cicatrices. Marcos tiene la vida repleta de ellas.

Es un teldense fuerte, duro, porque la vida le ha obligado a serlo. Pero su armadura tiene pequeñas fisuras por las que logran entrar arrastrándose el agotamiento, la desconfianza, las tentaciones de abandonar... Pero nunca ha sucumbido. El peso de la responsabilidad que se ha autoimpuesto con aquellos que confían en él para mejorar su vida es más fuerte que él.

Y es que son muchos los que le siguen, le apoyan y le impulsan. Hoy son 261.000. Un inmenso colectivo que se ven reflejadas en él, en esas palabras suyas que transmiten veracidad y autenticidad.

Son 261.000 personas que sostienen su brazo en el pulso que mantiene contra casi todos, incluso contra quienes padecen su misma enfermedad, para conseguir un objetivo: que los sordos oigan con dignidad.

El próximo miércoles, día 19, a las 11.00 horas, acompañado por representantes del Gobierno central y de partidos de la oposición, y por todos aquellos que quieran secundarle con su presencia física, Marcos Lechet presentará en el Congreso de los Diputados 261.000 firmas para solicitar que se regularice la cartera ortoprotésica y que los implantes cocleares y las audífonos estén al alcance de todos los que los necesiten.

Todos se han unido a él a través de la plataforma change.org, en busca de aliento para seguir en sus luchas particulares.

El 80% de los firmantes, que son de todos los países, pertenecen al colectivo de sordos, el resto son personas con otros padecimientos, como enfermedades raras o con síndrome de Down. Al final, la batalla por una vida digna no hace distinciones.

Y Marcos mantiene el peso de la fe de todos ellos con entereza.

«Se acerca la entrega. Estoy contactando con gente para que me acompañe. Aunque ha sido una lucha en solitario, con más corazón que recursos, es la lucha de todas las personas sordas y sus familias, aquellos que no pueden costear el elevado precio de mantenimiento de los implantes cocleares, que son mayoría».

Lagunas. Marcos sabe bien, porque lo ha sufrido, que la normativa actual sobre los implantes auditivos es obsoleta.

Así, el acceso a la reposición de partes del aparato no está regulado. La realidad que se deriva de esto es que, si no tienes dinero, no oyes.

Él es sordo profundo desde los 5 años y vivió inmerso en el silencio hasta los 23, cuando volvió a oír gracias a un implante coclear. No hace mucho, su aparato se estropeó y volvió a vivir sin sonido durante un mes y medio, hasta que fue reimplantado.

No quiere verse así más. Quiere disfrutar de los sonidos del mundo, de las carcajadas de sus hijos, de la voz de su pareja.

Y ese goce lo ambiciona para todos los que, como él, no renuncian a vivir en plenitud.

«Se lo prometí a mi hijo y lo cumplí. Con el tiempo se lo prometí también a tantas familias de tantos países que me escribían en busca de consuelo y lo logré. Somos más visibles que nunca, y ya es hora de que concluya mi labor, la de un usuario sordo con implantes cocleares».

Pero sólo parará cuando logre que se eleve la actual subvención del 12% a los costes de mantenimiento de los aparatos.

Cuando se garantice que cada persona implantada en España tiene acceso rápido, expeditivo y claro a información sobre implantes y prótesis auditivas.

Cuando se unifique la cartera ortoprotésica a nivel nacional, sin que existan diferencias entre comunidades autónomas.

Cuando no haya niños sordos que deban pausar su desarrollo porque su familia no tiene recursos para un implante, con los efectos devastadores que eso produce en los pequeños.

Hasta hace tres años, Marcos luchaba contra el monopolio de una marca concreta de audífonos. Ahora, su tono ya es menos combativo. Ha cambiado. Hoy busca informar y formar a los implantados, para que conozcan sus derechos y sepan exigirlos.

Hoy lucha por el cambio a mejor de sus vidas.

Y ve resultados.

«Todo se está moviendo. La entrega de 260.000 firmas en el Congreso y la reunión con diversos partidos políticos, junto con el impulso de la ciudadanía, van a lograr los cambios, y es poder oír, sí, pero con dignidad».